El nuevo marco de gestión del agua para la cuenca del Duero entra a finales de mes en una fase de elaboración decisiva, tras el cierre del periodo de información pública y el análisis de los documentos iniciales. Se trata del siguiente ciclo de planificación hidrológica, con el que la CHD busca ajustar medidas y prioridades a la realidad socioeconómica y ambiental de la demarcación.
Las primeras proyecciones apuntan a menos ambición en nuevas superficies de riego y modernizaciones que en el ciclo vigente. En números, el borrador contempla 18.962 hectáreas regables adicionales y 24.955 a modernizar, frente a las 27.203 y 96.543 del periodo anterior, un cambio que condiciona expectativas y calendario de inversiones.
Calendario y proceso de elaboración
Sobre el Esquema de Temas Importantes (ETI) se han recibido 21 escritos de alegaciones que abordan 140 cuestiones, procedentes de administraciones, regantes, sectores energéticos y organizaciones sociales. Este material servirá para afinar diagnósticos y priorizar medidas en la siguiente fase.
La Confederación Hidrográfica del Duero ha avanzado que las proyecciones y los datos económicos (base 2022) se actualizarán con cifras de 2024, así como con el nuevo marco de la PAC y los objetivos de renovables a 2030. El documento de plan saldrá de nuevo a información pública en el tercer trimestre de 2026.
Regadíos: menos superficie nueva y una modernización más acotada
El ajuste en actuaciones supone que, sumando lo ejecutado y lo previsto en ambos ciclos, se alcanzarían en torno a 44.000 hectáreas nuevas y cerca de 120.000 modernizadas, cifras con las que la planificación aspira a optimizar consumos sin incrementar de forma significativa las demandas.
Con este enfoque, la CHD prevé estabilizar la demanda del regadío en 3.251 hm³/año, un 0,6% por encima del ciclo previo (3.230 hm³), y no contempla nuevas ampliaciones de regadío más allá de 2039 si se mantienen las condiciones actuales.
El ahorro por modernización también se moderaría: el ciclo vigente habría logrado 138,13 hm³, mientras que para el siguiente la previsión baja a 30,79 hm³, un diferencial que obliga a priorizar actuaciones de mayor eficiencia y retorno hídrico.
Población y uso urbano del agua
Las proyecciones demográficas hablan de una estabilidad de la población en 2033 y 2039, con saldo migratorio positivo que compensaría el crecimiento vegetativo negativo. Aun así, se anticipa mayor concentración en áreas urbanas y persistencia de la despoblación rural.
Este cambio territorial suele traducirse en un descenso de la dotación unitaria, ya que las ciudades tienen consumos por habitante más bajos y se mantiene la tendencia de tres décadas de reducción diaria. Para 2039, el abastecimiento urbano se situaría en torno a 250 hm³.
Industria, hidrógeno y construcción
En el tejido productivo, la demanda de agua de la industria crecería en torno a un 18% hasta alcanzar unos 8 hm³/año. Se espera igualmente un impulso ligado a la producción de hidrógeno renovable, mientras que la vinculada a la construcción permanecería estable.
Costes y recuperación
El análisis económico sitúa la recuperación global de costes en el 67%, por encima del 59% del ciclo en vigor, impulsada por la recaudación del canon hidroeléctrico e incluyendo los costes ambientales.
Por usos, el grado de recuperación se estima en 55% para urbano y agrario, alrededor del 95% en industria y en el entorno del 200% en el sector hidroeléctrico por los ingresos asociados a los cánones estatal y autonómico; en términos financieros, el sistema se quedaría próximo al 95%.
La voz del campo
Desde el sector agrario, ASAJA en Castilla y León ha trasladado que la documentación conocida plantea pocas actuaciones para el nuevo ciclo y reclama un proceso pactado que evite controversias como las del plan anterior.
Entre las demandas figuran ampliar superficie de regadío para acercarla a la media nacional, acelerar expedientes ambientales que mantienen alrededor de 150.000 hectáreas pendientes de modernización y abordar soluciones de sondeos y recarga en los acuíferos 13 y 17 para no agravar recortes de concesiones.
Con este punto de partida, el nuevo plan del Duero combina objetivos de estabilidad en las demandas con una revisión del esfuerzo inversor, a la espera de la actualización regulatoria y económica que afinará cifras, prioridades y plazos de una planificación clave para el territorio.