El Gobierno Vasco ha puesto sobre la mesa una hoja de ruta ambiciosa para que Euskadi lidere en Europa la transformación circular del acero y los metales. Se trata de Basque Zirkular Metals, un proyecto de liderazgo público enmarcado en el Plan de Industria – Euskadi 2030, que buscará reforzar la competitividad del tejido industrial vasco, garantizar el acceso a materias primas estratégicas y reducir la dependencia exterior. La iniciativa, presentada en Barakaldo por el consejero de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad, Mikel Jauregi, prevé movilizar cerca de 25 millones de euros y aspira a situar a la comunidad autónoma entre las regiones más avanzadas de Europa en este ámbito.
El proyecto no es un brindis al sol. Detrás hay un diagnóstico claro y un trabajo previo de escucha activa con el sector: durante el primer semestre de 2026 se celebraron más de 50 reuniones bilaterales con empresas y clústeres industriales para identificar prioridades y necesidades reales. Entre los retos detectados destacan el acceso a chatarra de calidad, la mejora tecnológica, la trazabilidad de los materiales, el ecodiseño, los nuevos modelos de negocio y la anticipación regulatoria. Con todo ello, el objetivo es avanzar hacia productos metálicos con mayor valor añadido y una huella de carbono reducida, alineándose con las exigencias que marca la Unión Europea.

Qué es Basque Zirkular Metals y por qué es clave para Euskadi
Basque Zirkular Metals es uno de los Proyectos Transformadores recogidos en el Plan de Industria – Euskadi 2030 y se presenta como una respuesta directa a uno de los grandes desafíos que afronta la industria europea: garantizar una cadena de valor del acero competitiva, innovadora y baja en carbono. Según palabras del consejero Jauregi, el futuro industrial de Europa dependerá de su capacidad para aprovechar mejor los materiales disponibles, y con este proyecto Euskadi quiere situarse a la vanguardia de ese cambio.
El peso del acero y los metales en la economía vasca es indiscutible. Representan en torno al 49 % del valor añadido bruto industrial y dan empleo a más de 110.000 personas. Además, el consumo anual de metal en Euskadi se acerca a las 10 millones de toneladas, lo que supone el 63 % de la huella de carbono asociada a los materiales que utiliza la industria vasca. Son cifras que ponen de manifiesto la necesidad de transitar hacia un modelo productivo más circular y menos dependiente de recursos externos.
El proyecto actuará sobre seis sectores estratégicos: siderurgia, automoción, movilidad sostenible, energía eólica, fabricación avanzada y construcción. Todos ellos dependen en gran medida de la disponibilidad, calidad y precio del acero y otros metales, de modo que su competitividad futura pasa por desarrollar soluciones circulares y por anticiparse a los cambios que se están produciendo en el mercado europeo.
La iniciativa también hace hincapié en la colaboración entre eslabones de la cadena de valor. Se fomentará que empresas dedicadas al reciclaje trabajen codo con codo con aquellas que transforman los materiales o los utilizan para fabricar nuevos productos. Se trata de generar sinergias que permitan reutilizar, reparar y dar una segunda vida a los materiales siempre que sea posible, reduciendo así residuos y emisiones.
Pasaporte Digital de Producto: el primer hito en 2026
Uno de los primeros y más visibles avances de Basque Zirkular Metals será la puesta en marcha del Pasaporte Digital de Producto, un requisito que la Unión Europea ha establecido para garantizar la trazabilidad del acero, el aluminio y otros productos metálicos. Euskadi quiere ser pionera en su implementación y ya ha fijado 2026 como fecha para su despliegue.
Esta herramienta permitirá conocer de dónde proceden los materiales, qué recorrido han seguido hasta convertirse en un nuevo producto y cómo se han gestionado a lo largo de todo el ciclo de vida. La información será clave para que industrias y profesionales puedan adaptarse a la nueva regulación europea con tiempo y conocimiento de causa. Además, impulsará el ecodiseño y la creación de productos más fáciles de reparar y reciclar.
La iniciativa también contempla acciones formativas para ayudar a pymes y trabajadores a prepararse ante los cambios regulatorios que se avecinan. El objetivo, según el Ejecutivo vasco, es que Euskadi no solo cumpla con las normas europeas sino que se convierta en un referente a la hora de aplicar esos criterios. La apuesta por el modelo “Made in Europe” que impulsa Bruselas es clara y la comunidad autónoma quiere posicionarse entre las regiones líderes, junto a Lombardía, Flandes, Grand Est, Renania del Norte-Westfalia o la Suecia Central.
Financiación y actores implicados
Basque Zirkular Metals cuenta con un presupuesto cercano a los 25 millones de euros, y se espera que alrededor del 70 % proceda de capital privado. La gobernanza del proyecto incluye a 11 líderes industriales y 5 clústeres, además de agentes de la Red Vasca de Ciencia, Tecnología e Innovación. Entre las empresas participantes figuran nombres destacados como ArcelorMittal Sestao, Sidenor, Grupo Tubacex, Gescrap, CAF, Gestamp, Gamesa Gearbox, Haizea Wind Group, Viuda de Sainz, Etxetar y FMD Carbide.
El componente tecnológico y formativo lo aportan entidades como BRTA, la UPV/EHU y TKNIKA, mientras que los clústeres Siderex, AFM, Build:INN, Acicae y Aclima completan el ecosistema. El hecho de que el proyecto haya sido diseñado desde el inicio de la mano del sector industrial es, tal como señalan fuentes del Gobierno Vasco, una garantía de que las soluciones que se desarrollen responderán a necesidades reales y contrastadas del tejido empresarial vasco.
En paralelo, el proyecto se desplegará a través de proyectos demostradores liderados por las industrias, orientados a mejorar la competitividad de las pymes y a validar en entornos reales las soluciones propuestas. Todo ello bajo el paraguas del Plan de Industria – Euskadi 2030, que ya acumula 16 Proyectos Transformadores presentados de los 25 comprometidos. Basque Zirkular Metals es, precisamente, el décimo de liderazgo público, lo que refuerza el papel de las instituciones en la transición industrial y en la movilización de los agentes privados.
Con estos mimbres, Euskadi busca no solo mantener el liderazgo industrial en el sur de Europa, sino dar un salto cualitativo hacia una industria del metal más circular, más autónoma y más comprometida con el medio ambiente. Queda mucho trabajo por delante, pero la hoja de ruta ya está trazada y los primeros resultados podrían verse este mismo año.