El sector de la aviación en el Viejo Continente se encuentra en un momento crĆtico donde la sostenibilidad ha dejado de ser una opción de marketing para convertirse en una realidad financiera de obligado cumplimiento. A partir de 2025, las aerolĆneas que operen en aeropuertos europeos deberĆ”n afrontar el mandato de la normativa ReFuelEU, que exige que al menos un 2% del combustible utilizado sea de origen sostenible, una cifra que irĆ” escalando progresivamente hasta alcanzar el 70% a mediados de siglo.
Esta transición hacia el cielo limpio no estĆ” exenta de turbulencias, ya que el sector se enfrenta a una brecha económica difĆcil de digerir sin que el bolsillo del viajero se vea afectado. El combustible sostenible, conocido tĆ©cnicamente como SAF por sus siglas en inglĆ©s, se presenta como la solución mĆ”s inmediata al poder utilizarse en los motores actuales, pero su disponibilidad real en el mercado todavĆa es muy limitada si se compara con la demanda masiva que se prevĆ© para los próximos aƱos.
La encrucijada económica del queroseno verde

Uno de los mayores quebraderos de cabeza para las compaƱĆas aĆ©reas es el precio de este biocombustible, que actualmente puede ser entre tres y seis veces mĆ”s caro que el combustible convencional derivado del petróleo. Este sobrecoste operativo pone en jaque especialmente el modelo de las aerolĆneas de bajo coste, que dependen de mĆ”rgenes muy ajustados, y abre un debate sobre quiĆ©n debe pagar la factura de la descarbonización, dado que la producción global apenas cubrirĆ” una pequeƱa fracción de lo necesario para 2026.
Ante este panorama, la industria ha empezado a movilizarse para exigir a las autoridades que el palo venga acompaƱado de la zanahoria. Desde organizaciones como la Asociación de LĆneas AĆ©reas (ALA) en EspaƱa se insiste en que es fundamental implementar incentivos al consumo similares a los que existen en otros sectores, de manera que se pueda reducir ese diferencial de coste y fomentar la producción nacional, evitando que la aviación pierda competitividad frente a otros mercados menos regulados.
El desafĆo no es solo el precio, sino tambiĆ©n la escalabilidad de las materias primas necesarias para fabricar el SAF, que hoy por hoy se basa principalmente en aceites usados y grasas animales. Para que la aviación logre su meta de emisiones netas cero en 2050, serĆ” necesario impulsar tecnologĆas mĆ”s avanzadas como el e-SAF, un combustible sintĆ©tico producido a partir de hidrógeno verde y CO2 capturado, aunque su desarrollo industrial todavĆa estĆ” en una fase muy temprana y requiere inversiones millonarias.
Estrategias y alianzas en el territorio espaƱol
En EspaƱa, algunas compaƱĆas ya han tomado la delantera para no pillarse los dedos con la falta de suministro que vaticinan los informes tĆ©cnicos. Un ejemplo claro es el de Volotea, que ha cerrado acuerdos estratĆ©gicos con gigantes energĆ©ticos como Repsol, Moeve y TotalEnergies para garantizarse millones de litros de combustible sostenible durante los próximos aƱos, demostrando que la apuesta por reducir la huella de carbono es ya una prioridad estratĆ©gica en sus planes de negocio a medio plazo.
Por su parte, grandes grupos como IAG, matriz de Iberia, también han realizado inversiones de calado para asegurar el acceso a este recurso, aunque gran parte de estas compras se han centrado inicialmente fuera de nuestras fronteras por la mayor madurez de esas industrias. Esta situación ha servido para que el Colegio Oficial de Ingenieros AeronÔuticos recalque la importancia de mejorar la eficiencia operativa y la navegación aérea como complementos necesarios al uso de combustibles limpios para alcanzar los objetivos climÔticos de forma realista.
El respaldo de los pasajeros parece garantizado, al menos sobre el papel, ya que las encuestas mĆ”s recientes indican que la gran mayorĆa de los viajeros considera esencial que la industria siga reduciendo sus emisiones. Sin embargo, existe una resistencia lógica a asumir sobrecostes excesivos en los billetes, lo que obliga a las aerolĆneas a equilibrar la balanza entre su responsabilidad ambiental y la necesidad de mantener precios atractivos para que volar no vuelva a ser un lujo para unos pocos.
La hoja de ruta hacia una aviación descarbonizada

La transición energĆ©tica del cielo europeo es un proceso que ya no tiene vuelta atrĆ”s, marcado por un calendario legislativo que no admite retrasos y que obligarĆ” a una transformación total de la logĆstica de combustibles en los aeropuertos. El SAF se consolida como la palanca principal para reducir emisiones de forma inmediata, permitiendo recortar hasta un 80% de las emisiones de CO2 durante todo su ciclo de vida, lo que lo convierte en el activo mĆ”s valioso para las aerolĆneas que buscan cumplir con el pacto verde europeo.
A pesar de las dudas que genera el ritmo de producción actual, que apenas alcanzarĆ” el 0,8% del consumo mundial en 2026, la industria sigue explorando alternativas para democratizar el uso de estas molĆ©culas limpias. La creación de mecanismos como el sistema book-and-claim permitirĆ” que los beneficios ambientales se puedan comercializar de forma flexible, facilitando que compaƱĆas que no tienen acceso directo a plantas de producción puedan participar en la financiación de este cambio tecnológico a nivel global.
La aviación encara asĆ una dĆ©cada donde la tecnologĆa y la regulación deberĆ”n caminar de la mano para que el queroseno verde sea el estĆ”ndar y no la excepción. La clave del Ć©xito residirĆ” en fortalecer la soberanĆa energĆ©tica y la seguridad de suministro mediante una colaboración estrecha entre gobiernos y empresas privadas, asegurando que el despliegue del combustible sostenible sea capaz de cubrir las necesidades de un sector que, lejos de frenar, busca seguir conectando el mundo de una manera mucho mĆ”s respetuosa con el medio ambiente y los compromisos climĆ”ticos internacionales.

