El Campus de Lugo se pasa a la energĂ­a limpia con su nueva red de calor por biomasa

  • InauguraciĂłn de una infraestructura clave para la transiciĂłn energĂ©tica en la Universidad de Santiago de Compostela.
  • ReducciĂłn masiva de la huella de carbono al eliminar el uso de calderas de gasĂłleo y gas.
  • Apoyo a la economĂ­a local mediante el uso de astilla forestal procedente de montes gallegos.
  • Suministro tĂ©rmico garantizado para nueve complejos universitarios y una residencia con alta eficiencia.

Red de calor con biomasa en campus universitario

Se nota que las cosas están cambiando en la gestión energética de nuestros campus, y es que la Universidade de Santiago de Compostela se ha liado la manta a la cabeza con una infraestructura que va a dar que hablar. Con la puesta de largo de la nueva red de calor con biomasa en el Campus de Lugo, la institución no solo busca ahorrar unos euros, sino dar un golpe de efecto en su compromiso real con el medio ambiente y el desarrollo local de la región.

Esta iniciativa, que ha contado con un respaldo económico importante gracias a los fondos Next Generation, supone decir adiós a las viejas calderas de gasóleo que ya pedían la jubilación a gritos. Al final, se trata de aprovechar lo que tenemos más a mano, como es la madera de los montes gallegos, para generar una calefacción mucho más limpia y eficiente para los estudiantes y el personal docente.

Un despliegue técnico para abastecer a nueve complejos universitarios

Central térmica de biomasa para calefacción

Lo que se ha montado junto a la Escuela Politécnica Superior de Ingeniería no es precisamente pequeño, ya que la central térmica cuenta con cinco calderas de tecnología punta que suman una potencia impresionante. Este cerebro energético se encarga de repartir agua caliente a través de kilómetros de tuberías enterradas, conectando puntos tan emblemáticos como la Facultad de Veterinaria o la Biblioteca Intercentros sin que los usuarios noten ninguna diferencia en su confort diario.

Para que el sistema no se quede colgado si hay algún contratiempo con el suministro, se han instalado silos con capacidad para que todo funcione a pleno rendimiento durante más de quince días de autonomía total. Es una forma de asegurar que, incluso en los inviernos más duros de Lugo, la calefacción no falte en las aulas ni en la residencia Bal y Gay, eliminando de paso los riesgos de tener combustibles inflamables dentro de los edificios educativos.

Impacto ambiental y beneficios para la economĂ­a de Galicia

Lo que más llama la atención de este proyecto es la drástica reducción de la huella de carbono, puesto que se espera evitar el lanzamiento de más de dos millones de kilos de CO2 a la atmósfera cada año. Es una cifra que marea un poco, pero que se traduce en que casi la totalidad de las emisiones que antes generaba la calefacción del campus simplemente van a desaparecer gracias al uso de la astilla forestal.

Además del tema ecológico, la jugada tiene un componente económico muy interesante porque el combustible no viene de la otra punta del mundo, sino del sector forestal gallego, fomentando el empleo en las zonas rurales de nuestro entorno. Esto cierra un círculo muy positivo donde la universidad se convierte en un motor de sostenibilidad que no solo enseña teoría, sino que la aplica en sus propias instalaciones para mejorar la vida de todos.

Esta transformación hacia un modelo energético más responsable sitúa a las instalaciones lucenses a la vanguardia de las energías renovables en el ámbito académico español. Con una inversión que ronda los cinco millones de euros, se garantiza un sistema de climatización que será referente para otras instituciones que busquen descarbonizar sus edificios de forma efectiva. Al dejar de lado los combustibles fósiles y apostar por recursos renovables de proximidad, se asegura un futuro más limpio y estable para las próximas generaciones de universitarios que pasen por estas aulas.


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