En los Ćŗltimos dĆas, el fracking ha vuelto a ocupar un lugar central en las discusiones polĆticas y ambientales en Colombia. El Ministerio de Ambiente, en nombre del Gobierno nacional, ha presentado otra vez un proyecto de ley con el objetivo de prohibir de manera definitiva esta controversial tĆ©cnica de extracción de hidrocarburos en el paĆs. El debate no solo pone sobre la mesa cuestiones tĆ©cnicas y legislativas, sino que tambiĆ©n evidencia la creciente preocupación social y ambiental en torno a este mĆ©todo.
La propuesta de prohibición del fracking responde a una convicción institucional y a una demanda social cada vez mÔs visible en los territorios afectados. Tanto representantes del Ejecutivo como de organizaciones sociales y ambientales coinciden en que la protección de los recursos naturales debe prevalecer frente a la explotación de yacimientos no convencionales.
Motivaciones de la iniciativa y respaldo ciudadano
La ministra de Ambiente, Lena Estrada, ha sido clara al destacar que la presión de las comunidades y la preocupación social han sido factores clave en la formulación del proyecto. Según Estrada, el borrador presentado en esta ocasión es prÔcticamente idéntico al que fue archivado el año anterior. La razón principal para mantenerlo tal cual radica en que ya ha sido ampliamente examinado por los congresistas, lo que permite avanzar con mayor agilidad en el proceso legislativo.
Estrada subrayó en declaraciones a medios nacionales que la propuesta no representa Ćŗnicamente una apuesta gubernamental, sino que surge tambiĆ©n del sentir de los sectores sociales y territoriales. De hecho, la ministra ha seƱalado que el proyecto āva a prohibir Ćntegramente el frackingā, reflejando una postura firme en defensa del medio ambiente y el bienestar de las comunidades locales.
La iniciativa cuenta asimismo con el apoyo de figuras clave en el Congreso. El presidente de la CÔmara de Representantes, JuliÔn López, y la bancada del Pacto Histórico han expresado su compromiso de impulsar el trÔmite legislativo, enviando incluso un mensaje de urgencia para evitar que la discusión se estanque, como ocurrió en el pasado.
Impactos ambientales y argumentación cientĆfica
Entre los principales argumentos esgrimidos por el Gobierno y diferentes organizaciones ecologistas figura el uso desmesurado de agua en cada pozo de fracking, asĆ como los posibles riesgos para la biodiversidad local. Un solo pozo, afirmó la ministra, puede requerir la cantidad de agua equivalente a quince piscinas olĆmpicas, lo que pone en entredicho la sostenibilidad del proceso en contextos de escasez hĆdrica.
AdemĆ”s, expertos y activistas ambientales han recordado que el fracking implica el uso de compuestos quĆmicos que pueden contaminar los recursos hĆdricos subterrĆ”neos y superficiales. SegĆŗn datos aportados por Greenpeace Colombia, la fractura de un pozo puede llegar a demandar mĆ”s de 3,6 millones de galones de agua, exacerbando asĆ la huella ambiental de la tĆ©cnica.
Los estudios cientĆficos realizados por la Universidad Nacional seƱalan, asimismo, la aparición de residuos tóxicos y radioactivos en el subsuelo despuĆ©s de procesos de fracturación. Se han identificado pruebas y reportes que documentan estos impactos, lo que refuerza la decisión gubernamental de fundamentar su proyecto de ley en evidencia verificable y no en simples percepciones.
La ministra Estrada tambiĆ©n ha enfatizado en la necesidad de proteger hĆ”bitats sensibles, especialmente humedales y territorios habitados por comunidades que dependen directamente de estos ecosistemas. Proteger el āderecho al aguaā y priorizar la vida humana y animal, asegura, es una decisión imprescindible en el actual contexto climĆ”tico y ambiental.
Puntos clave del nuevo proyecto legislativo
El articulado del proyecto, que serÔ tramitado inicialmente en la Comisión Quinta de la CÔmara, propone la prohibición de la exploración y producción de hidrocarburos usando fracking en yacimientos no convencionales. Abarca formaciones como areniscas bituminosas, lutitas, hidratos de metano, gas en mantos de carbón, entre otros.
No obstante, la prohibición excluye la explotación en rocas que ya estén naturalmente fracturadas. Sin embargo, aclara que en cualquier caso queda vetado el uso de fracturamiento hidrÔulico multietapa en secciones horizontales.
Respecto a la reglamentación, estĆ” previsto que el Ministerio de Minas y EnergĆa disponga de un aƱo tras la promulgación de la ley para adaptar las definiciones y prohibiciones a nivel normativo, garantizando su implementación efectiva en todo el territorio nacional.
Una transición hacia fuentes de energĆa mĆ”s limpias
La ministra de Ambiente tambiĆ©n ha recordado que, paralelamente al debate sobre el fracking, Colombia ya estĆ” dando pasos hacia el desarrollo de fuentes de energĆa alternativas, como la solar. El objetivo es no solo reducir la dependencia de hidrocarburos de origen no convencional, sino tambiĆ©n avanzar en una transición energĆ©tica justa y sostenible que involucre a las comunidades y minimice el impacto ambiental.
Por su parte, la exministra Susana Muhamad sostuvo durante el trĆ”mite legislativo anterior que el paĆs deberĆa centrar sus esfuerzos en la descarbonización y la bĆŗsqueda de inversiones en ciencia y tecnologĆa al servicio de fuentes menos contaminantes. Esta visión se alinea con la tendencia global de abandonar las tĆ©cnicas de extracción intensivas en carbono y priorizar la sostenibilidad energĆ©tica y ambiental.
La presión ciudadana, el respaldo cientĆfico y la determinación polĆtica convergen en Colombia en un momento clave para definir el futuro del fracking y, con ello, el modelo energĆ©tico que pretende seguir el paĆs. La discusión en el Congreso serĆ” decisiva para conocer si finalmente se adopta la prohibición total de esta tĆ©cnica y se consolida la apuesta por energĆas limpias y la protección del agua, la biodiversidad y las comunidades.

