
El Valle Andaluz del Hidrógeno Verde ha dejado de ser un simple anuncio estratégico para convertirse en una realidad en marcha. Moeve, la antigua Cepsa, ha dado el visto bueno definitivo a la primera gran pieza de este macroproyecto energético, desbloqueando una inversión que sitúa a Andalucía en el centro del mapa europeo del hidrógeno renovable.
Esta decisión se materializa en el Proyecto Onuba, la planta de hidrógeno verde que se levantará en el Energy Park La Rábida, en Palos de la Frontera (Huelva). Con una inyección inicial de más de 1.000 millones de euros y el respaldo de socios internacionales e institucionales, la iniciativa aspira a convertirse en uno de los desarrollos de hidrógeno renovable más relevantes del continente.
Una inversión de más de 1.000 millones para la primera fase
La primera etapa del Valle Andaluz del Hidrógeno Verde, bautizada como Proyecto Onuba, aglutina una inversión conjunta superior a los 1.000 millones de euros. Este desembolso incluye la construcción de una gran planta de producción de hidrógeno renovable, las infraestructuras asociadas y el desarrollo de una instalación fotovoltaica de autoconsumo que ayudará a abastecer de energía limpia al complejo industrial de La Rábida.
El corazón tecnológico de esta fase será un electrolizador de 300 megavatios (MW), que se complementará con nueva generación solar y eólica para garantizar un suministro continuo de electricidad renovable. El diseño contempla además la posibilidad de ampliar otros 100 MW, hasta alcanzar los 400 MW totales, si se obtiene capacidad adicional de conexión a la red y el consejo de administración lo aprueba.
Con una potencia de 300 MW, Moeve estima que la planta podrá producir alrededor de 45.000 toneladas anuales de hidrógeno verde. Esta producción permitiría evitar cerca de 250.000 toneladas de CO₂ cada año, un volumen de emisiones equivalente al generado por todos los turismos de combustión de las ciudades de Huelva, Cádiz y Jaén, según cálculos basados en factores oficiales del MITECO y datos de la DGT.
El hidrógeno obtenido se destinará tanto a consumo propio en las unidades industriales de La Rábida como al suministro a terceros. Tendrá un papel clave en la descarbonización del transporte pesado por carretera, el sector marítimo y la aviación, mediante la producción de combustibles renovables como biocombustibles avanzados, metanol, amoniaco verde o gas natural sintético, además de servir para reducir la huella de carbono de la industria química y de fertilizantes.
En términos de impacto socioeconómico, la compañía prevé que la fase de construcción genere alrededor de 3.900 empleos directos y más de 4.500 puestos de trabajo indirectos. En conjunto, se habla de más de 8.400 empleos vinculados a la ejecución del complejo, un impulso significativo para la economía andaluza y, en particular, para la provincia de Huelva.

Fondos europeos, estatus PCI y acceso a la red eléctrica
El desarrollo del Valle Andaluz del Hidrógeno Verde se apoya en un importante respaldo institucional y comunitario. La iniciativa ha sido reconocida por la Comisión Europea como Proyecto de Interés Común Europeo (PCI), una etiqueta que refuerza su carácter estratégico para la transición energética del continente y facilita el acceso a financiación y apoyo regulatorio.
En el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia financiado por la Unión Europea -a través de los fondos NextGenerationEU-, el Gobierno de España ha concedido al proyecto hasta 304 millones de euros en ayudas, canalizadas mediante el programa Valles del H₂. Estas subvenciones están destinadas a impulsar el desarrollo de hasta 400 MW de capacidad de electrólisis asociados al Proyecto Onuba.
Además de las ayudas directas, el avance del proyecto ha dependido de una pieza clave: el acceso a la red eléctrica. El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico resolvió recientemente el primer concurso de capacidad de acceso de demanda en determinados nudos de la red de transporte, en un contexto marcado por la irrupción simultánea de nuevos proyectos industriales y grandes consumidores energéticos.
En los nudos onubenses de Colón y Palos, el Gobierno adjudicó 257,3 MW de capacidad a Moeve y 18,7 MW a Atlantic Copper, asociados a inversiones previstas de 703 millones de euros y 415,5 millones de euros respectivamente. Para Moeve, esta potencia permitirá conectar tanto el electrolizador de Onuba como la nueva generación renovable necesaria para alimentar la planta; en el caso de Atlantic Copper, servirá para suministrar energía a su planta de reciclaje de residuos electrónicos CirCular.
Hasta la resolución definitiva de este concurso, el acceso a red había sido uno de los principales cuellos de botella para aprobar la inversión. Con la capacidad ya asignada y la decisión final de inversión (FID) acordada por el consejo de administración, la compañía maneja la previsión de colocar la primera piedra del proyecto entre finales de marzo y principios de abril, una vez superada la Semana Santa y cerrados los últimos hitos administrativos y contractuales.
Una estructura accionarial con socios internacionales y capital español
Otro de los puntos relevantes del Proyecto Onuba es la configuración de su accionariado. Moeve mantendrá una participación mayoritaria del 51% en esta primera fase del Valle Andaluz del Hidrógeno Verde, mientras que el 49% restante se repartirá entre dos socios de referencia en el ámbito de las renovables y los gases limpios.
Por un lado, se incorpora Masdar, el gran grupo de energías limpias de Abu Dabi, para el que Onuba se convertirá en su primer proyecto de hidrógeno verde de gran escala en Europa. Masdar ya venía reforzando su presencia en el mercado español a través de acuerdos en fotovoltaica, y ahora da un paso más al entrar directamente en la cadena de valor del hidrógeno renovable.
Por otro lado, participa Enalter, sociedad centrada en el desarrollo de gases renovables y controlada mayoritariamente por Enagás Renovable. En esta última intervienen, entre otros, Pontegadea, el vehículo inversor de Amancio Ortega, con una participación minoritaria, y Alter Enersun, empresa ligada al empresario extremeño Ricardo Leal. De este modo, el proyecto combina capital internacional procedente del Golfo con inversión española vinculada a algunas de las mayores fortunas del país.
Moeve, a su vez, está controlada por el fondo soberano Mubadala, de Abu Dabi, y por la gestora de inversión estadounidense Carlyle. La puesta en marcha del Valle Andaluz se enmarca en su estrategia de transformación denominada Positive Motion, que persigue convertir sus parques energéticos en polos de combustibles renovables y moléculas verdes, reduciendo progresivamente la dependencia de los productos fósiles convencionales.
La entrada de estos socios también tiene una dimensión financiera clara: en un contexto en el que el hidrógeno verde todavía no es plenamente competitivo y muchas inversiones se han ralentizado, compartir riesgos y recursos se ha convertido en una pieza fundamental para sacar adelante proyectos de esta envergadura. Para Masdar, Onuba abre la puerta a reforzar su posición en el mercado europeo; para Enalter y sus accionistas, permite pasar de ser meros suministradores o socios en renovables a participar directamente en nuevos negocios industriales ligados al hidrógeno.
Calendario, contexto europeo y ambición andaluza
Según las estimaciones trasladadas por la compañía a medios internacionales como el Financial Times, Moeve prevé que la planta de Onuba pueda iniciar su producción en 2029. Hasta entonces, el proyecto atravesará distintas fases de ingeniería, construcción, puesta en marcha y validación comercial, con un calendario exigente en un entorno global de fuerte competencia por captar inversiones en hidrógeno y combustibles sostenibles.
El movimiento de Moeve se produce en un momento en el que el entusiasmo inicial por el hidrógeno verde en Europa se ha moderado. En los últimos años, decenas de proyectos se han retrasado o cancelado por el elevado coste de las tecnologías, la falta de infraestructuras específicas -como redes de hidroductos- y la ausencia de una demanda suficientemente consolidada por parte de los consumidores industriales.
A pesar de ese cambio de clima, la empresa sostiene que la lógica de fondo de la transición energética sigue vigente: la necesidad de descarbonizar sectores difíciles de electrificar y reducir la dependencia energética de Europa continúa guiando la política comunitaria. El consejero delegado de Moeve, Maarten Wetselaar, ha defendido públicamente que los proyectos capaces de combinar energía renovable competitiva, acceso a red y apoyo público todavía pueden tener recorrido y convertirse en referentes.
En este contexto, Andalucía parte con ciertas ventajas naturales. La combinación de viento y radiación solar permite maximizar las horas de funcionamiento de las plantas renovables, un factor crucial para reducir el coste del hidrógeno producido por electrólisis. Moeve confía en poder ofrecer hidrógeno renovable a un precio “muy por debajo de los seis euros por kilo”, aproximadamente el doble del coste del hidrógeno convencional derivado del gas natural, con la expectativa de estrechar esa diferencia a medida que la tecnología madure y se desplieguen más infraestructuras.
El Valle Andaluz del Hidrógeno Verde fue presentado a finales de 2022 y constituye la apuesta más ambiciosa del sector en España. El conjunto del proyecto contempla dos grandes centros de producción en los parques energéticos de La Rábida (Palos de la Frontera, Huelva) y San Roque (Campo de Gibraltar, Cádiz), que alcanzarán una capacidad de electrólisis conjunta de 2 gigavatios (GW) y podrán generar hasta 300.000 toneladas de hidrógeno verde al año.
La inversión global supera los 3.000 millones de euros en hidrógeno y derivados, a los que se suman alrededor de 2.000 millones en nueva potencia renovable asociada. El objetivo es consolidar a Andalucía como uno de los grandes hubs europeos de hidrógeno y combustibles sintéticos, apoyando la descarbonización de la industria local y posicionando a la región como exportadora neta de energía limpia hacia otros mercados europeos.
Desde el ámbito político, el proyecto ha recibido mensajes de apoyo explícitos. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha subrayado que la puesta en marcha de la mayor planta de hidrógeno verde del sur de Europa “contribuirá a la descarbonización de la industria nacional y europea” y reforzará la autonomía energética del continente. La vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha insistido en que la apuesta por la agenda verde se traduce en “oportunidades para Andalucía”, destacando el potencial de la comunidad para atraer inversiones y convertirse en referencia en la transición energética.
En paralelo, la decisión de inversión de Moeve se enmarca en un sector en el que no todas las compañías están siguiendo el mismo camino. Mientras algunos operadores han reducido o reorientado sus planes en hidrógeno renovable, el grupo controlado por Mubadala y Carlyle opta por doblar su apuesta a medio y largo plazo, apoyándose en la combinación de capital privado, ayudas públicas y una ubicación con recursos renovables abundantes.
Con la primera piedra del Proyecto Onuba prevista para los próximos meses, el Valle Andaluz del Hidrógeno Verde comienza a tomar forma como uno de los grandes polos industriales de nueva generación en España. La magnitud de las inversiones, el volumen de empleo asociado, el respaldo europeo y la entrada de socios internacionales sitúan a Huelva y al conjunto de Andalucía en una posición destacada dentro de la carrera por el hidrógeno verde, al tiempo que ponen a prueba la capacidad del sector para convertir los anuncios en activos operativos y competitivos a escala europea.