
Extremadura ha dado un paso más en su apuesta por el almacenamiento de energía con un proyecto transfronterizo que plantea reutilizar antiguos silos de cereal como baterías térmicas. La idea es aprovechar estas infraestructuras en desuso para guardar en forma de calor los excedentes de electricidad renovable que, de otro modo, se desaprovecharían.
La iniciativa, bautizada como THESILO, se desarrollará en la región de cooperación EUROACE, que integra a Extremadura junto con el Alentejo y el Centro de Portugal, y se concibe como un banco de pruebas para demostrar que la conversión de estos silos puede servir tanto para mejorar la gestión energética como para dinamizar el medio rural.
Un proyecto transfronterizo para dar nueva vida a los silos
El proyecto THESILO pretende rehabilitar silos de cereales en desuso y transformarlos en sistemas de almacenamiento térmico capaces de acumular energía renovable en forma de calor. Para ello se recurrirá a materiales sostenibles y reciclados, de forma que el modelo encaje con las exigencias medioambientales europeas y se reduzca la huella de carbono del conjunto del sistema.
La actuación está integrada en el Programa de Cooperación Interreg VI-A España-Portugal (POCTEP) 2021‑2027, uno de los principales instrumentos de la Unión Europea para financiar proyectos conjuntos entre regiones fronterizas. En este caso, el ámbito de trabajo se centra en el territorio EUROACE, donde se han identificado alrededor de 1.050 silos de cereal fuera de uso que podrían convertirse en una red de almacenamiento distribuido.
Con un presupuesto global de 1.514.396 euros, THESILO aspira a convertirse en un referente en soluciones de almacenamiento térmico ligadas a renovables a escala regional. El proyecto persigue demostrar que estas viejas infraestructuras agrícolas pueden reconvertirse en activos energéticos estratégicos, con aplicaciones en sectores productivos cercanos, como la industria agroalimentaria.
La administración regional subraya que este tipo de iniciativas encaja con la hoja de ruta europea de transición ecológica, que reclama no solo más energías renovables, sino también nuevas formas de almacenar y gestionar la producción cuando la generación supera la demanda instantánea.
El Centro Ibérico de Investigación en Almacenamiento Energético al frente
La coordinación del proyecto corre a cargo del Centro Ibérico de Investigación en Almacenamiento Energético (CIIAE), una entidad con sede en Extremadura especializada en tecnologías de acumulación de energía. Desde este centro se pilotará tanto el diseño técnico de las soluciones como la colaboración entre los distintos socios españoles y portugueses.
Junto al CIIAE participan la Agencia de la Energía de Extremadura (AGENEX), la Agencia de la Energía del Alentejo (AreanaTejo), el Politécnico de Portalegre, el Instituto de la Construcción, Energía, Ambiente y Sostenibilidad (ITECONS) y la entidad Adai, además de varios centros integrados en el Sistema Extremeño de Ciencia, Tecnología e Innovación (SECTI), entre los que figura INTROMAC, especializado en rocas ornamentales y materiales de construcción.
Esta red de colaboración refuerza la vertiente científica y tecnológica del proyecto, ya que combina la experiencia de centros de investigación, administraciones públicas y entidades dedicadas a la gestión energética. Según la Junta de Extremadura, se trata de afianzar la cooperación transfronteriza en materia de innovación y aumentar la capacidad de captar fondos europeos competitivos.
El secretario general de Ciencia, Tecnología e Innovación, Javier de Francisco Morcillo, ha destacado que Extremadura se ha consolidado como una de las regiones más activas en la obtención de financiación comunitaria para proyectos de I+D con Portugal. Los datos del CDTI apuntan a que, entre 2021 y 2025, la comunidad ha logrado más del doble de recursos procedentes de Horizonte Europa que en todo el periodo 2014‑2020.
La administración regional interpreta estas cifras como una señal de que la estrategia de tejer alianzas científicas a ambos lados de la frontera está dando sus frutos y que proyectos como THESILO refuerzan esa dinámica de cooperación estable entre grupos de investigación y entidades públicas.
Torremocha, laboratorio para la primera batería térmica en silo
El primer paso práctico del proyecto se va a materializar en el municipio cacereño de Torremocha, donde el silo local se convertirá en un piloto experimental. La presentación oficial tuvo lugar en la Casa de la Cultura de la localidad, en un acto en el que la Junta detalló las principales líneas de trabajo y los plazos aproximados para la puesta en marcha del ensayo.
En este silo se comprobará la eficiencia real de los sistemas de almacenamiento térmico diseñados en el marco de THESILO. El objetivo es monitorizar cómo se comportan los materiales elegidos, cuál es la capacidad de acumulación de calor, el grado de pérdidas energéticas y la respuesta del sistema ante diferentes patrones de carga y descarga.
La experiencia de Torremocha servirá como demostrador para valorar la posible réplica de la solución en otros municipios de la comarca y del conjunto de la EUROACE. Si los resultados son satisfactorios, la idea es orientar la tecnología hacia su uso en industrias agroalimentarias y pequeñas empresas locales que puedan beneficiarse de un suministro térmico más eficiente y estable.
El proyecto cuenta con el apoyo del Ayuntamiento de Torremocha, encabezado por la alcaldesa Isabel Faustina Palomino, cuya colaboración se considera clave para facilitar la adaptación del silo municipal y la interlocución con la población local. Desde la Junta se ha agradecido de forma expresa la implicación del consistorio en un programa que, además de su componente tecnológico, pretende tener un impacto directo en el municipio.
Las instituciones implicadas sostienen que este tipo de pilotos permiten detectar de primera mano las barreras técnicas, administrativas y sociales que pueden surgir cuando se trata de reconvertir infraestructuras existentes, desde la tramitación urbanística hasta las cuestiones de seguridad industrial o la aceptación ciudadana.
Fases de trabajo: de la selección de silos al análisis regulatorio
THESILO se ha estructurado en varias etapas para poder abordar de manera ordenada todos los aspectos que conlleva transformar un silo de cereal en una batería térmica. La primera fase pasa por la selección y evaluación estructural de los silos, analizando su estado, capacidad y condiciones constructivas para determinar cuáles son aptos para la reconversión.
Una vez identificados los candidatos, se acometerá la adaptación de las estructuras, lo que incluye reforzar aquellas partes que lo requieran e incorporar las conexiones necesarias con la red eléctrica y los sistemas de generación renovable que vayan a alimentar la batería térmica. En esta etapa también se tendrá en cuenta la integración de los equipos de medición y control.
Paralelamente, se desarrollará un bloque de trabajo centrado en la investigación y optimización de materiales para el almacenamiento de calor. El objetivo es encontrar combinaciones que ofrezcan una alta capacidad térmica, estabilidad a largo plazo, bajo coste y buena compatibilidad con el interior de los silos, priorizando el uso de materiales reciclados o de origen local cuando sea posible.
Sobre esa base, los socios del proyecto diseñarán e integrarán sistemas de conversión Power‑to‑Heat (P2H), es decir, tecnologías capaces de transformar la electricidad excedentaria procedente de fuentes renovables en energía térmica almacenable. Se estudiarán distintas configuraciones para maximizar el rendimiento global y adaptarlas a diferentes tamaños de silo y necesidades de consumo.
Tras la instalación de los equipos y la puesta en marcha del piloto, se llevará a cabo una fase de validación y monitorización, en la que se recopilarán datos sobre el comportamiento real del sistema. Con esta información se elaborará un análisis regulatorio, medioambiental y tecno‑económico que evaluará la viabilidad de extender el modelo a otros puntos de la región y, eventualmente, a otras zonas de España y Europa.
Impacto rural, empleo y transferencia de conocimiento
Más allá del aspecto puramente tecnológico, THESILO se plantea como una herramienta para revitalizar comunidades rurales que han visto cómo muchos de sus silos quedaban abandonados con la transformación del sector agrario. Reutilizar estas infraestructuras para el almacenamiento de energía abre la puerta a nuevos usos que pueden generar actividad económica y oportunidades de empleo.
La Junta de Extremadura vincula el proyecto con el crecimiento empresarial, especialmente en sectores como el agroalimentario y la automatización en la agricultura, que podría beneficiarse de un suministro térmico más barato y estable, por ejemplo, para procesos de secado, pasteurización o climatización de instalaciones. También se apunta a posibles sinergias con pequeñas industrias, cooperativas y servicios municipales.
Desde el ámbito científico, la iniciativa se alinea con la exigencia europea de que los resultados de la investigación se traduzcan en una transferencia de conocimiento con impacto socioeconómico rápido. La idea es que lo aprendido en el laboratorio pase a proyectos reales sobre el terreno y, a partir de ahí, se puedan escalar soluciones a otros territorios con características similares.
El intercambio entre grupos de investigación de Extremadura y Portugal se considera un elemento central del proyecto. Esta interacción permite compartir metodologías, datos y experiencias, lo que enriquece a ambas regiones y facilita que se generen nuevas propuestas conjuntas en el ámbito de la energía y el clima.
La administración regional insiste en que la cooperación transfronteriza no solo ayuda a captar más fondos europeos, sino que también consolida una red estable de centros y equipos de trabajo que pueden reaccionar con rapidez ante nuevas convocatorias y retos tecnológicos relacionados con la transición energética.
En conjunto, THESILO se presenta como una experiencia piloto que combina reutilización de infraestructuras agrícolas, innovación en almacenamiento térmico y colaboración hispano‑lusa, con la vista puesta en transformar antiguos silos en aliados de la integración de renovables, impulsar negocio local y reforzar el papel de Extremadura y la EUROACE como laboratorio de soluciones energéticas sostenibles.