Las emisiones de CO2 están bajo el foco con nuevos datos de empresas, planes regulatorios en marcha y resultados tangibles en ciudades españolas. El tablero se mueve en varios frentes: grandes compañías que ajustan su huella, el transporte que accelera su descarbonización y la movilidad eléctrica que consolida su ventaja climática.
Al mismo tiempo, la UE afina sus mecanismos de control para sectores que todavía no estaban obligados a monitorizar ni pagar por su contaminación, mientras la industria automovilística y de baterías introduce mejoras que recortan la huella de carbono desde el diseño y la producción.
Empresas que recortan su huella de CO2

Alcampo logró un descenso del 9% en sus emisiones de CO2 por metro cuadrado frente al ejercicio anterior, pasando de 4,43 a 4,01 en un año en el que, además, incorporó 200 tiendas y amplió qué incluye su huella (desplazamientos de clientes, entrega a domicilio, viajes de negocio y flota corporativa).
En el Alcance 1 —emisiones directas—, la compañía contabiliza el gas natural, el gasóleo, el uso de vehículos propios y especialmente los gases refrigerantes, que superan el 95% de este alcance.
En el Alcance 2 —electricidad consumida—, las emisiones son nulas desde 2018 al contratar energía 100% renovable, lo que implica un 100% de reducción respecto a su año base de 2013.
El Alcance 3 —emisiones indirectas— incluye agua, papel, logística, residuos, desplazamientos, última milla y comercialización de productos, siendo este último el 86% del total de la empresa. Para abordarlo, Alcampo lanzó en 2023 su programa Alianzas por la Descarbonización, con evaluación de madurez climática y seguimiento anual de objetivos.
Ercros, por su parte, comunicó una reducción del 38% de sus emisiones de GEI (directas e indirectas por energía) entre 2020 y 2024 y un 9% menos en su índice de emisiones totales, con 8.580 toneladas de CO2 evitadas en 2024 gracias a medidas logísticas orientadas a la economía circular dentro de su plan de diversificación, digitalización y descarbonización.
Transporte y logística: control de emisiones y resultados sobre el terreno

La Comisión Europea evalúa ampliar el MRV (monitorización, notificación y verificación) a embarcaciones medianas hoy exentas, incluyendo pesqueros entre 400 y 4.999 GT, como paso previo a su posible entrada en el comercio europeo de emisiones (ETS).
El escenario más ambicioso del estudio técnico sumaría 11,32 millones de toneladas de CO2 al año a la cobertura del MRV; solo la pesca aportaría unos 2,3 millones de toneladas, situándola entre los grupos más emisores actualmente fuera del sistema.
El coste administrativo estimado sería de 3.690 euros anuales por buque mediano para trámites y verificación, con un impacto agregado de 31,5 millones de euros al año para las empresas y unos 252.000 euros para las administraciones. La relación coste-beneficio sería negativa si se queda solo en el MRV, aunque mejoraría si después se activa el ETS para estos barcos.
En regiones como Galicia, la medida alcanzaría a buques de altura a partir de 400 GT, con especial carga para pymes. Se barajan flexibilidades, como un único informe anual para naves que operen solo dentro de la UE. Cabe recordar que el MRV ya es obligatorio para buques mayores de 5.000 GT, responsables del 85% del CO2 del transporte marítimo internacional.
En logística, un informe del programa Lean & Green atribuye el 82,9% de la reducción lograda a medidas de eficiencia, con aportaciones menores —pero relevantes— de la renovación de flotas, la electrificación y las renovables.
Las acciones más habituales pasan por optimización de rutas, conducción eficiente, mejora del rendimiento de los vehículos, optimización de cargas y reorganización de operaciones, además de eficiencia en temperatura controlada y mejoras de producto y embalaje.
En la ciudad, Zaragoza cuantifica el efecto de su red pública: con 149 puntos de recarga en 37 ubicaciones (103 gestionados por Endesa X Way y 46 por Zunder), se han dispensado 747.963 kWh, equivalentes a unos 4,99 millones de km recorridos por vehículos eléctricos y a 668,2 toneladas de CO2 evitadas frente a diésel, usando electricidad de origen 100% renovable certificada.
El consistorio estima que ese ahorro equivale a la absorción anual de 20.248 árboles. En sus cálculos, la electricidad de red típica emitiría 0,283 kg CO2/kWh, pero la certificación renovable permite considerar emisiones nulas asociadas a la recarga en estos puntos.
Movilidad eléctrica y huella de las baterías: lo que dicen los datos
Los vehículos eléctricos suelen compensar la “mochila de CO2” de su fabricación en torno a los 17.000 km de uso medio, según análisis del ICCT. En el caso del nuevo BMW iX3 50 xDrive, el fabricante estima el punto de equilibrio en unos 21.500 km con el mix eléctrico europeo, o en 17.500 km si se recarga con renovables.
Un libro blanco de P3 calcula que la huella de la producción de baterías puede reducirse desde aproximadamente 55 kg CO2e/kWh hasta cerca de 20 kg CO2e/kWh optimizando procesos, suministros y energía utilizada en fábrica.
El mayor foco está en los materiales del cátodo: a nivel de material, NMC811 ronda los 38 kg CO2e/kWh frente a los 15 kg CO2e/kWh del LFP (aprox. 60% menos), si bien la mayor densidad energética de NMC puede equilibrar resultados a nivel de celda. La energía 100% renovable en transformación y cadena de suministro recorta adicionalmente entre un 33% y un 38% el PCF según la química.
En planta, escalar la producción reduce el consumo por Wh y tecnologías como el recubrimiento en seco pueden bajar hasta un 50% la energía frente al proceso húmedo, con el desafío de los aglutinantes de PTFE que hoy elevan ligeramente el PCF —margen que podría corregirse con mejoras en su fabricación.
El CO2 incorporado en la maquinaria de producción es acotado (en torno a 0,2 kg CO2e/kWh considerados ocho años de operación), y el reciclaje aporta beneficios con emisiones muy variables según proceso, desde ~3,6 a 12,8 kg CO2e por kg recuperado y tasas de recuperación del 70% al 25%.
Con más empresas bajando su huella, regulaciones que amplían el control del CO2 en el transporte y una movilidad eléctrica que gana ventaja cuanto más limpia es la recarga, el mapa de las emisiones de CO2 muestra avances medibles y palancas claras: eficiencia operativa, electricidad renovable, seguimiento riguroso de datos y mejoras tecnológicas a lo largo de toda la cadena de valor.