El Quemado, el mayor parque solar de Argentina y nuevo hito renovable

  • El Quemado alcanza 305 MW y se consolida como el mayor parque solar fotovoltaico de Argentina.
  • Proyecto desarrollado por YPF Luz sobre una base creada por Emesa, con inversión privada de unos 220 millones de dólares.
  • Mendoza supera los 700 MW solares y roza los 775 MW renovables, avanzando hacia más de 1.000 MW proyectados.
  • Primer proyecto bajo el RIGI, usado como caso testigo para atraer grandes inversiones energéticas.

Parque solar en Argentina

El Parque Solar El Quemado se ha puesto oficialmente en marcha en el departamento de Las Heras, en la provincia de Mendoza, y ya se habla de él como el mayor desarrollo fotovoltaico de toda la Argentina. Con una potencia instalada de 305 megavatios (MW), el complejo se ha convertido en una pieza clave dentro de la estrategia renovable del país, en línea con los nuevos proyectos y retos del sector, y muy especialmente, de esta provincia cuyana.

El proyecto fue impulsado en sus inicios por la Empresa Mendocina de Energía (Emesa) y posteriormente adquirido y ejecutado por YPF Luz, la filial eléctrica de la petrolera estatal. Con una inversión cercana a los 220 millones de dólares de capital mayoritariamente privado, El Quemado se ha transformado en un símbolo de la nueva ola de grandes proyectos solares en la región, y en un caso de estudio para otros mercados, como España y el resto de Europa, que siguen con atención el desarrollo de marcos de incentivos a gran escala.

Un parque fotovoltaico récord en plena provincia de Mendoza

Instalación fotovoltaica a gran escala

El Quemado se ubica en una zona desértica del departamento de Las Heras, al norte de la provincia de Mendoza, sobre unas 620 hectáreas de superficie con altísima radiación solar. La elección del emplazamiento no fue casual: se trata de uno de los puntos con mayor recurso solar del país, comparable con el Desierto de Atacama, lo que permite maximizar la producción energética y mejorar la competitividad del proyecto.

La central cuenta con más de 511.000 paneles solares bifaciales (algunas fuentes elevan la cifra por encima de las 518.000 unidades), que son capaces de generar electricidad tanto por la cara frontal como por la trasera, aprovechando la radiación reflejada sobre el terreno. Estos módulos están montados sobre 5.800 seguidores solares que giran de este a oeste acompañando al sol durante el día, una solución que incrementa significativamente el rendimiento respecto a las instalaciones fijas, una solución habitual en megaproyectos fotovoltaicos.

Para convertir y gestionar la energía producida en corriente continua, el parque dispone de 1.170 inversores y unos 40 centros de transformación distribuidos a lo largo de la planta. El factor de capacidad estimado ronda el 31,4 %, una cifra elevada para un proyecto solar de este tamaño y que sitúa a El Quemado dentro de los estándares de grandes plantas fotovoltaicas de referencia internacional.

Durante la fase de obras, que se prolongó alrededor de 18 meses desde comienzos de 2025, se llegó a emplear a más de 350 trabajadores (otras fuentes hablan de 400 personas) con una participación muy alta de mano de obra local, situada en torno al 87 %. Esta combinación de generación de empleo, transferencia tecnológica y aprovechamiento de recursos autóctonos se ha subrayado como uno de los puntos fuertes del proyecto.

Capacidad e impacto: la energía para más de 233.000 hogares

La potencia de 305 MW sitúa a El Quemado como la planta fotovoltaica con mayor capacidad instalada de Argentina. Según los datos difundidos por YPF Luz y las autoridades provinciales, la electricidad producida será suficiente para cubrir el consumo equivalente de más de 233.000 viviendas, un volumen que se corresponde con la demanda residencial de la Ciudad de Mendoza y de los departamentos de Las Heras y Lavalle.

En términos del sistema eléctrico nacional, el parque representa aproximadamente el 11 % de toda la capacidad solar instalada del país. Para un sistema que todavía depende en gran medida de combustibles fósiles, incorporar de golpe un activo renovable de este tamaño supone un salto cualitativo, tanto desde el punto de vista de la seguridad de suministro como de la reducción de emisiones.

La energía generada se inyecta en el Sistema Argentino de Interconexión (SADI) a través de una nueva estación transformadora y una subestación con tecnología GIS y doble barra, diseñada para operar a 220 kV/33 kV con capacidad para tres transformadores. La actuación incluyó además el despliegue de unos 180 kilómetros de fibra óptica para integrar los sistemas de control y protección, infraestructura que corre a cargo de la empresa transportista Distrocuyo.

Una parte relevante de la producción se comercializa en el Mercado a Término de Energía (MAT), el espacio donde grandes consumidores industriales y comerciales firman contratos de suministro renovable a largo plazo. Este aspecto es especialmente seguido en Europa, donde los acuerdos de compraventa de energía (PPA) se han convertido en la herramienta clave para financiar y asegurar rentabilidad en grandes parques solares y eólicos.

En cuanto al equipamiento, El Quemado integra tecnología de fabricantes internacionales de primer nivel: Jinko Solar suministró los paneles, Arctech Solar los seguidores y Huawei los inversores y sistemas de electrónica de potencia. La selección de proveedores y la escala del proyecto lo sitúan en la misma liga tecnológica que muchos de los megaproyectos fotovoltaicos que se están desarrollando en el sur de Europa.

RIGI: el primer gran proyecto renovable bajo el nuevo régimen de inversiones

Uno de los elementos más destacados de El Quemado es que se trata del primer proyecto de energías renovables del país presentado y ejecutado bajo el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), similar a iniciativas como el parque eólico Arauco III. Este marco normativo, aprobado por el Gobierno nacional, busca atraer capital de gran escala para infraestructuras estratégicas en sectores como la energía, la minería o el transporte.

Las autoridades nacionales han presentado el parque como una suerte de caso testigo para evaluar el potencial del RIGI a la hora de movilizar recursos privados y aportar previsibilidad regulatoria. Desde la Jefatura de Gabinete se ha llegado a señalar que, si prosperan los proyectos actualmente en evaluación, el conjunto de inversiones ligadas a este régimen podría alcanzar cifras muy elevadas y generar un impacto notable en la balanza comercial en los próximos años.

El gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, ha insistido en que el RIGI nació como respuesta a los problemas estructurales de la economía argentina, pero también ha subrayado que el objetivo de fondo pasa por construir un entorno fiscal y regulatorio estable que haga posible la inversión más allá de regímenes excepcionales. En sus declaraciones, ha defendido la necesidad de una reforma tributaria amplia que favorezca por igual a pequeñas y grandes empresas.

Desde la óptica de YPF Luz, El Quemado se ha utilizado para mostrar la capacidad de ejecución de la compañía en el segmento renovable. Su presidente, Horacio Marín, ha remarcado que el parque se levantó en aproximadamente un año y que, gracias a este tipo de proyectos, la empresa ha alcanzado su primer gigavatio de generación limpia, situándose entre los principales actores del mercado argentino de renovables.

Para los analistas europeos, la experiencia de El Quemado aporta pistas sobre cómo un esquema de incentivos específicos, combinado con una empresa energética con músculo financiero y apoyo institucional, puede acelerar la entrada en operación de grandes centrales solares. Se trata de una cuestión especialmente relevante en la Unión Europea, donde se debate cómo compatibilizar la atracción de inversiones con los objetivos climáticos y las normas de competencia.

Mendoza se consolida como polo renovable con más de 700 MW solares

La puesta en servicio de El Quemado ha permitido que Mendoza supere holgadamente los 700 MW de capacidad solar instalada y alcance cerca de 775 MW de potencia renovable en total, según los datos facilitados por la cartera de Energía y Ambiente provincial. La provincia, que ya contaba con una base significativa de generación limpia, da así un nuevo salto en su matriz energética, como ocurre en regiones europeas donde, por ejemplo, Baleares aumentará un 25% su capacidad renovable.

Además de El Quemado, el territorio mendocino suma otros desarrollos destacados, como los parques solares de Anchoris y San Rafael, ambos con 180 MW, que se han ido incorporando o ampliando en los últimos tiempos. A esto se añade una cartera de proyectos en diferentes etapas que ya supera los 1.000 MW, con el objetivo declarado de alcanzar el gigavatio de potencia renovable hacia el año 2030.

La estrategia provincial no se limita a construir plantas de generación. También se está reforzando de forma notable la infraestructura de transporte y distribución eléctrica, con actuaciones en estaciones transformadoras clave como Valle de Uco y Mendoza Norte, y con nuevas líneas de alta tensión, entre ellas la que enlazará San Rafael con General Alvear o la obra Marcado-La Dormida.

El Gobierno mendocino enmarca este despliegue dentro de un plan para mejorar la competitividad de sectores estratégicos como la minería, la industria y las economías regionales. Disponer de electricidad más abundante y estable, con un porcentaje creciente de origen renovable, se considera un requisito básico para atraer inversiones y reducir costes energéticos de hogares, pymes y grandes usuarios.

Desde la perspectiva española y europea, la experiencia de Mendoza muestra cómo una región con buenos recursos solares puede diseñar una política de largo plazo que combine proyectos públicos, inversión privada y fortalecimiento de redes. Algo similar se observa, por ejemplo, en comunidades autónomas como Andalucía, Extremadura o Castilla-La Mancha, que han utilizado su potencial fotovoltaico para posicionarse como nodos relevantes en la transición energética continental.

Modelo económico, empleo local y lecciones para España y Europa

El Quemado nació como un proyecto diseñado por Emesa, la Empresa Mendocina de Energía, que más tarde fue vendido a YPF Luz para su construcción y operación. Este esquema de desarrollo público inicial y ejecución privada posterior se ha destacado como una fórmula eficaz para reducir riesgos en las primeras fases y, al mismo tiempo, aprovechar la capacidad de gestión del sector empresarial.

Durante la fase de obras, la iniciativa llegó a movilizar entre 350 y 400 empleos directos, con una fuerte presencia de trabajadores de la zona. A ello se suman los puestos indirectos asociados a servicios, logística, suministros y tareas de ingeniería. En un mercado laboral que todavía acusa tensiones, este tipo de proyectos se percibe como una oportunidad para dinamizar economías locales alejadas de los grandes centros urbanos.

El enfoque de Mendoza también resulta ilustrativo para el contexto europeo, donde numerosos países, incluido España, se plantean cómo repartir la cadena de valor de las renovables entre empresas globales y tejido industrial local. En el caso de El Quemado, la provincia ha apostado por no imponer un “compre local” rígido, sino por favorecer un entorno competitivo que permita atraer inversión, al tiempo que se impulsa la participación de compañías mendocinas en la medida de lo posible.

En el plano tecnológico, el parque argentino se sitúa en parámetros similares a los grandes proyectos que se construyen en la Europa mediterránea: uso de paneles bifaciales, seguidores solares, electrónica avanzada y conexión a redes de alta tensión reforzadas. La principal diferencia reside en el marco regulatorio, donde el RIGI introduce incentivos específicos que en la Unión Europea suelen articularse, en cambio, mediante subastas, contratos por diferencia u otros instrumentos comunitarios.

Para los mercados europeos, acostumbrados a un entorno regulatorio más homogéneo, la experiencia de El Quemado sugiere que un marco de incentivos claro y estable, incluso si es de carácter extraordinario, puede acelerar significativamente la entrada en servicio de grandes infraestructuras renovables. Sin embargo, también plantea el debate sobre cómo garantizar que estos esquemas no generen distorsiones ni dependan en exceso de condiciones coyunturales.

Con la inauguración de El Quemado, Mendoza refuerza su papel como uno de los principales polos de energía limpia de América Latina, y Argentina suma un activo de primera línea en su camino hacia una matriz eléctrica más diversificada y baja en emisiones. El proyecto deja lecciones valiosas para otras regiones con alto potencial solar, tanto en España como en el resto de Europa, sobre cómo combinar recurso natural, inversión privada y planificación pública para sacar adelante grandes plantas fotovoltaicas con impacto real en la economía y el territorio, y explorar usos como la producción de hidrógeno verde.

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