El sector primario en la Comunidad Valenciana estĆ” llegando a un punto de no retorno debido a la presión constante de la fauna salvaje. Lo que antes eran incidentes aislados se ha convertido en un problema estructural que amenaza seriamente la viabilidad económica de cientos de explotaciones. La sensación de desamparo entre los profesionales del campo es evidente, ya que ven cómo el esfuerzo de todo un aƱo puede desaparecer en cuestión de minutos bajo los dientes de herbĆvoros o el acoso de aves carroƱeras.
Esta situación ha calado hondo tanto en las comarcas del interior como en las zonas de regadĆo, donde el abandono de parcelas no hace sino echar mĆ”s leƱa al fuego. La falta de mantenimiento en las tierras colindantes crea el hĆ”bitat perfecto para la proliferación de especies que, al no encontrar alimento suficiente en el monte, acaban bajando a los cultivos para sobrevivir. Ante la falta de respuestas que convenzan al sector, los agricultores han decidido que ya estĆ” bien de palabras y es hora de pasar a la acción.
Una movilización masiva frente a la administración

El próximo viernes 10 de julio, las calles de Valencia serĆ”n el escenario de una protesta que busca poner los puntos sobre las Ćes a los responsables polĆticos. La concentración, organizada en la Ciutat Administrativa 9 dāOctubre, tiene como objetivo principal exigir una gestión coordinada entre las carteras de Agricultura y Medio Ambiente. No es una pataleta sin fundamento, sino una necesidad real para frenar unas pĆ©rdidas que estĆ”n asfixiando a quienes nos ponen la comida en la mesa.
Para que la jornada sea mĆ”s llevadera y fomentar la unión entre los afectados, se ha organizado un almuerzo popular a partir de las 9:30 horas, justo antes de que comience el acto oficial y la lectura de un manifiesto reivindicativo. Los agricultores esperan que esta vez las administraciones muevan ficha y dejen de mirar hacia otro lado mientras el patrimonio agrario de la autonomĆa se degrada por la falta de control cinegĆ©tico y preventivo.
Propuestas económicas y medidas preventivas
La solución no pasa solo por lamentarse, y por ello se ha trasladado a los grupos polĆticos una propuesta de enmienda presupuestaria que contempla una partida de 900.000 euros para el próximo ejercicio. Este dinero no es un regalo, sino una inversión necesaria para que los productores puedan instalar sistemas disuasorios, protectores y cierres perimetrales que mantengan a los animales a raya, similares a otras ayudas a la biodiversidad y programas de gestión. Es de cajón que, si queremos conservar la biodiversidad, no pueden ser siempre los mismos quienes paguen la factura del banquete de la fauna.
AdemĆ”s de las ayudas directas, el sector reclama que se fomente la recuperación de las tierras abandonadas, ya que estas parcelas actĆŗan como polvorines no solo para plagas, sino tambiĆ©n para incrementar el riesgo de incendios forestales. La tecnologĆa tambiĆ©n tiene mucho que decir en este conflicto; el uso de drones con cĆ”maras tĆ©rmicas y sistemas de vigilancia nocturna podrĆa ser clave para localizar y gestionar los rebaƱos de herbĆvoros que campan a sus anchas por las explotaciones de olivos y otros cultivos de secano.
El drama de la ganaderĆa y los ataques de buitres

Uno de los testimonios mÔs desgarradores proviene de los ganaderos de zonas como Aras de los Olmos, donde los buitres han cambiado su comportamiento habitual. Al parecer, la escasez de carroña y las altas temperaturas han empujado a estas aves a atacar a animales vivos, especialmente durante los partos, cuando las ovejas y los corderos son mÔs vulnerables. Es una imagen dantesca ver cómo en apenas unos minutos un rebaño puede quedar mermado ante la mirada impotente del pastor.
El problema se agrava cuando entra en juego la burocracia, ya que los peritajes a menudo no reconocen la totalidad de las bajas o los daƱos indirectos como el estrĆ©s y los abortos en el ganado. Hay profesionales que denuncian retrasos de mĆ”s de un aƱo para cobrar indemnizaciones que, en muchos casos, ni siquiera cubren los costes reales de la pĆ©rdida, poniendo en duda la viabilidad económica de la ganaderĆa extensiva en EspaƱa. Esta lentitud administrativa es, para muchos, la gota que colma el vaso de una paciencia ya de por sĆ bastante agotada.
Especies invasoras y desequilibrio cinegƩtico
Ya no se trata solo del jabalĆ, que sigue siendo un viejo conocido en estas lides, sino de la irrupción de ciervos, muflones y arruis en zonas donde antes no eran habituales. Estos animales no solo se comen el fruto, sino que destrozan los brotes tiernos de los Ć”rboles, hipotecando no solo la cosecha actual, sino tambiĆ©n la del aƱo siguiente. AdemĆ”s, el riesgo de transmisión de enfermedades como la tuberculosis por el contacto con la saliva de estos animales es una preocupación creciente, lo que requiere un enfoque coordinado frente a las zoonosis entre productores y sanitarios.
El desequilibrio parece haber sido provocado por una gestión centrada en la caza como trofeo, dejando de lado el control poblacional necesario para mantener la armonĆa entre el monte y el llano. Es vital que se realicen censos actualizados y se implementen jaulas de captura masiva u otros mĆ©todos eficaces para reducir la presión sobre el terreno. La convivencia es posible, pero requiere voluntad polĆtica y herramientas modernas que se adapten a la realidad actual del campo valenciano, que ya no puede esperar mĆ”s.
La suma de factores como el cambio climĆ”tico, el exceso de burocracia y la falta de control sobre las especies silvestres estĆ” empujando al mundo rural valenciano a una situación lĆmite que requiere una respuesta contundente. La cita del 10 de julio serĆ” un termómetro perfecto para medir la indignación de un colectivo que solo pide seguridad para su trabajo y un sistema de compensaciones justo y Ć”gil. Si no se actĆŗa con rapidez, el paisaje agrĆcola que conocemos podrĆa cambiar para siempre, dejando tras de sĆ un rastro de tierras baldĆas y explotaciones ganaderas silenciadas por la fauna.
