Parece que por fin se va aclarando el panorama para quienes quieren dar el salto a la movilidad sostenible en nuestras carreteras. Tras el cierre del ciclo del anterior Moves III, el Gobierno ha puesto sobre la mesa el nuevo Plan Auto+ con una dotación inicial de 400 millones de euros para este ejercicio, buscando simplificar un proceso que hasta ahora ha sido, para qué engañarnos, bastante farragoso y desesperadamente lento para el ciudadano de a pie.
Lo cierto es que hay mucha expectación, pero también un pelín de miedo entre los posibles compradores por si el dinero vuela antes de que lleguen a solicitarlo. Aunque se ha prometido una gestión mucho más ágil y centralizada desde el Estado para evitar que el pago se demore casi dos años, todavía quedan algunos flecos por cerrar en la publicación oficial de las bases definitivas, lo que mantiene a muchos usuarios en vilo.
¿Cómo funciona el sistema y quién puede beneficiarse?
Este programa se integra dentro de la estrategia España Auto 2030 y tiene como gran ventaja su carácter retroactivo desde principios de año. Esto significa que, si ya te has comprado el coche en estos meses pasados, no tienes de qué preocuparte, ya que podrás acogerte a las subvenciones una vez que se abra el plazo oficial de solicitudes, siempre que cumplas con los requisitos técnicos estipulados.
El principal objetivo que se ha marcado el Ejecutivo es que el dinero llegue de forma directa y sin tantos rodeos burocráticos. Al ser una tramitación gestionada por la Administración General, se espera que no se produzcan esas diferencias de plazos tan locas que veíamos antes entre comunidades autónomas, donde un vecino podía cobrar la ayuda un año antes que otro dependiendo de dónde viviera.
Importes de las ayudas y el requisito de fabricación europea
Entrando en harina sobre cuánto dinero nos toca, las cifras oficiales llegan hasta los 4.500 euros para turismos con etiqueta CERO emisiones. En el caso de vehículos comerciales ligeros, la cuantía puede subir un poco más, y también se han incluido partidas específicas para que las motos y cuadriciclos eléctricos tengan su propio hueco en este reparto de fondos públicos.
Un detalle muy importante que debéis tener en cuenta es que no todos los coches reciben lo mismo. El Plan Auto+ quiere barrer para casa y premiará con la subvención máxima a los vehículos fabricados en suelo europeo y aquellos cuyas baterías se ensamblen en la Unión, impulsando proyectos como la planta de ensamblaje de baterías en Aragón. Esto complica un poco las cosas para algunos modelos que vienen de otros mercados, pero busca claramente dar un empujón a nuestra propia industria automovilística.
El temor al agotamiento de los fondos por la alta demanda
Pero no todo es color de rosa, ya que hay voces expertas que avisan de que los 400 millones podrían saber a poco si el mercado sigue el ritmo actual. Se estima que este año se podrían matricular más de 150.000 vehículos electrificados en todo el país, lo que hace que, si echamos cuentas rápidas, el presupuesto total se quede algo corto si todo el mundo solicita la ayuda máxima permitida.
Existe el riesgo real de que, tras el parón veraniego, la lista de espera sea tan larga que muchos conductores se queden compuestos y sin subvención. Algunos fabricantes ya están moviendo ficha adelantando los descuentos en sus facturas para no frenar las ventas, pero luego tendrán que ser ellos los que se peguen con la administración para recuperar ese dinero de las partidas asignadas para este año.
Al final, nos encontramos ante un cambio de modelo que promete ser más eficiente pero que nace con la sombra de la duda sobre si habrá fondos para todos. La clave para los usuarios será estar muy atentos a la apertura definitiva de las ventanillas de solicitud y tener toda la documentación lista, ya que el orden de llegada y el origen de fabricación del coche serán los factores que aseguren que el ingreso llegue a la cuenta corriente sin sorpresas de última hora.

