El impacto de las macrogranjas en el medio ambiente

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En noticias recientes, se ha prestado mucha atención a las macrogranjas, lo que ha provocado un debate social generalizado. Sin embargo, es importante entender qué son exactamente las macrogranjas. Estas amplias instalaciones tienen capacidad para albergar a decenas de miles de animales, pero a menudo carecen de las medidas necesarias para garantizar normas básicas de higiene y seguridad.

En este artículo vamos a contarte cuál es el impacto de las macrogranjas en el medio ambiente.

Qué son las macrogranjas

cerdos

Hasta ahora no existe una definición establecida para el término «macroganja», a pesar de su uso frecuente por parte de organizaciones y asociaciones ecologistas para describir explotaciones ganaderas a gran escala que emplean métodos de producción intensivos.

La práctica de la ganadería intensiva implica el confinamiento de animales como cerdos, vacas y pollos en naves industriales, donde se les alimenta únicamente con pienso y se les priva de la oportunidad de pastar en campos abiertos o disfrutar de la luz natural. Dentro de estas operaciones a gran escala, los animales son confinados en espacios que son insuficientes para alimentarlos adecuadamente y gestionar adecuadamente sus desechos. Por ejemplo, los cerdos suelen estar encerrados en jaulas estrechas que restringen su movimiento hasta el punto de que ni siquiera pueden darse la vuelta.

Los ambientalistas suelen referirse a estas instalaciones como «fábricas de carne» debido a sus incesantes operaciones de cría y engorde. En un solo año, estas macrogranjas pueden pasar por tres ciclos completos, lo que significa que una instalación diseñada para albergar a 7.200 cerdos puede albergar en última instancia la asombrosa cifra de 21.600 animales en un lapso de 12 meses.

Cómo surgieron

medioambiente y macrogranjas

Históricamente, las pequeñas explotaciones familiares eran las propietarias predominantes de tierras agrícolas. Sin embargo, en las últimas décadas se ha producido un cambio en el modelo de negocio. Ahora son las grandes empresas cárnicas las que se apropian del ganado y de las instalaciones, mientras que se contrata a los ganaderos para supervisar la gestión de estas instalaciones y encargarse de la eliminación de los purines, compuestos por excrementos de los animales y residuos orgánicos. A cambio de sus servicios, los agricultores reciben un precio fijo predeterminado.

Además, suelen ser estas mismas empresas las que supervisan las operaciones de los mataderos, donde se mata a los animales y se prepara su carne para el envasado. El objetivo es minimizar los gastos para maximizar los beneficios, incluso si eso implica comprometer el bienestar de los animales.

¿Cuáles son los impactos adversos asociados con las operaciones agrícolas a gran escala?

macrogranjas

Las importantes consecuencias ambientales asociadas con las macrogranjas son los principales puntos de discordia. Un aspecto implica la liberación de gases nocivos, incluidos metano (CH4), amoníaco (NH3) y óxido nitroso (N2O), durante la descomposición del lodo. Se sabe que estos gases de efecto invernadero contribuyen al cambio climático.

Por el contrario, la eliminación de residuos implica la contención de grandes embalses y su utilización como fertilizante para fines agrícolas, aunque un exceso de esta práctica puede conducir potencialmente a la contaminación del suelo. Además, si estas sustancias se infiltran en las capas subterráneas, tienen el potencial de contaminar las fuentes de agua subterránea. Como resultado, las comunidades cercanas se enfrentan a la desafortunada realidad de vivir en medio de tierra y agua contaminadas.

Si bien los defensores de las granjas a gran escala sostienen que estos establecimientos se adhieren a protocolos destinados a preservar el medio ambiente y estimular el crecimiento económico en las comunidades rurales, la realidad es que estas granjas suelen emplear un número limitado de trabajadores debido al uso extensivo de la automatización en diversas operaciones.

Según un informe elaborado por Ecologistas en Acción titulado «Granjas industriales y despoblación», la instalación de macrogranjas en determinadas localidades no sólo no ha conseguido aumentar el número de habitantes, sino que en numerosos casos ha provocado un descenso de la población.

La utilización de agua en la producción de carne es una repercusión ecológica adicional. Diariamente, un cerdo promedio consume aproximadamente 12 litros de agua, y se requiere aún más para mantener la limpieza dentro de las instalaciones. Además, el maltrato a los animales sirve como un motivo más para que las organizaciones ecologistas promuevan la reducción del consumo de carne.

El choque entre gobiernos y las macrogranjas

El tema de la gestión de las macrofincas y sus implicaciones medioambientales ha suscitado un acalorado debate en varias naciones europeas, siendo España una de ellas. La discusión ha cobrado impulso después de que el Ministro de Consumo, Alberto Garzón, expresara su preocupación por los efectos perjudiciales de las macrogranjas en las regiones rurales durante una entrevista con The Guardian.

A finales del año anterior, la Comisión Europea tomó medidas contra España llevándola ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (UE) por su incumplimiento de la normativa en materia de contaminación por nitratos, incumpliendo las obligaciones marcadas en el Acuerdo Verde Europeo.

A pesar de la creciente preocupación pública por las granjas a gran escala, ninguna nación ha implementado medidas sustanciales para prohibir o regular sus operaciones. Francia, una fuerza agrícola prominente dentro de la Unión Europea, ha visto al presidente Emmanuel Macron abogar por la necesidad de reformar las prácticas tanto de producción como de consumo. De manera similar, en Alemania, el segundo mayor productor de carne de cerdo de la UE después de España, el Partido Verde busca reestructurar la ganadería como parte de su agenda dentro del gobierno de coalición.

En Estados Unidos, la visión tradicional de ranchos llenos de animales que deambulan libremente ha sido sustituida por grandes almacenes industriales que confinan a cerdos, vacas y ovejas en espacios reducidos. Este cambio ha resultado en un verdadero oligopolio, con cuatro grandes corporaciones dominando el mercado de producción agrícola y cárnica. Dada su condición de principales proveedores del país, estas empresas ejercen un poder significativo para dictar los precios, lo que en última instancia perjudica a los pequeños ganaderos y agricultores.

En un esfuerzo liderado por el presidente Joe Biden y el senador Corey Booker, la propuesta Ley de Reforma del Sistema Agrícola ha ganado apoyo, con el objetivo de frenar el establecimiento y la expansión de granjas a gran escala.

Espero que con esta información puedan conocer más sobre el impacto de las macrogranjas en el medio ambiente.


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