El impacto ambiental de la IA en Google y Amazon pone en jaque sus metas climáticas

  • Google ha registrado un incremento del 82% en sus emisiones totales desde 2019 debido a la expansión de infraestructuras para IA.
  • Amazon alcanza los 80,85 millones de toneladas de CO2, alejándose de su objetivo de neutralidad para el año 2040.
  • El consumo eléctrico de Google ya es equiparable al de países europeos enteros, como es el caso de Grecia.
  • La construcción de nuevos centros de datos y la fabricación de chips especializados son los principales responsables de este repunte contaminante.

Impacto ambiental de los centros de datos de IA

La vertiginosa carrera por dominar la inteligencia artificial está pasando una factura inesperada al medio ambiente que ya nadie puede ocultar. A pesar de los esfuerzos por vender una imagen de sostenibilidad, la realidad de los datos muestra que mantener estos cerebros digitales requiere una cantidad de recursos que de las grandes corporaciones tecnológicas de Silicon Valley.

En los últimos días, tanto Google como Amazon han puesto las cartas sobre la mesa al publicar sus informes de sostenibilidad, y lo cierto es que la cosa está que arde. Ambas compañías han admitido que su huella de carbono ha pegado un estirón considerable, principalmente por la y el consumo eléctrico necesario para que la IA funcione a pleno rendimiento sin descanso.

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El voraz apetito energético de los centros de datos

No es ningún secreto que los algoritmos más avanzados necesitan una potencia de cálculo descomunal, lo que se traduce en edificios gigantescos llenos de servidores funcionando a todas horas. La situación ha llegado a un punto en el que el despliegue de estas máquinas va mucho más rápido que la capacidad de las redes eléctricas para , lo que obliga a depender de sistemas que todavía ensucian bastante la atmósfera.

Resulta curioso que, mientras estas herramientas se promocionan como una solución para optimizar procesos y salvar el planeta, su propia existencia esté de forma alarmante. Para más inri, por primera vez en años, las emisiones de estas empresas están creciendo a un ritmo superior al de sus propios beneficios económicos, algo que ha hecho saltar todas las alarmas entre los expertos en sostenibilidad.

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Google y un consumo eléctrico al nivel de naciones europeas

Si echamos un ojo a las cifras concretas de la compañía de Mountain View, los datos asustan un poco. Google ha visto cómo su volumen total de emisiones se ha disparado un 82% si comparamos los datos actuales con los de 2019. Esto significa que, solo en el último ejercicio, , lo que pone muy cuesta arriba su intención inicial de recortar a la mitad su impacto ambiental para el final de esta década.

Tecnología y emisiones de gases de efecto invernadero

Para hacernos una idea de la magnitud del problema, el consumo de electricidad que requiere Google para mantener todos sus servicios y centros de datos es prácticamente . Gran parte de esta responsabilidad recae en lo que se conoce como emisiones de Alcance 3, que incluyen desde la fabricación de los chips más potentes hasta el cemento y el acero necesarios para levantar por todo el mundo.

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Amazon y el desafío de la logística digital

Por su parte, el gigante del comercio electrónico tampoco se queda atrás en esta tendencia alcista. Amazon ha reportado que sus niveles de CO2 han subido un 58% desde 2019, alcanzando la friolera de 80,85 millones de toneladas de gases expulsados a la atmósfera. Aunque la empresa insiste en que sigue siendo el , la voracidad de su división de servicios en la nube (AWS) parece ser un hueso difícil de roer.

  • El crecimiento de las emisiones por construcción de infraestructuras en Amazon .
  • Ambas firmas están invirtiendo en contratos récord de energía limpia, pero el sistema .
  • Se espera que Meta y Microsoft presenten balances similares en sus próximos informes, lo que confirma una .

El problema no se limita solo a enchufar los servidores; la fabricación de semiconductores avanzados, concentrada en regiones donde la red eléctrica todavía depende mucho del carbón o el gas, añade una . Además, los químicos utilizados en la creación de estos componentes son potentes gases de efecto invernadero que complican todavía más el panorama para que estas empresas puedan cumplir su palabra de ser neutras en carbono en las próximas décadas.

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La encrucijada actual deja claro que la innovación tecnológica y el cuidado del entorno no siempre van de la mano de forma natural. A medida que la demanda de servicios inteligentes sigue creciendo sin freno, Google y Amazon se ven obligados a , pues el coste real de la IA no se mide solo en dólares, sino en el impacto físico y duradero que deja en nuestro planeta cada vez que hacemos una consulta al buscador o pedimos un procesamiento de datos complejo.


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