La energÃa nuclear ha vuelto al centro de la agenda europea. No es un asunto nuevo, pero el contexto de precios volátiles, tensiones geopolÃticas y electrificación ha cambiado el tono. Italia ha aprobado un marco legal que le permite mirar de nuevo a los reactores casi cuatro décadas después de cerrarlos. La decisión italiana no implica que vaya a generar electricidad nuclear de inmediato, pero sà abre la puerta a un futuro desarrollo.
En Bruselas, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen ya calificó de error estratégico el retroceso nuclear de las últimas décadas. La UE incluyó esta fuente en la taxonomÃa verde y ha publicado un programa indicativo para mantenerla en el mix hacia 2050. Francia, con alrededor del 65% de su electricidad de origen nuclear, aparece como principal valedora, mientras otros paÃses observan el movimiento.
Italia rompe el tabú y sienta las bases legales
El Senado italiano respaldó la norma con 81 votos a favor, 51 en contra y 7 abstenciones. El Gobierno de Giorgia Meloni dispondrá de 12 meses para redactar los decretos sobre seguridad, licencias, residuos y emplazamientos. La primera ministra celebró el paso como una elección valiente y de sentido común. Italia importaba electricidad nuclear de paÃses vecinos, sobre todo de Francia, que refuerza su apuesta por la energÃa nuclear, pero no podÃa producirla en su territorio.
Los referendos de 1987, tras Chernóbil, y de 2011, después de Fukushima, marcaron el rechazo italiano a la energÃa atómica. La ley actual no autoriza todavÃa ni un kilovatio nuclear ni reactiva viejos reactores. Solo establece el marco para que el Ejecutivo desarrolle la normativa. Meloni ha insistido en que se trata de tecnologÃas de nueva generación, no de repetir el modelo de las grandes centrales antiguas.
Seguridad energética, datos e inteligencia artificial
El aumento de la demanda eléctrica es uno de los motores del giro. Centros de datos, inteligencia artificial, movilidad eléctrica e industria necesitan suministro estable a todas horas. La Agencia Internacional de la EnergÃa calculó que los centros de datos podrÃan consumir 945 TWh anuales en 2030, más del doble que en 2024. La nuclear se presenta como energÃa firme y baja en emisiones que puede complementar renovables, redes, bombeo y baterÃas.
Meloni ha vinculado la nuclear con menos dependencia exterior, menor exposición a crisis internacionales y una respuesta a la creciente demanda de datos e IA. En Estados Unidos, EE. UU. acelera la energÃa nuclear para alimentar la IA y operadores como Vistra han cerrado acuerdos de suministro nuclear a largo plazo con hiperescaladores como Amazon y Meta para alimentar sus centros de datos tras adquirir Energy Harbor. El vÃnculo entre centros de datos y electricidad 24 horas refuerza el interés por reactores existentes y nuevos proyectos.
Reactores modulares y combustible avanzado
Los SMR, reactores modulares pequeños, se han convertido en una de las grandes promesas. Se plantean para necesidades localizadas, como centros de datos o enclaves remotos, y también para aplicaciones marÃtimas o de propulsión espacial. Estandarizar y modularizar podrÃa acortar obras y facilitar un despliegue más industrial. Sus defensores hablan de crecimiento progresivo y menor potencia por unidad, aunque exigen capital, plazos largos y cadenas de suministro especializadas.
También hay interés en reactores rápidos y de sales fundidas, algunos de cuarta generación. PermitirÃan aprovechar mejor el combustible usado y reducir los residuos más peligrosos. Un informe de la Agencia de EnergÃa Nuclear identificó 127 tecnologÃas SMR y evaluó 74 con datos públicos. La AIE estima que la inversión anual tendrÃa que duplicarse hasta 120.000 millones de dólares en 2030 en un escenario de fuerte expansión. World Nuclear Association calcula 1.457 GWe en 2050 si se cumplen los proyectos y metas.
España y el pulso por Cofrentes
España figura entre los doce paÃses de la UE con centrales nucleares en funcionamiento, junto a Bélgica, Bulgaria, República Checa, Francia, HungrÃa, PaÃses Bajos, RumanÃa, Eslovenia, Eslovaquia, Finlandia y Suecia. El debate sobre el futuro del parque español sigue abierto. En la Comunitat Valenciana, la continuidad de Cofrentes centró el IV Foro de EnergÃa, donde Administración, empresas y sector coincidieron en la necesidad de suministro suficiente, estable y competitivo. El cierre de Cofrentes se vinculó a la seguridad de suministro, la estabilidad de la red y la atracción de inversiones.
El conseller Vicente MartÃnez Mus defendió decisiones basadas en criterios técnicos, de seguridad y garantÃa de suministro, sin planteamientos apriorÃsticos. Desde Iberdrola se subrayó que la central aporta energÃa firme sin depender del tiempo. Cox reclamó planificar mejor las redes, y Avaesen pidió revisar objetivos renovables y avanzar con almacenamiento. La idea compartida fue combinar renovables, redes, baterÃas, hidrógeno y generación firme para sostener la industria y la nueva demanda eléctrica.
Residuos, seguridad y dependencia del uranio
Las crÃticas no han desaparecido. Greenpeace recuerda riesgos ante terremotos, inundaciones, fenómenos extremos y envejecimiento de reactores. La producción genera pocos residuos, pero son radiactivos y mantienen su peligrosidad durante cientos de miles de años. Los referendos italianos mostraron cómo la seguridad y los accidentes históricos condicionan la aceptación pública. La gestión de residuos y el desmantelamiento siguen siendo un negocio y un reto de largo plazo.
La soberanÃa energética también tiene lÃmites. Europa no cuenta con recursos suficientes para enriquecer uranio y convertirlo en combustible nuclear, por lo que sigue dependiendo de importaciones. Ese punto debilita parte del argumento emancipador. La nuclear puede reducir dependencia de gas y carbón, pero no elimina todas las vulnerabilidades exteriores.
Oportunidades industriales en el sector nuclear
La actividad nuclear no se limita a producir electricidad. El grupo español ACS, a través de su filial alemana Hochtief, ha logrado un contrato a largo plazo de 1.500 millones de libras, unos 1.750 millones de euros, para apoyar a Sellafield Ltd en Cumbria. El acuerdo se enmarca en el programa PACE y abarca operación, mantenimiento, diseño, equipos, gestión de activos y desmantelamiento. El contrato puede durar hasta 15 años, con nueve iniciales y seis prorrogables.
Sellafield es el mayor complejo nuclear de Reino Unido y uno de los más complejos por el volumen de residuos radiactivos y la presencia de instalaciones obsoletas. Su limpieza se presupuesta en 136.000 millones de libras, un 18% más que en 2019, y requerirá décadas de trabajo. Un informe parlamentario británico reconoce avances técnicos, pero los considera lentos y señala sobrecostes y problemas de gestión. ACS refuerza asà su diversificación en ingenierÃa nuclear, con experiencia en diseño, construcción, mantenimiento y desmantelamiento.
El movimiento nuclear europeo avanza con Italia como último paÃs en crear un marco legal, pero sin autorización inmediata de generación. La UE, Francia y otros socios defienden la fuente por seguridad energética, descarbonización y demanda de datos e IA. Los SMR y reactores avanzados prometen nuevas vÃas, aunque financiación, permisos y cadena industrial marcan el ritmo. En España, Cofrentes y el conjunto del parque siguen en el centro de un debate que mezcla suministro firme, redes, costes y clima. El futuro dependerá menos de los anuncios y más de la ejecución real de proyectos, normas y residuos.