El Gobierno actualizó los precios del biodiésel y el bioetanol para diciembre

  • La Secretaría de Energía aplicó subas de hasta el 5,11% en biodiésel y alrededor del 5% en bioetanol para diciembre.
  • El biodiésel para mezcla con gasoil quedó en $1.775.230 por tonelada, con un plazo de pago máximo de 7 días.
  • El bioetanol de caña se fijó en $963,926 por litro y el de maíz en $883,464, con pagos a 30 días.
  • Las resoluciones se enmarcan en la Ley 27.640 y buscan evitar desfasajes de costos y distorsiones en el precio de los combustibles.

Actualización de precios del biodiesel y bioetanol

La Secretaría de Energía volvió a mover las piezas en el mercado de los biocombustibles y definió una nueva referencia de precios para el biodiésel y el bioetanol que se mezclan de forma obligatoria con el gasoil y las naftas. La actualización rige durante diciembre y se enmarca en el esquema regulatorio que fija valores mínimos para el abastecimiento del mercado interno.

Con esta decisión, el Gobierno aplica subidas de hasta el 5,11% en los biocombustibles regulados, en un contexto de presión de costes y revisión de tarifas energéticas más amplia. Las nuevas cifras se plasmaron en las resoluciones 485 y 486/2025, publicadas en el Boletín Oficial, y estarán vigentes hasta que la cartera energética vuelva a revisarlas.

Cómo quedan los nuevos precios del biodiésel en diciembre

El biodiésel, que en el caso argentino se elabora mayoritariamente a partir de aceite de soja y se destina a la mezcla obligatoria con el gasoil, fue uno de los protagonistas de la actualización. A través de la Resolución 485/2025, la Secretaría de Energía fijó el precio de adquisición en $1.775.230 por tonelada para todas las operaciones realizadas a lo largo de diciembre.

Este valor supone un incremento del 5,11% respecto del nivel que regía en noviembre y se aplicará hasta que se publique un nuevo cuadro de referencia. En paralelo, la normativa establece que el plazo de pago para las compras de biodiésel no podrá superar los 7 días corridos desde la fecha de emisión de la factura, un requisito que busca dar algo de oxígeno financiero a las plantas productoras.

En los considerandos oficiales se argumenta que las condiciones del mercado de biodiésel justifican la fijación de un nuevo precio, en particular por el encarecimiento del aceite de soja y otros insumos, así como por los efectos de la emergencia económica y energética declarada por el Gobierno.

Este ajuste llega después de que, a comienzos de noviembre, ya se hubiera aplicado una suba del 6,2% en el valor del biodiésel, con el objetivo declarado de atender los reclamos del sector y evitar el parón de plantas que venían operando con márgenes cada vez más ajustados.

Precios actualizados de biocombustibles para diciembre

Bioetanol de caña y de maíz: subidas cercanas al 5%

La otra pata de la actualización recae sobre el bioetanol, combustible renovable que se mezcla con las naftas para su comercialización minorista. La Resolución 486/2025 definió los nuevos precios mínimos de adquisición para el mercado interno, diferenciando por tipo de materia prima utilizada.

Estos importes representan los valores mínimos obligatorios a los que deben cerrarse las operaciones de comercialización en el mercado interno, de modo que las petroleras que adquieren bioetanol para el corte con naftas no pueden pagar por debajo de esas referencias.

En materia de plazos de cobro, la Secretaría de Energía determinó que las operaciones con bioetanol tendrán un plazo máximo de pago de 30 días corridos desde la fecha de la factura, tanto para el producto de caña como para el de maíz. Este esquema busca otorgar cierta previsibilidad a los flujos de caja de los ingenios y destilerías.

Marco legal, emergencia energética y criterios de actualización

Las resoluciones que actualizan los valores del biodiésel y el bioetanol se apoyan en la Ley 27.640 de Biocombustibles, normativa que delega en la autoridad energética la potestad de definir los precios y las condiciones de comercialización de estos productos destinados a mezcla obligatoria.

El texto oficial recuerda que, a través de instrumentos previos como la Resolución 373/23, se establecieron los procedimientos para calcular los precios del bioetanol de caña y de maíz, con el objetivo de reflejar los costos reales de elaboración y garantizar rentabilidad mínima a las empresas del sector. Al mismo tiempo, estas reglas dejan margen para introducir ajustes cuando se detectan desfasajes significativos.

En particular, la Secretaría de Energía destaca que tiene la facultad de modificar los precios regulados cuando los valores resultantes del esquema de cálculo no acompañan la evolución de los insumos o cuando generan distorsiones en el precio final de los combustibles fósiles en los surtidores.

La referencia a la emergencia económica y energética no es menor: el Gobierno intenta equilibrar las cuentas de las empresas productoras de biocombustibles con la necesidad de evitar un salto excesivo en los precios que pagan los consumidores en estaciones de servicio, un punto especialmente sensible en plena escalada inflacionaria.

Efectos sobre el mercado interno de combustibles

Las decisiones sobre el precio de los biocombustibles se toman en paralelo a otros movimientos en el tablero tarifario energético, como las actualizaciones de los cuadros de gas y electricidad o los ajustes en los impuestos a los combustibles. Todo ello conforma un paquete de medidas que, en conjunto, puede terminar impactando en el bolsillo de hogares y empresas.

En el caso concreto del biodiésel, el producto se mezcla con el gasoil en un porcentaje regulado por la Ley 27.640, actualmente del 7,5%, aunque el Gobierno llegó a aplicar una reducción transitoria al 7% para moderar el efecto de los costes del insumo sobre el precio final del combustible. Este tipo de cambios en el corte obligatorio forma parte de las herramientas que utiliza la Secretaría para dosificar el impacto en surtidor.

Por su parte, el bioetanol se mezcla con las naftas en un 12% total, dividido en 6% proveniente de maíz y 6% de caña de azúcar. En el sector viene discutiéndose la posibilidad de elevar esos porcentajes, con proyectos que plantean llevar el corte de bioetanol al 15% y el de biodiésel al 10%, aunque por ahora se trata de propuestas en análisis.

Los agentes del mercado advierten que la combinación de un aumento en los biocombustibles, junto con la actualización de impuestos específicos y otros componentes de la cadena (transporte, distribución, logística), puede derivar en nuevas subidas de los combustibles líquidos en las próximas semanas, algo que el Ejecutivo intenta dosificar para evitar un rebrote inflacionario aún mayor.

Un sector que busca estabilidad y rentabilidad

Detrás de la actualización de diciembre hay un trasfondo productivo: el sector de los biocombustibles arrastra meses de tensión por el encarecimiento de materias primas y la dificultad para sostener la actividad con precios atrasados. En este contexto, el Gobierno ya había reconocido que era necesario recomponer los valores regulados para permitir la reactivación de plantas que habían reducido o frenado su operación.

Las organizaciones empresarias llevan tiempo advirtiendo sobre la necesidad de contar con un marco de precios previsible y reglas claras a medio plazo. Algunos proyectos en discusión apuntan precisamente a redefinir la ley vigente, revisar los porcentajes de mezcla y garantizar esquemas de revisión automática que reflejen mejor la variabilidad de costes, tanto en el mercado doméstico como en el internacional.

Desde el Gobierno se insiste en que las decisiones recientes, incluyendo las subas casi mensuales del año y los ajustes en los límites de mezcla, buscan preservar la estabilidad del mercado, proteger a los consumidores y dar previsibilidad a los productores. No obstante, el equilibrio entre estos objetivos se mantiene frágil y sujeto a la evolución de los precios de los insumos, del tipo de cambio y de la demanda interna de combustibles.

Con el nuevo esquema que regirá durante diciembre, el cierre del año encuentra a los biocombustibles en el centro del debate energético: por un lado, como herramienta para diversificar la matriz y reducir la dependencia de combustibles fósiles; por otro, como componente sensible en la formación de precios que pagan transportistas, industrias y automovilistas.

El movimiento regulatorio de la Secretaría de Energía deja un escenario en el que biodiésel y bioetanol encaran el último tramo del año con precios algo más alineados a sus costes, aunque la incógnita pasa por saber hasta qué punto estas correcciones se trasladarán a los surtidores y cómo afectarán al resto de la cadena energética en los próximos meses.

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