El panorama industrial en el rural gallego está viviendo un meneo importante gracias a la apuesta por la sostenibilidad real. Hace apenas unos dĂas, se dieron a conocer los avances de una obra que promete cambiar las reglas del juego en la comarca: la nueva unidad de captaciĂłn de CO2 biogĂ©nico en las instalaciones de Bioetanol Galicia, situadas en el municipio coruñés de Curtis. Durante una visita institucional encabezada por el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, quedĂł claro que la intenciĂłn es no dejar pasar ni una oportunidad para que la riqueza se quede en casa, especialmente cuando se trata de proyectos que miran de tĂş a tĂş al futuro energĂ©tico de Europa.
Esta nueva infraestructura, que ya está cogiendo forma, tiene como objetivo principal atrapar el diĂłxido de carbono que se libera de forma natural durante la fermentaciĂłn del cereal, principalmente maĂz, para convertirlo en un recurso aprovechable en lugar de un residuo. La idea es que todo estĂ© listo y operativo para la primavera de 2027, marcando un antes y un despuĂ©s en la forma en que entendemos la producciĂłn de biocombustibles en España. Con esta maniobra, la planta no solo fabrica energĂa limpia, sino que cierra el cĂrculo del aprovechamiento de materias primas renovables de una forma bastante ingeniosa.
InversiĂłn millonaria para una capacidad de captura sin precedentes

Si hablamos de nĂşmeros, la cosa no es moco de pavo. Vertex Bioenergy, la matriz detrás de la planta de Curtis, ha puesto sobre la mesa una inversiĂłn superior a los 15 millones de euros destinada exclusivamente a este sistema de captura. Pero el plan no acaba ahĂ, ya que la compañĂa tiene la vista puesta en un horizonte mucho más ambicioso. SegĂşn explicaron sus directivos, la intenciĂłn es invertir más de 60 millones de euros en suelo gallego durante los prĂłximos años, incluyendo no solo la captura de gases, sino tambiĂ©n una planta de biogás y una caldera de biomasa de Ăşltima generaciĂłn.
En cuanto a la capacidad operativa, se estima que las instalaciones podrán recuperar hasta 150.000 toneladas anuales de CO2. A diferencia de lo que ocurre en otros puntos de la geografĂa española como Cartagena o Salamanca, donde el grupo ya realiza este proceso a travĂ©s de terceros, en Curtis la gestiĂłn se hará de forma directa. Esto supone un salto cualitativo importante, ya que permite a la empresa controlar todo el ciclo y comercializar esta materia prima directamente, favoreciendo la competitividad de la planta y asegurando que los beneficios repercutan en el entorno local de forma más directa.
El CO2 biogĂ©nico no es un gas cualquiera; es un producto con una demanda al alza en sectores muy variados. Desde su uso en la industria alimentaria para bebidas carbonatadas hasta aplicaciones en terapias mĂ©dicas y refrigeraciĂłn industrial, su versatilidad es enorme. Además, resulta fundamental para fabricar combustibles renovables de origen no biolĂłgico, piezas clave para que el transporte marĂtimo pueda dejar de depender de los derivados del petrĂłleo. Al final, lo que se está haciendo en Curtis es fabricar las piezas de un puzzle que Europa necesita completar cuanto antes para cumplir con sus objetivos climáticos.

Desde la administraciĂłn autonĂłmica se ha hecho hincapiĂ© en que este tipo de proyectos son los que realmente interesan para fijar poblaciĂłn y riqueza. La clave reside en analizar las propuestas con objetividad y mucha exigencia ambiental, pero sin poner palos en las ruedas que terminen por desesperar a los inversores. Curtis se ha convertido en un ejemplo de cĂłmo el rural puede atraer tecnologĂa punta si existe estabilidad y una visiĂłn clara de hacia dĂłnde va el mercado global, que cada vez exige productos más limpios y con menor huella de carbono.
Récords de producción y formación de talento local
Más allá de los proyectos futuros, la realidad actual de la planta es de un crecimiento constante. El pasado ejercicio 2025 se cerrĂł con unas cifras que quitan el hipo, alcanzando una producciĂłn rĂ©cord de 191 millones de litros de bioetanol. Pero la actividad no se queda solo en el combustible; de Curtis tambiĂ©n salen miles de toneladas de proteĂna vegetal para piensos, conocida como Vertifeed, y aceite de maĂz. Estos productos son vitales para el sector ganadero gallego, ya que ayudan a reducir la dependencia de la soja importada, dando un respiro a los productores locales ante los vaivenes del mercado internacional.

Para que todo este engranaje funcione, hace falta gente preparada, y ahĂ es donde entra en juego la formaciĂłn. La planta está colaborando estrechamente con el CIFP PolitĂ©cnico de Santiago para sacar adelante un ciclo de FP Dual en planta quĂmica. Esto permite que los chavales de la zona aprendan el oficio sobre el terreno y tengan una salida laboral clara en una industria que no para de crecer. Es una forma de retener el talento en Galicia y asegurar que las nuevas inversiones cuenten con perfiles tĂ©cnicos cualificados que conozcan la casa desde dentro.
El avance hacia una economĂa circular plena en la comarca de Curtis se consolida con estas iniciativas que transforman lo que antes se perdĂa en la atmĂłsfera en un recurso con alto valor añadido. La combinaciĂłn de una producciĂłn industrial eficiente y la descarbonizaciĂłn de los procesos sitĂşa a estas instalaciones como un referente en el sector de las biorrefinerĂas en Europa. Al final del dĂa, lo que se está cocinando en Curtis es un modelo donde la industria y el respeto por el entorno caminan de la mano para asegurar la viabilidad econĂłmica y ambiental a largo plazo en el territorio gallego.