El municipio de Elda está a puntito de completar una transformación importante en su paisaje urbano y en la gestión de sus desechos domésticos. El Ayuntamiento, a través de su área de Inversiones y Espacio Público, junto a la empresa Fobesa, está dando los últimos retoques a la renovación de las islas de reciclaje que salpican todos los barrios de la ciudad. Con este movimiento, se busca que el depósito de basura sea un proceso mucho más higiénico y que las calles luzcan un aspecto bastante más cuidado y moderno.
Los trabajos se han venido realizando con un ritmo constante para que la ciudadanía pueda disfrutar cuanto antes de unas instalaciones que cumplen con los estándares actuales. La idea principal de este despliegue es facilitar la separación de residuos en origen, lo que a la larga permite que Elda sea una ciudad más sostenible y que se abaraten los costes que supone el tratamiento de la basura para las arcas públicas.
Un operativo diseñado para no molestar a los vecinos

Para que la sustitución de los contenedores no se convirtiera en un quebradero de cabeza para el tráfico, los equipos de trabajo han estado operativos principalmente en horario de tarde y noche. De esta forma, se ha conseguido intervenir en unas 160 islas de reciclaje distribuidas por todo el casco urbano sin causar grandes atascos. El plan ha sido de lo más organizado: primero se retiraban los botes viejos, luego entraba un equipo de baldeo para dejar el suelo como los chorros del oro y, finalmente, se colocaba el material nuevo.
Este proceso de limpieza con máquinas hidrolimpiadoras ha sido clave para eliminar cualquier rastro de suciedad o malos olores que se hubieran quedado incrustados en el pavimento con el paso de los años. En total, se han renovado 481 unidades, repartidas en 157 para la fracción resto, 159 para papel y cartón y 165 destinadas a envases ligeros. Todos estos modelos cuentan con un sistema de vaciado automático que hace que el camión de recogida sea mucho más eficiente y ruidoso lo justo.
Además, estos recipientes lucen la nueva imagen corporativa del servicio bajo el lema promocional que invita a ver la ciudad con otros ojos. Se han cuidado detalles como la inclusión de tiras de caucho sellantes para que los olores no salgan a pasear y materiales reflectantes en las esquinas. Esto último es fundamental para que, cuando caiga la noche, los conductores vean los contenedores a la legua y se eviten posibles percances viales en las calles menos iluminadas.
Próximos pasos: el contenedor marrón con llave

Una vez que se den por concluidos estos trabajos, la siguiente fase se centrará en la fracción orgánica. Los nuevos contenedores de color marrón no estarán abiertos para cualquiera, sino que funcionarán con un sistema de apertura mediante llave. Esto se hace para asegurar que lo que se tira dentro es realmente materia orgánica de calidad, evitando que se mezcle con otros trastos que no tocan. Al lado de estos, siempre habrá un contenedor gris de libre acceso para los residuos que no se pueden reciclar.
Para los vecinos que todavía no tengan su llave, el consistorio ha recordado que es la mar de fácil conseguirla. Se puede pasar por la oficina de Fobesa en la calle Ramón Gorgé, frente al Jardín de la Música, o bien solicitarla a través de un código QR que ha llegado a muchos domicilios por carta. Esta medida es el último paso para que el sistema de recogida de residuos en la ciudad sea totalmente puntero y eficiente.
Al final, todo este esfuerzo de renovación busca que los eldenses tengan mucho más a mano las herramientas necesarias para reciclar correctamente. Con islas de reciclaje más seguras, limpias y mejor identificadas, la meta de aumentar las tasas de reciclaje y reducir el impacto ambiental del municipio parece estar cada vez más cerca, gracias a un operativo que ha sabido combinar la mejora de los equipos con el mantenimiento del entorno.