Extremadura se consolida como polo de baterías de almacenamiento energético con cuatro grandes proyectos de Iberdrola

  • Instalación de cuatro baterías BESS en Alcántara y Cedillo, con 130 MW y 538 MWh de capacidad conjunta.
  • Ampliación del bombeo hidroeléctrico de Torrejón-Tajo, que eleva la inversión total en Extremadura hasta los 67,6 millones de euros.
  • Las ayudas FEDER gestionadas por el IDAE refuerzan el papel de Extremadura en la transición energética y en la estabilidad del sistema eléctrico.
  • Iberdrola impulsa una estrategia de almacenamiento a gran escala y con baterías, con proyectos repartidos por varias comunidades autónomas.

baterias de almacenamiento energetico en Extremadura

Extremadura va a dar un salto importante en almacenamiento energético con baterías gracias a una serie de proyectos impulsados por Iberdrola y cofinanciados con fondos europeos. La comunidad autónoma, que ya se había posicionado como una de las grandes productoras de energía renovable del país, refuerza ahora su papel como territorio clave para guardar esa electricidad y aportarla cuando el sistema más lo necesita.

El grueso de esta apuesta pasa por la instalación de cuatro grandes sistemas de baterías BESS (Battery Energy Storage System) y por la ampliación de una central de bombeo hidroeléctrico en el entorno del Tajo internacional. Estas actuaciones, apoyadas por las ayudas FEDER 2021-2027 gestionadas por el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), buscan mejorar la estabilidad de la red eléctrica, reducir riesgos de apagones y aprovechar mejor la energía renovable que ya se genera en la región.

Cuatro baterías BESS en Cáceres para almacenar energía renovable

Uno de los ejes del plan es la instalación de cuatro baterías de almacenamiento en la provincia de Cáceres, repartidas entre los municipios de Alcántara y Cedillo. Se trata de sistemas BESS que se integrarán en parques renovables ya existentes y que permitirán acumular excedentes de producción, especialmente en las horas de más sol o de más viento, para liberarlos después cuando la demanda sea mayor.

Las nuevas baterías se ubicarán en las instalaciones Tagus III y Tagus IV, en Alcántara, y en los proyectos Majada Alta y San Antonio, en Cedillo. En conjunto, estos cuatro sistemas sumarán 130 megavatios (MW) de potencia y una capacidad de almacenamiento de 538 megavatios hora (MWh), lo que equivale a poder abastecer de electricidad durante un día completo a decenas de miles de hogares.

Según la información difundida por la compañía y por expertos del sector, este tipo de instalaciones permiten guardar energía limpia cuando hay más producción que consumo y verterla a la red en momentos de mayor demanda o menor generación renovable. Es una pieza clave para integrar más fotovoltaica y eólica sin que el sistema se resienta y para evitar que se desaproveche electricidad en periodos de alta generación.

Estos proyectos forman parte del conjunto de 11 baterías BESS que Iberdrola prevé desarrollar en España con el apoyo de las ayudas europeas. En diez de los casos, incluidas las instalaciones extremeñas, se ha optado por un acceso compartido que permite aprovechar sinergias entre plantas y optimizar el uso de la red eléctrica, reduciendo costes de conexión y aumentando la flexibilidad operativa.

Además, el despliegue de estas baterías se coordina con la estrategia de hibridación de la compañía: cinco sistemas se combinarán con fotovoltaica y otros cinco con eólica

Ampliación del bombeo hidroeléctrico de Torrejón-Tajo

Junto a las baterías, la otra gran pata del proyecto en Extremadura es la ampliación de la central hidroeléctrica de bombeo de Torrejón, situada entre los embalses de Torrejón-Tajo y Alcántara, en el entorno del Parque Nacional de Monfragüe. El objetivo es incrementar su capacidad de almacenamiento y generación para reforzar aún más la estabilidad del sistema.

La actuación prevista contempla añadir 32,5 MW de potencia y 991 MWh de capacidad de almacenamiento a este complejo de bombeo. Esta cifra se suma a la potencia ya instalada, aumentando el volumen de energía que puede desplazarse en el tiempo: el agua se bombea desde el embalse inferior al superior cuando la electricidad es más barata o hay abundancia renovable, y se turbinan de nuevo esos caudales cuando la demanda sube o se encarecen los precios.

Para esta ampliación se han asignado 17,6 millones de euros en ayudas, que se integran en el mismo marco de financiación comunitaria que las baterías BESS. Con ello, la inversión total movilizada en Extremadura alcanza los 67,6 millones de euros, una cifra que sitúa a la región entre las principales receptoras de recursos para almacenamiento energético en esta primera convocatoria del IDAE.

El bombeo hidroeléctrico es, a día de hoy, una de las formas más maduras y extendidas de almacenar grandes cantidades de energía durante horas. Combinado con las nuevas baterías de ion litio, configura un sistema mucho más flexible, capaz de responder a picos de demanda, cubrir periodos de menor generación renovable y amortiguar fluctuaciones bruscas en la producción.

La central de Torrejón se suma así a otras infraestructuras de bombeo de Iberdrola repartidas por la península ibérica, entre las que destacan La Muela, Villarino, Támega y Santiago-Sil-Xares. Todas ellas conforman un parque de aproximadamente 4,5 gigavatios (GW) de potencia instalada en almacenamiento hidráulico, que se verá reforzado con las nuevas actuaciones en Extremadura.

Fondos europeos, eje del impulso al almacenamiento en Extremadura

Los proyectos de baterías y de bombeo en Extremadura se enmarcan en la primera convocatoria de ayudas para proyectos innovadores de almacenamiento cofinanciados con fondos FEDER 2021-2027 y gestionados por el IDAE, organismo dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

En esta convocatoria, Iberdrola ha resultado adjudicataria de más de 170 millones de euros para todo el territorio nacional, de los cuales una parte relevante se canaliza hacia Extremadura. Del total, la compañía destinará aproximadamente 130 millones a cofinanciar 11 baterías BESS, mientras que para el almacenamiento térmico industrial se reservan 22 millones de euros en otras comunidades y, para la ampliación del bombeo extremeño, se han previsto cerca de 18 millones, de los que 17,6 millones corresponden a la actuación de Torrejón.

La comunidad extremeña se sitúa, de este modo, entre los territorios que más inversión ligada al almacenamiento energético captan en esta primera tanda de proyectos. Además de las cuatro baterías y del bombeo, la región forma parte de la cartera de seis baterías adicionales que Iberdrola tiene en fase avanzada de construcción en España, reconocidas como Proyectos Estratégicos para la Recuperación y Transformación Económica (PERTE) dentro del ámbito de energías renovables, hidrógeno verde y almacenamiento (ERHA).

La propia dinámica de la convocatoria del IDAE, articulada dentro del programa FEDER 2021-2027, establece requisitos de aceptación de las ayudas y garantías económicas vinculadas al importe concedido. Para las empresas, esto implica asumir compromisos de ejecución y de puesta en marcha en plazos concretos, lo que acelera la materialización de las inversiones y reduce la incertidumbre regulatoria.

En paralelo a Iberdrola, la resolución recoge a otros adjudicatarios con proyectos de almacenamiento repartidos por distintas comunidades autónomas, pero en el caso concreto de Extremadura el protagonismo se concentra en estas cuatro baterías BESS y en la ampliación de Torrejón-Tajo, que refuerzan el papel de la región como nodo de generación y almacenamiento renovable.

Este flujo de recursos comunitarios también responde a la realidad energética extremeña: una comunidad con gran capacidad fotovoltaica instalada, mucha energía limpia en determinadas horas del día y la necesidad de disponer de herramientas técnicas para integrarla en el sistema sin provocar desequilibrios ni vertidos de energía.

Extremadura como pieza clave en la estabilidad del sistema eléctrico

Las nuevas baterías en Alcántara y Cedillo, junto con la ampliación del bombeo de Torrejón, no solo impactan a nivel regional, sino que se conciben como parte de una estrategia de estabilidad del conjunto del sistema eléctrico español. Al poder almacenar y liberar energía en función de la demanda, estos proyectos aportan un colchón frente a posibles tensiones o desequilibrios de la red.

Desde el ámbito político autonómico se ha subrayado precisamente esta dimensión. El consejero de Presidencia, Abel Bautista, ha señalado que estas infraestructuras suponen un refuerzo para disminuir el riesgo de episodios como el apagón que afectó a parte del país meses atrás. Según ha recordado, los informes apuntan a un “riesgo medio-alto en determinados momentos del sistema eléctrico español”, y disponer de grandes sistemas de almacenamiento actúa como un seguro frente a esas situaciones.

En sus declaraciones, Bautista ha remarcado que Extremadura, con su potente base de producción fotovoltaica, “necesitaba una estabilización mediante la instalación de baterías”. A su juicio, la llegada de estas inversiones contribuye no solo al suministro regional, sino también al equilibrio de la red en el conjunto del país, ya que la comunidad exporta buena parte de la electricidad que genera.

El responsable autonómico ha insistido además en que toda inversión ligada a la mejora del sistema energético se percibe como una oportunidad de desarrollo para Extremadura. En esa línea, ha calificado de muy positiva la decisión de impulsar los cuatro sistemas BESS en la región y de reforzar la central de bombeo de Torrejón.

Expertos en energía consultados por distintos medios coinciden en que, desde el punto de vista económico, los proyectos de almacenamiento ayudan a garantizar la rentabilidad de las instalaciones renovables. Al permitir desplazar la producción a horas en las que el precio de la electricidad es más alto, las baterías reducen la exposición a la volatilidad del mercado y facilitan la financiación de nuevos parques solares y eólicos.

Todo ello sitúa a Extremadura en una posición especialmente relevante dentro de la transición energética española: no solo como gran exportadora de energía renovable, sino también como territorio de referencia en soluciones de almacenamiento a gran escala, tanto con baterías como con sistemas hidráulicos de bombeo.

Iberdrola y la apuesta por el almacenamiento en España y Europa

Aunque el foco regional está en las baterías de almacenamiento energético en Extremadura, estos proyectos forman parte de una estrategia más amplia de Iberdrola para desplegar soluciones de almacenamiento en toda España y, por extensión, en Europa. La compañía combina actuaciones de gran escala basadas en centrales hidroeléctricas de bombeo con sistemas BESS orientados a respaldar parques fotovoltaicos y eólicos.

En la Península Ibérica, la empresa dispone ya de 4,5 GW de potencia instalada en centrales hidroeléctricas y de bombeo, con complejos como La Muela, Villarino, Támega o Santiago-Sil-Xares, que funcionan como auténticos “almacenes” de energía en formato de agua en altura. Estos activos son fundamentales para dar servicio en momentos de alta demanda y para integrar más energía renovable en la red europea.

En el campo de las baterías, Iberdrola ha sido pionera en el uso de tecnología de ion litio aplicada al almacenamiento estacionario. Un ejemplo relevante en Extremadura es la instalación de la primera batería hibridada con fotovoltaica en la planta de Campo Arañuelo III, puesta en marcha en 2021. Esta solución combina paneles solares con un sistema BESS para gestionar mejor la producción y ajustar las entregas de electricidad a la red.

Fuera de Extremadura, la compañía ha desarrollado otros proyectos emblemáticos, como una batería de 20 MWh en Puertollano, integrada en una planta solar que alimenta una de las mayores instalaciones de hidrógeno verde para uso industrial en Europa, o dos baterías en el País Vasco, ubicadas en Abadiño y Áraba. En estos casos, las baterías se conectan bien a parques eólicos concretos, bien directamente a la red, lo que muestra la diversidad de esquemas posibles.

Actualmente, Iberdrola trabaja en seis baterías adicionales en fase avanzada de construcción en comunidades como Castilla y León, Extremadura, Castilla-La Mancha y Andalucía, proyectos que han sido reconocidos como PERTE en energías renovables, hidrógeno verde y almacenamiento. Este impulso demuestra que el almacenamiento se ha convertido en un pilar estructural de su estrategia empresarial, no solo como complemento puntual.

En el contexto europeo, el despliegue de baterías y de infraestructuras de bombeo contribuye también a los objetivos de la descarbonización y la seguridad de suministro marcados por la Unión Europea. Una red más flexible, con capacidad para almacenar energía en distintos puntos del territorio, resulta esencial para poder cerrar centrales térmicas contaminantes y reducir la dependencia de combustibles fósiles importados.

Con este conjunto de iniciativas, y de forma muy visible con las baterías de almacenamiento energético en Extremadura, Iberdrola y la región extremeña avanzan en la misma dirección: más renovables, mayor capacidad de almacenamiento y un sistema eléctrico mejor preparado para afrontar tanto la transición ecológica como los retos de estabilidad que conlleva.

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