
Este verano estĆ” siendo especialmente complicado para quienes quieren darse un baƱo en las costas espaƱolas. Desde Canarias hasta la Comunidad Valenciana, pasando por AndalucĆa y Galicia, decenas de playas han tenido que cerrar al baƱo o desaconsejar la entrada al agua por niveles elevados de bacterias fecales. La causa principal es la presencia de Escherichia coli en concentraciones que superan los lĆmites marcados por la normativa europea, lo que ha llevado a los ayuntamientos a activar protocolos de seguridad e izar la bandera roja.
Los episodios no son aislados ni fruto de la casualidad. DetrĆ”s de estos cierres se esconden problemas estructurales que llevan aƱos denunciĆ”ndose: vertidos de aguas residuales sin tratar, redes de saneamiento obsoletas y una presión turĆstica que en muchos puntos supera la capacidad del territorio. La salud de los baƱistas estĆ” en el centro del debate, mientras las administraciones buscan soluciones a un fenómeno que se repite en distintos puntos del litoral.
Canarias: un problema estructural de salud pĆŗblica

El archipiélago canario es, sin duda, una de las zonas mÔs afectadas. En Tenerife, la playa de Leocadio Machado, en El Médano, cerró a principios de julio al detectarse 800 UFC de E. coli por cada 100 ml de agua, muy por encima de los 250 que exige la directiva europea para considerarla excelente. La asociación empresarial de consultores medioambientales (AECCM) lleva meses alertando de que bañarse en Canarias supone un riesgo sanitario, y denuncia que muchos bañistas acaban en urgencias con infecciones derivadas de bacterias fecales.
La situación no se limita a Tenerife. En Lanzarote, la playa principal de la capital estuvo cerrada seis meses, y en Gran Canaria la playa de El Confital acumula mÔs de ocho años con prohibiciones temporales. AdemÔs, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha condenado a España por no tratar adecuadamente las aguas residuales en doce enclaves de Tenerife. La sentencia europea pone en evidencia la falta de inversión en infraestructuras de saneamiento, mientras las islas siguen recibiendo turismo masivo.
Los vecinos lo viven con frustración. Alba DomĆnguez, de El Sauzal, cuenta que antes de elegir playa mira si hay avisos de contaminación y evita zonas que hayan estado cerradas. La profesora Yurena GonzĆ”lez, de la Universidad de La Laguna, explica que el mar tiene un valor identitario en Canarias, y perder la posibilidad de baƱarse con confianza genera una sensación de luto entre los isleƱos.
MƔlaga: cierres puntuales y causas inciertas

En la costa andaluza, la alerta llegó a mediados de julio en MĆ”laga. Las playas de Pedregalejo y El Palo amanecieron con bandera roja despuĆ©s de que la Junta de AndalucĆa detectara niveles de E. coli por encima de lo permitido en los puntos de muestreo de Acacias y Casa Pedro. Las analĆticas dieron 560 UFC, ligeramente por encima del lĆmite legal de 500. El Ayuntamiento activó el protocolo de cierre preventivo y se inició una investigación para determinar el origen.
Las primeras hipótesis descartan un vertido de aguas residuales, ya que en esos casos las concentraciones suelen ser mucho mĆ”s altas. Los tĆ©cnicos apuntan a que la contaminación pudo deberse a la confluencia de una gran afluencia de baƱistas durante el fin de semana de la feria de El Palo, sumada a la escasa renovación del agua en esas calas. De ser asĆ, serĆa un caso de contaminación humana masiva mĆ”s que de un fallo en la red de saneamiento.
La Junta ha tomado nuevas muestras y se espera que el baƱo pueda reabrirse en los próximos dĆas si los resultados vuelven a la normalidad. Mientras tanto, los socorristas mantienen la bandera roja y recuerdan a los turistas que el baƱo estĆ” prohibido hasta nuevo aviso.
Galicia: las playas de las CĆes tambiĆ©n afectadas
En el norte, Galicia no se libra. La ConsellerĆa de Sanidade ha desaconsejado el baƱo en dos de las playas mĆ”s emblemĆ”ticas del Parque Nacional de las Islas AtlĆ”nticas: Rodas, en las CĆes, y Figueiras. Los anĆ”lisis del Laboratorio de SaĆŗde PĆŗblica detectaron contaminación microbiológica, aunque sin especificar las cifras exactas. La medida es temporal y se revisarĆ” con nuevas analĆticas, pero ha causado sorpresa entre los visitantes que esperaban disfrutar de aguas cristalinas.
Unos dĆas antes, el Concello de Baiona ya habĆa prohibido el baƱo en las playas de A Ladeira y Santa Marta por la misma razón. AllĆ la restricción se levantó al cabo de 72 horas, tras confirmarse que la calidad del agua habĆa mejorado. En el caso de las CĆes, se baraja la posibilidad de que un vertido de algĆŗn buque haya provocado el repunte de bacterias, aunque todavĆa se estĆ” investigando.
Las playas gallegas suelen gozar de buena calidad, pero episodios como este ponen de manifiesto la vulnerabilidad del litoral frente a descargas puntuales. Los ayuntamientos insisten en que la prioridad es la salud pública y que no se levantarÔ la restricción hasta que los parÔmetros sean seguros.
Valencia: rotura de un colector en El Puig y Pobla de Farnals
En la Comunidad Valenciana, las playas de El Puig de Santa Maria y la Pobla de Farnals tambiĆ©n han tenido que cerrar al baƱo debido a la rotura de un colector de la red de saneamiento. La averĆa, localizada en un colector de la EPSAR en tĆ©rmino de la Pobla de Farnals, provocó un vertido de aguas fecales que deterioró la calidad del agua. Los tĆ©cnicos trabajan contrarreloj para reparar la infraestructura, mientras los ayuntamientos mantienen la bandera roja.
El alcalde de El Puig, Marc Oriola, explicó que la reapertura depende de que las obras finalicen y las analĆticas den resultados favorables. En la Pobla de Farnals, la playa norte es la mĆ”s afectada, mientras que la zona sur, mĆ”s resguardada por el puerto, ha sufrido menos impacto. La rotura ha afectado tambiĆ©n a los negocios de la zona, como chiringuitos que han tenido que cerrar temporalmente al no poder acceder los baƱistas al agua.
La situación en Valencia es un ejemplo claro de cómo el deterioro de las infraestructuras de saneamiento puede tener consecuencias directas en el turismo y la economĆa local. Los consistorios reclaman inversiones urgentes para renovar unas tuberĆas que, en algunos tramos, llevan dĆ©cadas sin mantenimiento adecuado.
Los cierres de playas por contaminación fecal se han convertido en una tónica habitual este verano en distintas costas espaƱolas. Las causas son variadas: desde vertidos crónicos en Canarias hasta averĆas puntuales en Valencia o concentraciones masivas de baƱistas en MĆ”laga. La falta de inversión en saneamiento y la presión turĆstica son dos caras de una misma moneda que afecta a la salud de las personas y a la imagen de destinos que viven del turismo. Mientras las administraciones buscan soluciones a largo plazo, los baƱistas se ven obligados a mirar con desconfianza un mar que, paradójicamente, deberĆa ser sinónimo de bienestar y ocio.

