
El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) ha dado un paso decisivo en la política ambiental española al remitir este lunes a la Comisión Europea el proyecto de Plan Nacional de Restauración de la Naturaleza. Este documento, que se enmarca en el Reglamento (UE) 2024/1991, establece por primera vez objetivos jurídicamente vinculantes para recuperar los ecosistemas degradados y mejorar su estado de conservación. La iniciativa busca no solo revertir el deterioro ambiental, sino también impulsar el bienestar humano y las actividades socioeconómicas en zonas que muestran signos de agotamiento ecológico.
El plan, coordinado por el MITECO, ha sido elaborado en estrecha colaboración con las comunidades autónomas, ciudades autónomas, entidades científicas y ciudadanos. Según el ministerio, se han mantenido cuatro rondas de reuniones con casi 500 entidades y se ha desarrollado una consulta pública entre el 21 de enero y el 31 de marzo de 2026, que recibió 26.543 aportaciones. Este proceso participativo ha permitido integrar las distintas perspectivas sobre las necesidades de restauración en los diferentes territorios españoles.
Restauración de hábitats y ecosistemas
El proyecto aborda todos los ámbitos que exige la normativa europea. En lo que respecta a los Tipos de Hábitats de Interés Comunitario (THIC), se han recopilado propuestas de actuación sobre una superficie agregada de 9.475 kilómetros cuadrados, así como la restauración del hábitat de cerca de 200 especies de interés comunitario. En el ámbito marino, se prevén actuaciones sobre 288 km² antes de 2030 y 12,3 km² para el restablecimiento de fanerógamas marinas. Además, se contemplan medidas para ecosistemas terrestres, de agua dulce, costeros y marinos, junto con acciones para mejorar la conectividad ecológica y favorecer la recuperación de especies, apoyándose en la biodiversidad en España y Europa.
En los ecosistemas urbanos, el plan incluye medidas para mantener y aumentar los espacios verdes y la cobertura arbórea en las ciudades. Se prevén actuaciones municipales sobre más de 200 km² antes de 2030 para evitar la pérdida neta de estos espacios, y estrategias a largo plazo sobre más de 10.000 km² antes de 2050. La restauración de los ecosistemas fluviales es otro de los ejes prioritarios, con el objetivo de recuperar 65 kilómetros de ríos de flujo libre y más de 120 km² de llanuras aluviales antes de 2030. Para ello, se impulsará la eliminación de barreras artificiales y la mejora de la conectividad longitudinal de los cursos de agua.

Polinizadores, agricultura y bosques
El plan también presta atención a la recuperación de las poblaciones de polinizadores, con actuaciones sobre 576 km² antes de 2030 y un mínimo de 1.079 km² antes de 2050. En el ámbito agrario, se fomentarán prácticas agrícolas sostenibles y la conservación de elementos del paisaje, con medidas sobre 1.982 km² hasta 2030 y alrededor de 2.363 km² en las décadas de 2040 y 2050. En los ecosistemas forestales, se actuará sobre 3.241 km² antes de 2030 y 3.242 km² hasta 2050, con el fin de mejorar la biodiversidad, la estructura y la naturalidad de los bosques, así como su resiliencia frente al cambio climático y los incendios.
Una de las metas más llamativas es la contribución al objetivo europeo de plantar tres mil millones de árboles adicionales. España estima que podrá aportar unos 3,5 millones de pies. El plan incorpora además el principio de no deterioro significativo de los ecosistemas restaurados y contempla medidas para mejorar el conocimiento y el seguimiento de las actuaciones, incluyendo la reforestación tras incendios para una recuperación efectiva.
Marco común y próximos pasos
Con la remisión a Bruselas se inicia la fase de análisis por parte de la Comisión Europea, que podrá formular observaciones. La versión final del Plan Nacional de Restauración de la Naturaleza deberá ser remitida antes del 1 de septiembre de 2027. Este plan permitirá coordinar las actuaciones de las distintas administraciones, identificar necesidades de financiación y priorizar las intervenciones según criterios ambientales, territoriales y de eficacia. Además, el MITECO está desarrollando un repositorio de proyectos de restauración para recopilar y difundir experiencias exitosas.
La restauración de los ecosistemas se presenta como una herramienta clave para recuperar la biodiversidad y reforzar la capacidad de los territorios frente al cambio climático, mejorando servicios esenciales como la regulación del agua, la protección frente a fenómenos extremos, la fertilidad del suelo y la polinización. Con este proyecto, España reafirma su compromiso con la conservación de la naturaleza y da un paso firme hacia un modelo de desarrollo más sostenible y resiliente.