Asturias se ha puesto las pilas en lo que a salud ambiental se refiere, echando el resto para vigilar de cerca qué se cuece en sus montes y valles. A lo largo del pasado ejercicio, el Gobierno regional ha desplegado un operativo sanitario sin precedentes, analizando minuciosamente más de 1.309 ejemplares de diversas especies para garantizar que el ecosistema se mantenga en plena forma y libre de riesgos innecesarios.
Este esfuerzo, que se engloba dentro de una estrategia global que busca proteger por igual a animales y personas, ha supuesto la realización de más de 3.500 pruebas de laboratorio de lo más variadas. El objetivo no es otro que adelantarse a cualquier contratiempo, detectando a tiempo enfermedades que podrÃan saltar de la fauna salvaje al ganado o incluso a los vecinos de la zona, siguiendo la filosofÃa de que la salud es solo una y nos afecta a todos.
Control de especies clave: jabalÃes y aves silvestres
La vigilancia sobre el jabalà ha sido uno de los pilares fundamentales, ya que es una especie que se mueve mucho y puede ser portadora de problemas serios. Por suerte, las noticias son inmejorables: no se ha encontrado ni rastro de peste porcina africana ni clásica, un alivio tremendo si tenemos en cuenta que en otros puntos de Europa la situación está bastante más complicada. Este control pasivo y activo permite a los ganaderos asturianos respirar un poco más tranquilos ante una amenaza que podrÃa ser devastadora.
En cuanto a las aves, el ojo avizor de los técnicos permitió localizar seis casos de gripe aviar H5N1, concretamente en zonas costeras como Gijón, Ribadesella y Valdés. Gracias a que se detectaron rápido, se pudieron activar los protocolos de seguridad al momento, evitando que la cosa pasara a mayores. Además, el programa no se queda en lo de siempre y ya está investigando patologÃas emergentes como la fiebre de Crimea-Congo, para entender mejor cómo circulan estos virus a través de las garrapatas y otros vectores.
Éxito en la lucha contra la tuberculosis
Asturias sigue sacando pecho por ser un territorio oficialmente libre de tuberculosis bovina desde hace ya unos años, y los datos de 2025 vienen a confirmar que el trabajo bien hecho da sus frutos. Se ha intensificado la vigilancia en animales que pueden actuar como reservorios, como es el caso de los tejones y, de nuevo, los jabalÃes. En estos últimos, la tasa de positividad ha caÃdo hasta el 1,85%, una cifra bastante inferior a la que se manejaba el año anterior, lo que demuestra que el control sanitario funciona de verdad.
El despliegue ha llegado a todos los rincones, con especial atención a concejos como Tineo, donde se recogieron numerosos muestreos de tejones. En este tinglado sanitario colaboran desde la GuarderÃa del Medio Natural hasta veterinarios oficiales y laboratorios especializados como el de Jove, formando una red de seguridad que protege nuestro patrimonio natural. La coordinación entre los cazadores, que conocen el terreno como nadie, y los investigadores es lo que permite tener una radiografÃa tan precisa de la salud de nuestra fauna.
Todo este despliegue de medios y personal garantiza que el Principado cuente con una base cientÃfica sólida para tomar decisiones que protejan tanto la biodiversidad como la rentabilidad de las explotaciones ganaderas. La combinación de vigilancia activa en ejemplares sanos y el análisis de animales hallados muertos se confirma como la mejor herramienta para mantener a raya las enfermedades y asegurar que la naturaleza asturiana siga siendo un referente de salud y equilibrio ambiental.