España urge a acelerar el despliegue de la energía eólica marina para no perder el liderazgo

  • El sector pide la publicación urgente de la orden ministerial para la primera subasta de eólica marina.
  • España cuenta con un gran potencial industrial pero corre el riesgo de quedar rezagada frente a países vecinos.
  • Canarias se perfila como la zona más idónea para iniciar el despliegue por sus condiciones favorables.
  • La ausencia de un marco regulatorio claro pone en peligro miles de empleos y la entrada de inversiones.

Parques de energía eólica marina en España

El desarrollo de la energía eólica marina en España atraviesa un momento decisivo. Pese al potencial incuestionable del país para liderar esta tecnología a nivel europeo, la falta de avance normativo está comenzando a frenar oportunidades de inversión, empleo y valor industrial en nuestras costas. Tanto la Asociación Empresarial Eólica (AEE) como el Foro Eólico Marino han dado un paso al frente para exigir al Gobierno la publicación inmediata de la orden ministerial que permita convocar la primera subasta de eólica marina.

El sector eólico marino reitera la urgencia de establecer un calendario claro de hitos regulatorios. Actualmente, España se encuentra a la espera de desarrollar sus primeros parques comerciales, en un contexto donde países como Portugal, Francia o Marruecos ya han activado importantes procesos de subasta e inversión. El potencial nacional es ampliamente reconocido: industria especializada, infraestructuras portuarias avanzadas y zonas marinas aptas según los Planes de Ordenación del Espacio Marítimo (POEM).

Un retraso que puede costar miles de empleos y liderazgo

La principal preocupación del sector es la pérdida de oportunidades estratégicas para la economía y el empleo local. Tras la aprobación del Real Decreto 962/2024, apenas ha habido avances significativos y comienza a verse cómo promotores internacionales miran hacia otros mercados más ágiles y previsibles. Según AEE, mantener el actual bloqueo podría suponer perder la creación de más de 7.500 empleos en zonas costeras y dejar de aportar 2.000 millones de euros anuales al PIB. La industria advierte: «Si no aceleramos, España pasará de ser un referente tecnológico y exportador a un mero importador de tecnología».

España se ha posicionado como líder mundial en la fabricación de componentes de eólica marina flotante, exportando el 100% de su producción y desarrollando prototipos pioneros. Sin embargo, la falta de un mercado local limita gravemente el crecimiento, especialmente para las medianas empresas y proveedores que solo podrán consolidar su posición si participan desde el inicio en los primeros parques comerciales.

Las inversiones en infraestructuras portuarias son otro eje clave. El sector urge a activar las ayudas del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) para modernizar puertos estratégicos como A Coruña, Castellón o Tarragona, imprescindibles para articular la nueva cadena de valor industrial que acompañará el despliegue de la eólica marina.

Canarias, la mejor candidata para iniciar el camino

El consenso entre empresas, instituciones y sociedad civil apunta a Canarias como el emplazamiento idóneo para la primera subasta. Las islas cuentan con excelentes recursos de viento, una infraestructura naval avanzada y un entorno social favorable al desarrollo de proyectos eólicos marinos. Además, la electricidad en Canarias es más cara y contaminante que en la península, por lo que el despliegue de la eólica marina supondría ahorros claros para los consumidores y reforzaría el posicionamiento turístico sostenible del archipiélago.

El sector recalca que Galicia y Cataluña tampoco pueden quedar relegadas al diseñar el calendario de futuras subastas en la península. Ambas regiones presentan condiciones óptimas y la modernización de sus puertos y cadenas industriales resultará vital para la implantación de esta tecnología.

El contexto internacional avanza sin freno

Mientras España sigue a la espera de la primera subasta, el mundo no se detiene. Según datos recientes del Consejo Global de Energía Eólica (GWEC), en 2024 se añadieron 8 GW de nueva capacidad eólica marina, alcanzando un total de 83,2 GW instalados a nivel global. China lidera el crecimiento por séptimo año consecutivo, seguida del Reino Unido, mientras Francia y Portugal avanzan con adjudicaciones y nuevos proyectos. El objetivo español, recogido en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), es llegar a 3 GW de eólica marina instalada en 2030.

La comparación con otros países vecinos resalta el riesgo de desaprovechar el tren de la innovación. Sin un marco regulatorio definido y compromisos firmes desde el Gobierno, numerosos actores del sector ya han advertido de la posibilidad de desviar inversiones hacia otros mercados, lo que supondría dejar escapar tanto talento como oportunidades industriales.

España, preparada pero a la espera del impulso político

La industria española lleva más de una década invirtiendo en tecnología, investigación y desarrollo para la eólica marina. Es líder mundial en patentes asociadas a soluciones flotantes, cuenta con centros de investigación punteros y ha fabricado la mayoría de las plataformas flotantes instaladas en todo el mundo.

El mensaje de la patronal y del Foro Eólico Marino es claro: faltan voluntad política y una hoja de ruta previsible. Urgen a la publicación inmediata de la consulta pública para la orden ministerial de la primera subasta, y piden que se defina un calendario que permita aprovechar el potencial de todas las regiones costeras.

Si España decide aprovechar sus ventajas competitivas, podrá consolidar una industria puntera, generar miles de empleos y contribuir de manera decisiva a los objetivos europeos de transición energética y autonomía estratégica, situándose entre los líderes de la energía eólica marina flotante en el continente.

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