
La reciente aprobación en primera vuelta del Anteproyecto de Ley de Consumo Sostenible por parte del Gobierno español marca un hito en la regulación medioambiental. Esta nueva normativa, impulsada por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, introduce restricciones inéditas a la publicidad de combustibles fósiles y determinados productos altamente contaminantes, con el objetivo de fomentar hábitos más sostenibles y reforzar la protección tanto del consumidor como del medio ambiente.
La nueva ley responde a un creciente reclamo social y parlamentario que exige mayor compromiso frente a la crisis climática, tras constatarse que el 1% de la población es responsable de una proporción de emisiones contaminantes muy superior a la de millones de ciudadanos. Según las autoridades, es imprescindible que el peso de la transición ecológica no recaiga solo sobre las personas, sino que el sistema económico asuma una mayor cuota de responsabilidad en el rumbo hacia un modelo productivo y de consumo más consciente.
Prohibición de la publicidad de combustibles fósiles y vehículos contaminantes

La medida central que plantea el texto legal es la prohibición de toda publicidad directa de productos energéticos formados exclusivamente por derivados fósiles, tales como gasolina y diésel, y de la promoción de vehículos cuyo funcionamiento dependa únicamente de estos combustibles. La restricción se aplicará fundamentalmente a anuncios realizados por empresas del sector del petróleo o el carbón, quedando el gas fuera de este primer marco de limitaciones.
En lo referente al sector del transporte, se establece el veto en campañas publicitarias de vuelos peninsulares de corta distancia en los casos en los que exista una alternativa de transporte menos contaminante (como el tren) y cuya diferencia de tiempo no supere las dos horas y media respecto al trayecto original. Esta medida específica pretende desincentivar el uso del avión en desplazamientos internos fácilmente sustituibles por opciones más respetuosas con el entorno.
Medidas contra la publicidad engañosa y la obsolescencia programada
La ley incorpora también importantes novedades en la lucha contra el ‘greenwashing’ o ecopostureo. Se prohibirán expresamente todas aquellas afirmaciones genéricas y no comprobables sobre sostenibilidad, tales como “verde”, “biodegradable” o “amigo del medio ambiente”, en etiquetas, anuncios o marcas, siempre que estas expresiones carezcan de un respaldo científico objetivo. Se busca así proporcionar una información más veraz y transparente al consumidor.
Otra de las novedades más relevantes es la lucha contra la obsolescencia programada. La normativa incentivará la reparación de productos durante la vigencia de la garantía, aumentando en doce meses el período de cobertura si el consumidor opta por reparar en lugar de sustituir. Además, fabricantes y distribuidores estarán obligados a asumir parte de los costes de reparación en los primeros años tras la finalización de la garantía, con porcentajes decrecientes para facilitar la opción de reparación frente a la sustitución inmediata.
El texto regula la creación de una plataforma online de reparadores autorizados, accesible de forma gratuita, donde los consumidores podrán solicitar presupuestos y organizar reparaciones con transparencia. Se limitarán prácticas empresariales como ocultar actualizaciones de software que afecten negativamente a la funcionalidad o presentar actualizaciones opcionales como si fueran obligatorias, para evitar confusiones entre los usuarios.
Regulación de la reventa de entradas y la reduflación
En relación al consumo cultural y de espectáculos, la ley prevé la prohibición de la reventa de entradas cuando el precio supere el Índice de Precios al Consumo (IPC) respecto al original, combatiendo prácticas abusivas que perjudican a consumidores y a la industria cultural. Esta medida complementa la prohibición previa del uso de bots para la compra masiva de entradas con fines de reventa.
El anteproyecto también aborda la problemática de la reduflación, que consiste en reducir el contenido o la cantidad de un producto sin que varíe su precio. Las empresas estarán obligadas a informar claramente sobre cualquier cambio en las características, cantidad o unidades si mantienen o aumentan el precio, teniendo un plazo máximo de 90 días para comunicarlo desde que comercializan la nueva versión. El objetivo es evitar engaños y promover una mayor transparencia en la información.
Perspectiva social, económica y ecológica
El ministro Pablo Bustinduy ha resaltado que la transición ecológica debe ir acompañada de justicia social, equidad y protección ambiental. Por ello, se impulsará un paquete fiscal para que quienes más contaminan asuman mayor responsabilidad tributaria, en línea con el principio de que el impacto ambiental negativo tenga un reflejo en la fiscalidad.
Las grandes empresas del sector energético y automotriz ya están preparando alegaciones durante la consulta pública, aunque reconocen que muchas de sus campañas recientes se han adaptado a productos con componentes renovables o soluciones multienergía. Sin embargo, la ley establece criterios estrictos para evitar que estas estrategias neutralicen las restricciones.
La tramitación del proyecto continúa en fase de audiencia pública antes del debate final en el Consejo de Ministros y su posterior envío al Congreso. La intención del Gobierno es avanzar hacia un modelo de consumo más responsable, justo y sostenible.
Medidas como estas, inspiradas en directivas europeas, buscan transformar la relación entre ciudadanía, empresas y medio ambiente, promoviendo un mayor protagonismo de las energías renovables y un despliegue de un consumo más transparente y respetuoso. Esto permitirá que España avance en la reducción de gases de efecto invernadero y en su compromiso con la lucha contra el cambio climático, modernizando su marco normativo para responder a los desafíos ecológicos y sociales actuales.
