El hidrógeno verde se ha convertido en una de las apuestas más firmes para descarbonizar la industria pesada en España. En las últimas semanas, dos grandes proyectos han acaparado la atención: la planta de Repsol en A Coruña y el Valle Andaluz del Hidrógeno Verde de Moeve en Huelva. Ambos suman inversiones millonarias y cuentan con el respaldo de fondos europeos, pero también se enfrentan a retos como el coste de producción y la aceptación social.
Mientras tanto, la Unión Europea acelera el despliegue de infraestructuras para transportar y almacenar este combustible renovable, con países como Alemania y Países Bajos ya operando tramos de sus redes. España, por su parte, avanza en la ingeniería del corredor H2Med, que unirá la Península con Francia a través de un gasoducto submarino. La transición energética avanza, pero no sin obstáculos.
Repsol pone en marcha su planta de hidrógeno verde en A Coruña

El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) ha concedido a Repsol una ayuda de hasta 133,3 millones de euros para el proyecto Atlas Electrolyser Plant, ubicado en el complejo industrial de A Coruña y Arteixo. La subvención, enmarcada en el mecanismo «subasta como servicio» del Banco Europeo del Hidrógeno, financiará la construcción de un electrolizador de tecnología PEM con una potencia de 50 megavatios (MW).
La planta producirá hidrógeno renovable mediante electrólisis, utilizando electricidad de fuentes limpias, y sustituirá el hidrógeno gris que actualmente se obtiene de combustibles fósiles en los procesos de refino. Según la resolución del IDAE, la producción susceptible de ayuda asciende a 60.634 toneladas en un periodo de diez años, con un incentivo de 2,2 euros por cada kilogramo de hidrógeno producido. El pago no se realiza por adelantado, sino que está vinculado a la producción real, que Repsol deberá justificar semestralmente.
La compañía tiene un plazo máximo de cinco años desde la resolución favorable para poner la planta en funcionamiento. Además, deberá obtener la autorización ambiental integrada en dos años y adoptar la decisión final de inversión en un máximo de 30 meses. Este proyecto se suma a otros planes de Repsol en Galicia, como el valle del hidrógeno, y llega tras la renuncia de Iberdrola a sus proyectos Noon II y Odin, que habían sido seleccionados inicialmente en la misma subasta. La renuncia de Iberdrola permitió a Repsol acceder a las subastas europeas para macroplantas industriales, según confirmaron fuentes oficiales.
El Valle Andaluz del Hidrógeno Verde avanza con la entrada del Estado

En Huelva, el proyecto Onuba de Moeve (antigua Cepsa) se perfila como uno de los mayores polos de hidrógeno renovable de Europa. La primera fase contempla un electrolizador de 300 MW y una inversión superior a los 1.000 millones de euros, dentro del plan más amplio del Valle Andaluz del Hidrógeno Verde, que aspira a movilizar 3.000 millones. La instalación suministrará hidrógeno verde a la refinería, la industria química y la producción de combustibles sostenibles para el transporte pesado.
El Gobierno español, a través de Cofides (organismo dependiente del ICEX y el ICO), ha contratado a PwC Tax & Legal, Arthur D. Little y Technip Energies para preparar su entrada en el accionariado del proyecto. La operación se articulará mediante el Fondo de Coinversión (FOCO) y se realizará junto al fondo francés Hy24, especializado en hidrógeno. La salida de Masdar, el brazo de renovables de Emiratos Árabes Unidos, permitirá que el Estado adquiera su participación, en una operación que refuerza la presencia pública en un sector estratégico.
Según fuentes conocedoras, tanto el comprador como el vendedor están participados por el mismo accionista de referencia, Mubadala, el fondo soberano de Abu Dabi. La transacción, aún en fase de negociación, convertiría a Cofides en socio de Moeve y Hy24, consolidando el respaldo público a Huelva como polo estratégico del hidrógeno verde, una infraestructura clave para la descarbonización industrial en el sur de Europa.
La oposición local se moviliza ante los proyectos de hidrógeno

No todo son buenas noticias. En varias regiones, los vecinos y agricultores han comenzado a organizarse contra las infraestructuras asociadas al hidrógeno verde. En la localidad zamorana de Pobladura del Valle, un proyecto industrial de 80 hectáreas ha impulsado la creación de la plataforma «Defensa del Valle», que ha convocado charlas informativas en los municipios cercanos bajo el lema «Nuestro valle no se vende, se defiende». La preocupación por las expropiaciones y el impacto en el territorio es el eje de estas movilizaciones.
En la Comunitat Valenciana, la organización agraria La Unió Llauradora i Ramadera ha creado un «colectivo de propietarios afectados» por el futuro corredor estatal de transporte de hidrógeno, que atravesará un centenar de municipios. La entidad reclama indemnizaciones justas y la protección de las explotaciones agrícolas durante la construcción, prevista entre 2028 y 2029. «La modernización energética no debe hacerse a expensas del campo valenciano», señalan desde la organización, que exige transparencia en el proceso expropiatorio y la restauración de los terrenos una vez finalizadas las obras.
Europa acelera mientras España prepara su red de hidrógeno

El contexto europeo es favorable. La Unión Europea ha identificado el hidrógeno renovable como un pilar de su estrategia de descarbonización, y ya se construyen doce grandes proyectos industriales que suman cerca de 3 GW de capacidad de electrólisis y una inversión de 13.000 millones de euros. Países como Alemania y Países Bajos han inaugurado tramos de sus redes nacionales de hidrógeno, mientras que Francia prevé poner en servicio su primer tramo transfronterizo en 2027.
En España, la red troncal de hidrógeno, conocida como H2Med, avanza en fase de ingeniería. Enagás, la empresa responsable, ha completado los estudios geofísicos del tramo submarino BarMar que unirá Barcelona con Marsella, y ha finalizado un proceso de participación pública en 13 comunidades autónomas. El objetivo es que la red esté operativa en 2030, aunque el ritmo de otros países europeos genera presión para acelerar los plazos. «Las infraestructuras son imprescindibles para hacer realidad el mercado del hidrógeno», ha señalado el CEO de Enagás, Arturo Gonzalo.
El hidrógeno verde se consolida como una apuesta estratégica en España, con proyectos que movilizan miles de millones y generan tanto expectativas como resistencias. El camino hacia la descarbonización industrial pasa por estas infraestructuras, que deberán superar retos de coste, aceptación social y coordinación europea para convertirse en una realidad tangible.


