
El Ayuntamiento de Gáldar ha dado un paso decisivo en su estrategia energética al obtener la autorización definitiva para instalar el tercer aerogenerador del parque eólico Botija-Gáldar. Con esta ampliación, el complejo situado en la zona de Los Llanos de Botija se afianza como el primer parque eólico de titularidad íntegramente municipal en Canarias, un modelo poco habitual en el sector eléctrico español.
La luz verde del Gobierno de Canarias llega tras un largo recorrido administrativo iniciado en 2022 y permite completar la segunda fase del proyecto. La nueva turbina se sumará a los dos molinos ya operativos, incrementando la capacidad renovable del municipio y reforzando la apuesta local por la sostenibilidad, la descarbonización y la soberanía energética en el norte de Gran Canaria.
Un parque eólico 100% municipal que gana potencia
La autorización se formaliza mediante el Decreto 50/2026 del Gobierno de Canarias, publicado en el Boletín Oficial de Canarias, que acuerda la ejecución del tercer aerogenerador del parque eólico Botija-Gáldar (Fase II). Esta nueva máquina tendrá una potencia de 0,8 megavatios (800 kilovatios) y se instalará en el ámbito de Los Llanos de Botija, donde ya funcionan dos turbinas similares.
Con la incorporación de este nuevo equipo, el complejo alcanzará una potencia conjunta de 2,4 megavatios de capacidad instalada. Esta cifra, aunque modesta a escala del sistema eléctrico canario, resulta especialmente relevante a nivel municipal, al tratarse de un parque gestionado directamente por una administración local y no por una gran empresa privada del sector.
El proyecto técnico de esta fase contempla el suministro, instalación, puesta en marcha y mantenimiento de un aerogenerador Enercon E-53, además de todas las infraestructuras de conexión y evacuación necesarias para inyectar la energía generada en la red. Se trata de una tecnología consolidada en el ámbito eólico europeo, adecuada para emplazamientos de tamaño medio como el de Gáldar.
Con esta ampliación, el Ayuntamiento de Gáldar consolida un modelo de gestión pública local de la producción eléctrica, alineado con las políticas europeas de transición energética y con los objetivos de neutralidad climática marcados para las próximas décadas.
Inversión y financiación íntegramente públicas
La ejecución de la Fase II del parque eólico Botija-Gáldar supone una inversión total de 1.884.538 euros. Esta cuantía cubre tanto el aerogenerador Enercon E-53 como las obras civiles, la conexión eléctrica y los trabajos asociados al montaje y puesta en servicio de la instalación.
Para afrontar este desembolso, el consistorio galdense contará con una combinación de ayudas estatales y autonómicas. Por un lado, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico aporta una subvención de 1,2 millones de euros procedente de programas de impulso a las energías renovables. Por otro, la Consejería de Transición Ecológica y Energía del Gobierno de Canarias contribuye con alrededor de 684.600 euros adicionales.
Este esquema de financiación permite que el proyecto se desarrolle sin depender de capital privado ni de grandes compañías eléctricas, garantizando que la titularidad y los beneficios derivados de la producción energética permanezcan en manos municipales. La combinación de fondos estatales y autonómicos refleja además la prioridad que las administraciones públicas otorgan a la implantación de renovables en territorios insulares.
La Fase II se suma a la primera etapa del parque, que requirió unos 2,5 millones de euros de inversión inicial. Esa primera inversión se afrontó mediante recursos propios del Ayuntamiento de Gáldar y ayudas procedentes de la Unión Europea, consolidando desde el principio un modelo de financiación pública directa acorde con las directrices comunitarias en materia de clima y energía.
En conjunto, las dos fases configuran un proyecto de carácter estratégico para el municipio y para Gran Canaria, tanto por su volumen de inversión como por el efecto demostrador de una infraestructura renovable plenamente controlada por una entidad local.
Producción eléctrica y beneficios ambientales
Más allá de la inversión, la ampliación del parque eólico Botija-Gáldar tendrá un impacto directo sobre la producción energética limpia en la isla. Los estudios técnicos incorporados al decreto autonómico estiman que el nuevo aerogenerador generará en torno a 2.473 megavatios hora al año.
Esa producción equivale, en términos de consumo energético convencional, a unas 620,72 toneladas equivalentes de petróleo que dejarán de utilizarse cada año. En un territorio no peninsular como Canarias, altamente dependiente de combustibles fósiles importados para su generación eléctrica, este ahorro resulta especialmente significativo.
En el plano climático, la entrada en funcionamiento del tercer molino permitirá evitar la emisión de unas 2.040 toneladas de dióxido de carbono (CO2) anuales. Estas cifras se integran en la hoja de ruta de descarbonización de Canarias, que fija objetivos ambiciosos de reducción de emisiones para 2040, y ayudan a rebajar el sobrecoste asociado a la generación en los sistemas eléctricos insulares.
El parque Botija-Gáldar se convierte así en una pieza relevante dentro de la estrategia autonómica y estatal para aumentar la cuota de energías renovables en el mix eléctrico, al tiempo que reduce la exposición a la volatilidad de los precios internacionales del petróleo y el gas. Aunque se trata de un proyecto de escala municipal, su contribución al conjunto del sistema insular es tangible.
En términos socioeconómicos, la mayor autosuficiencia energética del municipio abre la puerta a mejoras potenciales en la estabilidad del suministro y en los costes locales asociados a la energía, además de favorecer la creación de empleo vinculado a la construcción, operación y mantenimiento de la instalación.
Condicionantes ambientales, integración paisajística y planeamiento
El visto bueno al tercer aerogenerador no ha llegado sin condiciones. El Cabildo de Gran Canaria ha fijado una serie de requisitos obligatorios destinados a minimizar el impacto territorial y paisajístico de la ampliación del parque en la zona norte de la isla.
Entre estas exigencias figura la restitución y puesta en cultivo de una superficie agrícola equivalente a la ocupada por la instalación, con el objetivo de compensar la afección sobre suelos potencialmente productivos. Se impone también la realización de un tratamiento cromático integrador en los elementos visibles del parque, de forma que la presencia de la infraestructura se adapte mejor al paisaje circundante.
Asimismo, se ha establecido la constitución de una fianza económica que garantice el desmantelamiento de los aerogeneradores y la restauración del terreno una vez agotada la vida útil de la instalación. Este mecanismo busca asegurar que, llegado el momento, los costes de recuperación ambiental no recaigan sobre la ciudadanía.
El decreto autonómico incluye además la obligación de ajustar el planeamiento urbanístico municipal afectado. La modificación de las normas urbanísticas se llevará a cabo en la primera revisión sustancial del planeamiento, de acuerdo con la legislación eléctrica y territorial de Canarias, que contempla fórmulas para agilizar la implantación de infraestructuras renovables consideradas de interés general.
Con este conjunto de condicionantes, las administraciones implicadas intentan equilibrar el impulso a la transición energética con la protección del territorio, un debate especialmente sensible en islas donde el espacio es limitado y el valor paisajístico constituye un recurso fundamental.
Un recorrido administrativo largo pero decisivo para Botija-Gáldar
La autorización definitiva del tercer aerogenerador culmina un proceso administrativo que se remonta a noviembre de 2022, cuando el Ayuntamiento de Gáldar presentó la solicitud de declaración de interés general del proyecto ante el Gobierno de Canarias.
Esa declaración de interés general se obtuvo en marzo de 2023, lo que permitió seguir avanzando en la tramitación técnica y ambiental. Sin embargo, el proyecto tuvo que adaptarse a las conclusiones de la Declaración de Impacto Ambiental emitida en septiembre de 2024, que obligó a introducir ajustes y una reubicación parcial para garantizar la compatibilidad con el entorno.
Ya en junio de 2025, el Consistorio dio un paso clave al formalizar un contrato de arrendamiento de unos 6.000 metros cuadrados en la zona de Los Llanos de Botija. Este acuerdo, suscrito con la propiedad del terreno, permitió encajar el proyecto dentro de las alternativas territorialmente autorizadas por la administración regional y cumplir con los requisitos establecidos.
Una vez superadas estas etapas, la publicación del Decreto 50/2026 en el Boletín Oficial de Canarias desbloquea la fase final de tramitación y la licitación de las obras. El Ayuntamiento podrá adjudicar los trabajos de construcción, montaje y conexión del nuevo aerogenerador con el propósito de ponerlo en servicio en el menor plazo razonable.
Desde la corporación municipal se destaca que este camino, aunque complejo y prolongado en el tiempo, ha sido necesario para garantizar la seguridad jurídica y la adecuación ambiental de un proyecto llamado a situar a Gáldar como referente autonómico en la gestión directa de infraestructuras renovables.
Con la Fase II en marcha, el parque eólico Botija-Gáldar se perfila como un ejemplo de cómo un municipio puede liderar su propia transición energética, combinando financiación pública europea, estatal y autonómica, exigencias ambientales estrictas y una planificación a largo plazo que busca reducir la dependencia de combustibles fósiles y reforzar la autonomía local en materia de energía.


