
La industria navarra ha dado un paso de calado en la transición energética con la entrada en funcionamiento de un electrolizador para producir hidrógeno verde en la planta de Viscofan en Cáseda. No se trata de una prueba de laboratorio, sino de una instalación real integrada en un proceso industrial que hasta ahora dependía mayoritariamente del gas natural.
Este avance forma parte del proyecto H2OP, en el que confluyen empresas, administración y tecnología local para demostrar que el hidrógeno renovable puede cubrir necesidades térmicas exigentes en la industria. Sobre la mesa hay objetivos claros: reducir emisiones, ganar soberanía energética y generar conocimiento exportable al resto de España y Europa.
Un electrolizador de 500 kW hecho en España para descarbonizar Viscofan
El corazón de la iniciativa es un electrolizador alcalino presurizado de 500 kW, diseñado, fabricado y ensamblado íntegramente en España por Nordex Electrolyzers. Este equipo se ha instalado en las instalaciones de Viscofan en Cáseda (Navarra), donde ya se encuentra operando de forma continua y suministrando hidrógeno verde para alimentar las calderas industriales.
Gracias a esta tecnología, la planta es capaz de generar de manera estable alrededor de 100 Nm³/h de hidrógeno, lo que permite sustituir parte del consumo de gas natural en la producción de vapor. Según las estimaciones del consorcio, esta sustitución evita unas 480.000 toneladas de CO₂ al año, un volumen nada despreciable para una única instalación industrial.
La puesta en marcha no se ha limitado a la máquina de electrólisis. Se ha desplegado también una planta de tratamiento y recuperación de agua para alimentar el sistema con el caudal y la calidad requeridos, y recuperar al máximo el recurso hídrico, lo que encaja con la apuesta por la eficiencia y la circularidad en el proceso.
Uno de los aspectos más llamativos del proyecto es el calendario. La integración del electrolizador con la caldera y el resto de equipos se ha completado en un plazo de unos dos meses, un tiempo relativamente corto para una tecnología todavía emergente a escala industrial.
H2OP: un proyecto estratégico para Navarra con apoyo europeo
El despliegue del electrolizador para producir hidrógeno verde en Cáseda no es un esfuerzo aislado, sino el primer gran hito visible del proyecto H2OP («Desarrollo de Tecnologías Avanzadas y herramientas de gestión de activos para la Producción Eficiente de Hidrógeno Verde para su uso en la descarbonización de Procesos Industriales»).
Esta iniciativa se enmarca en la convocatoria 2024-2027 de proyectos estratégicos de I+D del Departamento de Industria y Transición Ecológica y Digital Empresarial del Gobierno de Navarra, dentro del Reto 2 AERO VIII, orientado a impulsar la industria de la energía verde. Es decir, no solo se busca demostrar un caso concreto, sino construir capacidades tecnológicas y de negocio replicables.
Para ello, el proyecto cuenta con una financiación pública de 838.428,98 euros, aportada por el Gobierno de Navarra y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER). Este respaldo económico refuerza la idea de que el hidrógeno renovable se contempla ya como un vector energético estratégico para mejorar la competitividad y reducir la huella de carbono del tejido industrial.
El calendario de H2OP se extiende hasta finales de 2026, periodo en el que se prevé optimizar la operación del electrolizador, validar modelos de gestión de activos, afinar la integración con otros equipos y recopilar datos que sirvan de base para futuros proyectos de mayor escala en Navarra y en otros territorios europeos.
Un consorcio industrial que combina hidrógeno, agua y gestión energética
Uno de los puntos fuertes de H2OP es la diversidad de actores implicados, que cubren toda la cadena de valor relacionada con el hidrógeno verde y el electrolizador. El consorcio lo integran Viscofan, Nordex Electrolyzers, URAPHEX y la Asociación de la Industria Navarra (AIN), cada uno con un papel bien definido.
Viscofan, con medio siglo de historia en Cáseda y presencia en más de un centenar de países, actúa como usuario industrial del hidrógeno. El combustible renovable se utiliza para generar el vapor necesario en la fabricación de envolturas para productos cárnicos y otros desarrollos ligados a nutrición y bienestar, sustituyendo un insumo fósil por uno de origen renovable.
Nordex Electrolyzers, por su parte, se encarga del diseño, fabricación e integración del electrolizador alcalino presurizado. La empresa, con sedes en Navarra y Puertollano, ya había desarrollado prototipos de 50 y 500 kW, y ha lanzado recientemente el NX 2500, un electrolizador de 2,5 MW concebido y producido íntegramente en España, orientado a proyectos de mayor potencia. La compañía nace como joint venture entre la pública Sodena y Nordex Group, lo que refuerza el vínculo entre política industrial y tecnología.
URAPHEX aporta una pieza clave que a menudo pasa desapercibida: la gestión y circularidad del agua en procesos industriales. Su tecnología propia, sin uso de productos químicos, permite ahorrar hasta un 90% de agua en aplicaciones de refrigeración, lavado o esterilización, y ya ha contribuido a evitar el consumo de más de un millón de metros cúbicos y el uso de cientos de toneladas de reactivos. En H2OP se encarga de que el recurso hídrico se utilice y recupere de forma eficiente, cerrando el ciclo en torno al electrolizador.
Por último, AIN actúa como palanca de colaboración y soporte tecnológico para la industria navarra. Su trabajo se centra en acompañar a las empresas en la búsqueda de soluciones de eficiencia energética, autoconsumo y descarbonización, incluyendo el uso de hidrógeno, biogás, biomasa y electrificación de procesos, así como el análisis de ciclo de vida y la huella de carbono. En este proyecto, la asociación refuerza la transferencia de conocimiento y la coordinación entre los socios públicos y privados.
Impacto en la transición energética industrial de Navarra y Europa
La entrada en operación del electrolizador para producir hidrógeno verde en Cáseda marca un antes y un después para la comunidad foral. Más allá de las cifras técnicas, el proyecto se interpreta como una apuesta industrial de largo recorrido para situar a Navarra en la primera línea europea de la transición energética.
Desde el Gobierno foral se subraya que esta iniciativa refuerza la soberanía energética, diversifica las fuentes de suministro y posiciona al territorio como banco de pruebas de nuevas soluciones de descarbonización. El apoyo financiero de Sodena a Nordex Electrolyzers, en su condición de accionista, encaja en esa estrategia de disponer de capacidad tecnológica propia en electrolizadores, sin depender exclusivamente de fabricantes extranjeros.
Para la industria, el valor añadido reside en que el hidrógeno deje de verse como un concepto abstracto y pase a integrarse en procesos productivos concretos. En el caso de Viscofan, el combustible renovable se utiliza directamente en calderas, un uso representativo de muchas instalaciones europeas que requieren vapor o calor de proceso a alta temperatura.
Si los resultados de H2OP confirman las expectativas, el modelo podría replicarse en otros sectores intensivos en energía térmica, como alimentación, química, papelera, metalurgia ligera o incluso en aplicaciones de calor de proceso más exigentes. Esto encajaría con los objetivos de la Unión Europea de ampliar la capacidad de electrólisis e impulsar el hidrógeno renovable en industrias difíciles de electrificar.
Un proyecto que combina innovación tecnológica y colaboración público-privada
El desarrollo del electrolizador y su integración en la planta de Viscofan se ha apoyado en una colaboración estrecha entre empresas, centros tecnológicos y administración. Este esquema se considera clave para acelerar el despliegue del hidrógeno renovable y reducir la brecha entre el laboratorio y la planta industrial.
Nordex Electrolyzers utiliza H2OP para validar en condiciones reales sus soluciones de electrólisis, mejorar el rendimiento, ajustar los sistemas de control y sentar las bases para futuros equipos de escala megavatio, como el NX 2500. El proyecto también sirve para recopilar datos sobre operación, mantenimiento y costes, información esencial a la hora de diseñar plantas de mayor tamaño.
URAPHEX aprovecha el caso para demostrar que una gestión avanzada del agua puede ir de la mano de la descarbonización. En la práctica, la circularidad hídrica se convierte en un factor determinante para garantizar que el hidrógeno verde sea realmente sostenible, especialmente en zonas con estrés hídrico o restricciones ambientales.
AIN, como agente de referencia para la industria navarra, ayuda a difundir las lecciones aprendidas y a identificar nuevas oportunidades de aplicación del hidrógeno en empresas locales, facilitando que el conocimiento generado en Cáseda no se quede en un solo caso de éxito, sino que se traduzca en una cartera creciente de proyectos en la región.
Todo ello se articula con el respaldo económico de la administración y los fondos europeos, que permiten asumir el riesgo tecnológico y de mercado asociado a una tecnología aún en fase de maduración, pero llamada a desempeñar un papel relevante en los objetivos climáticos europeos.
En conjunto, la puesta en marcha del electrolizador de hidrógeno verde en Viscofan muestra cómo un proyecto bien engranado entre industria, tecnología y sector público puede trasladar el hidrógeno renovable del papel a la realidad, reduciendo emisiones, impulsando innovación local y abriendo la puerta a nuevas aplicaciones en España y en el resto de Europa.