Parecía que el techo estaba cerca, pero el sector agrícola de la Región de Murcia ha vuelto a demostrar que tiene cuerda para rato. Durante los tres primeros meses de este año, los datos han dejado a más de uno con la boca abierta al confirmarse que las ventas al exterior de frutas y hortalizas han alcanzado cifras nunca vistas hasta la fecha, consolidando a la zona como la verdadera huerta de Europa en un momento de gran incertidumbre global.
Este empuje comercial se ha puesto de manifiesto durante la reciente asamblea de Proexport, celebrada con un ambiente de optimismo contenido en la localidad almeriense de Pulpí. Allí, productores y autoridades han analizado cómo, a pesar de los palos en las ruedas que suponen los costes al alza y las trabas burocráticas, el músculo exportador murciano ha logrado crecer un 14,2% respecto al ejercicio anterior, inyectando una dosis de confianza vital para miles de familias que viven del campo.
Un balance económico sin precedentes para la huerta murciana

La realidad de los números es incontestable y refleja que las empresas del sector están haciendo las cosas muy bien a pesar de las dificultades. Con una facturación que ha escalado hasta los 1.154 millones de euros en apenas un trimestre, el incremento de 144 millones respecto al año pasado supone un hito en la serie histórica regional. Este volumen de negocio no solo es una cifra fría, sino que representa la salida de casi 700.000 toneladas de producto fresco hacia los mercados más exigentes de todo el continente.
El presidente regional, Fernando López Miras, no ha querido dejar pasar la oportunidad de subrayar que estos resultados demuestran que el sector está superando los problemas del día a día con una capacidad de adaptación asombrosa. No es moco de pavo conseguir estos registros cuando los márgenes de beneficio son cada vez más estrechos debido al encarecimiento de la energía, los fertilizantes y la mano de obra, lo que obliga a los exportadores a ser extremadamente eficientes en cada paso de la cadena logística.
Por otro lado, desde la patronal Proexport se ha hecho hincapié en que este crecimiento refuerza la imagen de marca de la región en el exterior. Cada vez que un consumidor europeo pone un producto murciano en su mesa, está reconociendo una calidad y seguridad alimentaria que muy pocos competidores pueden igualar ahora mismo, especialmente impulsando la alimentación ecológica en los hogares, lo que permite mantener la hegemonía en los lineales de los principales supermercados internacionales.
Desafíos regulatorios y el eterno problema del agua

No todo son palmaditas en la espalda, ya que el sector tiene varios frentes abiertos que quitan el sueño a más de un agricultor. Uno de los puntos más calientes es la retirada de productos fitosanitarios por parte de las autoridades europeas. La queja es clara: no se puede prohibir el uso de ciertas herramientas de control de plagas si no se ofrecen alternativas biológicas o biotécnicas eficaces al mismo ritmo, lo que deja a los productores locales en una posición de clara desventaja frente a países de fuera de la Unión Europea.
En este sentido, las denominadas cláusulas espejo han vuelto a salir a la palestra como una necesidad urgente para garantizar una competencia justa. La idea es sencilla: que cualquier producto que entre en Europa tenga que cumplir las mismas exigencias ambientales y sanitarias que se les piden a los agricultores de aquí. Sin este equilibrio, el sector teme que la presión regulatoria acabe asfixiando a las explotaciones más pequeñas que no pueden competir en precio con mercados menos restrictivos.
Como era de esperar, el agua ha ocupado un lugar central en el debate, especialmente en lo que se refiere al trasvase Tajo-Segura. Las autoridades regionales han calificado los recortes propuestos como decisiones políticas que no tienen en cuenta la necesidad estructural de recursos hídricos para el mantenimiento de la economía agraria. Se reclama un pacto nacional que garantice el suministro sin depender de los vaivenes de la política, apostando por la modernización y la tecnología para aprovechar cada gota.
Además, ha surgido una preocupación creciente relacionada con el mercado laboral y el absentismo en las tareas del campo, algo que complica la planificación de las campañas. Los productores señalan que, junto a la simplificación administrativa, es fundamental buscar soluciones que aporten estabilidad a las plantillas para que el ritmo de recolección y envío no se vea alterado por falta de personal disponible en los momentos críticos.
La unión entre territorios como motor de competitividad

Un detalle muy significativo de este encuentro ha sido su celebración en Pulpí, un gesto que busca sellar la colaboración estrecha entre las provincias de Murcia y Almería. Lejos de verse como rivales, ambos territorios entienden que comparten retos similares y que cooperar para escalonar la oferta es la mejor forma de hacerse fuertes frente a la competencia global. Al final del día, lo que beneficia a una comarca suele tener un efecto rebote positivo en la vecina, compartiendo conocimientos técnicos y redes comerciales.
Durante la jornada también se ha sacado tiempo para reconocer la trayectoria de figuras clave del sector, como es el caso del fundador del Grupo Agrícola Perichán, José Méndez. Este tipo de homenajes sirven para recordar que, detrás de las grandes cifras de exportación, hay historias de esfuerzo personal y empresarial que han levantado de la nada una industria que hoy es la envidia de medio mundo. Del mismo modo, se ha premiado la gestión de los regantes de Pulpí por su eficiencia en el manejo de un recurso tan escaso.
Para seguir en esta senda de éxito, el sector tiene claro que el camino pasa por la innovación constante y la digitalización. La aplicación de sensores, el uso de feromonas para el control de plagas y la agricultura de precisión son ya realidades en muchas fincas murcianas que buscan reducir su huella ambiental mientras aumentan su rendimiento. Esta transformación tecnológica es la que permitirá que la huerta murciana siga siendo competitiva sin renunciar a la sostenibilidad que demanda la sociedad actual.
La pujanza demostrada en este arranque de ejercicio confirma que la horticultura sigue siendo el pulmón de la economía regional, capaz de generar riqueza incluso cuando el viento sopla de cara. Con una estrategia basada en la unión de los productores y la excelencia en la calidad, el desafío ahora es consolidar estos registros a lo largo de todo el año, sorteando las trabas legislativas y manteniendo la presión para que las infraestructuras hídricas aseguren el futuro de las próximas cosechas.