El sector de la gestión de residuos textiles en EspaƱa atraviesa una de sus etapas mĆ”s complicadas. Las empresas de economĆa social, que sostienen la mayor parte del sistema de recogida y tratamiento, han lanzado una advertencia seria: si no llegan ayudas transitorias, la infraestructura construida durante dĆ©cadas podrĆa venirse abajo. En juego estĆ”n miles de puestos de trabajo y la capacidad para cumplir con las exigencias europeas de economĆa circular.
La Confederación Empresarial EspaƱola de la EconomĆa Social (CEPES) ha sido la encargada de dar la voz de alarma. SegĆŗn sus cĆ”lculos, la transición hacia el nuevo sistema de responsabilidad ampliada del productor (RAP) para textiles no estĆ” gestionada con el suficiente cuidado. El retraso en su implantación y la falta de financiación dejan a las empresas sin ingresos para mantener la actividad. Como consecuencia, se teme la pĆ©rdida de 3.700 puestos de trabajo, un nĆŗmero que el propio sector considera que podrĆa aumentar si no se actĆŗa con rapidez.
Un colapso anunciado en la recogida

En 2024, las empresas de economĆa social recogieron de forma separada cerca de 119.000 toneladas de residuos textiles. Para ello utilizan aproximadamente 30.000 contenedores, 10 plantas de clasificación, 310 puntos de venta y una red de operadores especializados repartidos por todo el territorio nacional. Esta infraestructura, que genera mĆ”s del 60% del tratamiento del textil en EspaƱa y mĆ”s del 90% del empleo del sector, podrĆa desmoronarse si no se garantiza su financiación durante la espera del nuevo modelo.
La situación ya estĆ” teniendo consecuencias sobre el terreno. SegĆŗn CEPES, el desequilibrio entre el volumen de ropa depositada y la capacidad de darle salida ha obligado a algunas entidades a suspender temporalmente la recogida en determinados puntos habilitados. En una primera fase, estas medidas implican una reducción del 7% de la recogida, lo que equivale a unas 4.000 toneladas de ropa que podrĆan acabar en vertederos. Si no se llega a un acuerdo, el porcentaje podrĆa aumentar de forma considerable.
El retraso del RAP y la financiación
El origen del problema estĆ” en la implementación de la Ley de Residuos 7/2022, que fijaba abril de 2025 como fecha lĆmite para aprobar el decreto que definirĆa el funcionamiento del sistema de responsabilidad ampliada del productor (RAP). Sin embargo, el Ministerio de Medio Ambiente sigue a la espera de la validación por parte de la Comisión Europea. Mientras tanto, en septiembre de 2025 la Unión Europea modificó la directiva y estableció abril de 2028 como nuevo plazo para el despliegue total del RAP en todos los estados miembros. Este retraso ha dejado a las empresas de economĆa social sin el marco financiero necesario para cubrir los costes de mantenimiento de la red.
Juan Antonio PedreƱo, presidente de CEPES, ha subrayado que āsi permitimos que se debilite la infraestructura antes de que el nuevo sistema estĆ© operativo, perderemos un activo estratĆ©gico que aglutina capacidades, conocimiento, empleo y cohesión territorial, y que despuĆ©s serĆ” muy difĆcil de recuperarā. AdemĆ”s, ha recordado que el sector lleva dĆ©cadas demostrando que combina eficiencia ambiental con inclusión sociolaboral, y ha reclamado una ātransición ordenadaā que preserve estas capacidades.
Las entidades tambiĆ©n han puesto el foco en la necesidad de una financiación estable. MarĆa Suau, de AERESS, insiste en que āno estĆ” en juego Ćŗnicamente la continuidad de organizaciones concretas, sino la capacidad del paĆs para preservar el conocimiento, el empleo y la presencia territorial que se necesitarĆ”n para afrontar el nuevo modelo textilā. En la misma lĆnea, Noema Paniagua, directora de Moda re-, la cooperativa de CĆ”ritas, ha recordado que ācada prenda recuperada forma parte de un modelo que genera empleo y acompaƱa procesos de inserciónā.
El mercado internacional se complica
A la falta de financiación se suma un contexto internacional difĆcil. El mercado de la ropa de segunda mano, que históricamente absorbĆa la mayor parte de las prendas recogidas, estĆ” estancado. La irrupción de la moda āultra fast fashionā ha hecho que muchos paĆses africanos, principales compradores, prefieran importar prendas nuevas y económicas en lugar de las de segunda mano. Este cambio ha recortado los ingresos de las empresas de reutilización, que dependĆan de esas exportaciones para mantener el equilibrio económico.
AdemĆ”s, el crecimiento del comercio de segunda mano dentro de EspaƱa tambiĆ©n ha afectado, ya que ācada vez hay mĆ”s oferta y menos demandaā, segĆŗn Paniagua. A esto se aƱade que solo el 13% de los residuos textiles generados se recoge de forma separada, mientras que el 87% restante sigue fuera de los circuitos de reciclaje textil. Para CEPES, esta situación evidencia que no se estĆ” avanzando lo suficiente.
Las empresas del sector han solicitado al Ministerio medidas transitorias que permitan sostener la recogida mientras llega el sistema definitivo. Insisten en que no hace falta crear una nueva red, sino garantizar la continuidad de la existente mediante mecanismos de financiación puente. Pedro SĆ”ez, director de amiab, ha seƱalado que āestamos en el momento mĆ”s delicado para el sectorā, y ha pedido una rĆ”pida actuación para proteger los cerca de 4.000 empleos de personas con discapacidad y en situación de vulnerabilidad que dependen de esta actividad.
Con todo, el sector confĆa en que la presión ejercida en las Ćŗltimas semanas sirva para desbloquear la situación. La experiencia acumulada durante aƱos, las infraestructuras ya construidas y el compromiso social de las entidades son activos que no se pueden tirar por la borda. Si la administración no escucha, el paĆs podrĆa quedarse sin el tejido necesario para cumplir los objetivos europeos de reciclaje textil y, de paso, perder una herramienta valiosa para la inserción laboral. La pelota sigue en el tejado de las instituciones.


