
Los ministerios de Sanidad, Agricultura, Pesca y Alimentación y Transición Ecológica y Reto DemogrĆ”fico han dado un paso conjunto para mejorar la respuesta del paĆs ante las enfermedades que se transmiten entre animales y personas. Con un nuevo marco de colaboración, el Gobierno apuesta por un modelo de coordinación frente a las zoonosis basado en el enfoque One Health, que conecta de manera directa la salud humana, la sanidad animal y la protección del entorno.
Este acuerdo, firmado en Madrid, se enmarca en la necesidad de contar con mecanismos mÔs Ôgiles para la detección precoz y la gestión de amenazas sanitarias emergentes. La experiencia reciente con diferentes crisis sanitarias ha puesto de relieve que los riesgos no se mueven en compartimentos estancos y que la vigilancia debe ser compartida entre los Ômbitos sanitario, veterinario y ambiental.
Un marco comĆŗn para abordar las zoonosis desde One Health
En el centro de este nuevo planteamiento se sitĆŗan las zoonosis, infecciones que pueden pasar de animales a seres humanos y viceversa, y cuya prevención exige una mirada conjunta de varios sectores. El Gobierno asume que estas patologĆas no pueden gestionarse solo desde la sanidad humana o la sanidad animal, sino que requieren integrar tambiĆ©n la dimensión ambiental, desde el uso del suelo hasta la biodiversidad.
El convenio firmado entre los tres ministerios fija como objetivo principal mejorar la detección temprana y reforzar la capacidad de respuesta coordinada ante cualquier señal de riesgo zoonósico. La idea es aprovechar al mÔximo las estructuras ya existentes, evitando duplicidades y sin interferir en los sistemas de vigilancia que llevan años funcionando en cada Ômbito.
Para lograrlo, se refuerza el trabajo conjunto entre las redes de vigilancia en salud pública y el sistema de alerta sanitaria veterinaria. Esta conexión pretende que la información fluya con mÔs rapidez y que los indicios que aparezcan en animales o en el medio ambiente puedan ser tenidos en cuenta de inmediato por las autoridades sanitarias.
El enfoque One Health que inspira este acuerdo se alinea con las grandes lĆneas marcadas a nivel internacional. Organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), la FAO y el PNUMA trabajan de forma conjunta a travĆ©s de la llamada Alianza cuatripartita, que impulsa precisamente esa visión integrada de la salud.
A escala europea, la iniciativa espaƱola se inserta en la construcción de una Unión Europea de la Salud que incorpora el concepto de āUna sola saludā en la preparación y respuesta frente a amenazas transfronterizas graves para la salud. EspaƱa busca asĆ situarse en sintonĆa con estas estrategias comunitarias y aprovechar los marcos de cooperación ya existentes.
Creación de un Comité de gestión de riesgos zoonósicos
El instrumento central del nuevo acuerdo es el Comité de gestión de riesgos zoonósicos, concebido como el órgano encargado de coordinar la actuación de los tres sectores implicados: salud humana, sanidad animal y medio ambiente. Este comité nace con la misión de servir de punto de encuentro estable entre administraciones y niveles de gobierno.
Entre las funciones encomendadas a este Comité figura la posibilidad de compartir información estratégica entre Administraciones, de forma que los datos relevantes sobre posibles amenazas no queden dispersos en cada departamento. AdemÔs, actuarÔ como espacio para ordenar las respuestas institucionales cuando se activen alertas sanitarias o aparezcan señales de riesgo.
El nuevo órgano también serÔ responsable de coordinar actuaciones ante alertas sanitarias, impulsando planes conjuntos de prevención, vigilancia y control. Esto incluye, por ejemplo, acordar protocolos compartidos ante brotes de origen animal que puedan tener impacto en la población, o ante cambios ambientales que favorezcan la expansión de determinados patógenos.
Otra de las tareas clave del Comité serÔ proponer mejoras normativas y estrategias de comunicación. La intención es revisar, cuando sea necesario, el marco regulador y las herramientas informativas disponibles, con el fin de adaptarlas a la evolución de los riesgos y a la experiencia acumulada en la gestión de crisis sanitarias recientes.
En cuanto a su composición, el órgano estarĆ” integrado por representantes de las Direcciones Generales de los tres ministerios firmantes. No obstante, el acuerdo abre la puerta a incorporar a otras instituciones, a portavoces de las comunidades autónomas y a expertos en materias especĆficas, de modo que se pueda recurrir a perfiles tĆ©cnicos concretos en función de cada situación.
Refuerzo de la vigilancia, la investigación y los laboratorios
Uno de los pilares del acuerdo es el fortalecimiento de los sistemas de vigilancia ya existentes. El Gobierno insiste en que no se trata de crear estructuras paralelas, sino de conectar mejor las que ya funcionan en los diferentes Ômbitos, facilitando que la información viaje con rapidez y pueda ser interpretada de manera conjunta.
En esta lĆnea, se da prioridad a la mejora de la comunicación intersectorial. Esto implica establecer canales mĆ”s claros y frecuentes entre los servicios de salud pĆŗblica, las autoridades veterinarias y los departamentos responsables de medio ambiente, de manera que cualquier seƱal de alerta pueda ser compartida sin demoras ni barreras administrativas.
El acuerdo tambiĆ©n contempla el impulso de la investigación aplicada a la detección y gestión de riesgos zoonósicos. Se pretende favorecer proyectos que integren datos clĆnicos, veterinarios y ambientales, asĆ como estudios sobre la circulación de patógenos en fauna silvestre, ganado y poblaciones humanas.
Un elemento clave serÔ la coordinación de los laboratorios de referencia, que juegan un papel decisivo en la confirmación de casos, la caracterización de agentes infecciosos y la vigilancia genómica. El objetivo es que estos centros trabajen en red, compartan resultados y dispongan de procedimientos armonizados que faciliten la comparación de datos.
AdemÔs, el convenio prevé definir actuaciones conjuntas ante escenarios de riesgo, de forma que las medidas preventivas o de control se puedan activar con criterios comunes. Esto incluye desde campañas coordinadas de muestreo en animales hasta recomendaciones compartidas para la población, pasando por ajustes en la gestión de determinados espacios naturales cuando sea necesario.
Un enfoque integral y adaptable a nuevos riesgos
El compromiso asumido por los ministerios firmantes se traduce en una apuesta por proteger la salud pĆŗblica desde una perspectiva integral, que no se limite a la atención sanitaria tradicional. El vĆnculo entre salud humana, sanidad animal y medio ambiente se sitĆŗa en el centro de las decisiones, con la intención de anticiparse mejor a los riesgos.
El Gobierno subraya que este marco de colaboración permitirĆ” ajustar las actuaciones a la evolución de las amenazas sanitarias. A medida que cambien los patrones de transmisión o aparezcan nuevos patógenos, el sistema deberĆ” ser capaz de revisar estrategias y adaptar las polĆticas pĆŗblicas sin partir de cero en cada ocasión.
La participación de las comunidades autónomas y de los organismos internacionales se considera esencial para que las respuestas sean coherentes entre territorios y niveles de gobernanza. En un contexto en el que los riesgos sanitarios cruzan fronteras con facilidad, la coordinación se convierte en una herramienta imprescindible.
Al mismo tiempo, la referencia al entorno europeo sitúa este acuerdo dentro de un esfuerzo mÔs amplio por reforzar la resiliencia de los sistemas de salud. La Unión Europea viene trabajando en marcos comunes de preparación y respuesta frente a crisis, y la integración del enfoque de Una sola salud es una de las piezas centrales de esa estrategia.
Con este nuevo ComitĆ© y el convenio que lo respalda, EspaƱa consolida una estructura de coordinación permanente frente a las zoonosis, que combina vigilancia, intercambio de información, capacidad de respuesta y actualización normativa. La intención es que, ante futuras amenazas de origen zoonósico, el paĆs cuente con un engranaje mĆ”s afinado entre la salud humana, la sanidad animal y la protección del medio ambiente, reduciendo tiempos de reacción y mejorando la eficacia de las medidas que se adopten.