Aunque el verano suele recordarnos el calor sofocante, en EspaƱa las altas temperaturas estĆ”n provocando un repunte notable en la contaminación por ozono troposfĆ©rico, uno de los contaminantes mĆ”s problemĆ”ticos y extendidos en la actualidad. SegĆŗn los Ćŗltimos datos presentados por organizaciones ecologistas y la Agencia Estatal de MeteorologĆa (Aemet), los picos de calor excepcionales de los Ćŗltimos meses han favorecido la formación y acumulación de ozono en el aire que respiramos, lo que ha generado episodios de alerta especialmente tempranos y relevantes en zonas como Madrid, CataluƱa y el PaĆs Vasco.
Especialistas advierten que este tipo de contaminación no solo afecta al medio ambiente, sino que tiene consecuencias directas sobre la salud de la población. Las personas con enfermedades cardiorrespiratorias, niƱos, mayores y embarazadas forman los grupos mĆ”s vulnerables ante la exposición continuada a este gas, pero nadie queda exento del riesgo. El informe anual de Ecologistas en Acción y datos del Instituto Nacional de EstadĆstica (INE) ponen de manifiesto que miles de muertes prematuras en EspaƱa estĆ”n asociadas a la mala calidad del aire, especialmente en episodios de alta contaminación como los registrados durante los meses cĆ”lidos.
El ozono troposfƩrico, un contaminante en aumento
El ozono troposfĆ©rico es un contaminante tĆpicamente veraniego que se origina a partir de reacciones quĆmicas entre otros agentes contaminantes (como los óxidos de nitrógeno y compuestos orgĆ”nicos) y la radiación ultravioleta del sol. Esto hace que los episodios de contaminación sean mĆ”s frecuentes e intensos en los meses mĆ”s calurosos, adelantĆ”ndose incluso al verano en aƱos tan extremos como el actual. El Servicio de Monitoreo de la Atmósfera de Copernicus ha seƱalado la presencia de picos importantes de ozono en toda Europa, con especial intensidad en EspaƱa debido al calor sostenido y las condiciones meteorológicas adversas.
Estas situaciones incrementan los casos de problemas respiratorios, irritación ocular y crisis de asma, desencadenando en muchos casos visitas a urgencias y complicaciones en personas con patologĆas preexistentes. Aunque el ozono troposfĆ©rico no se emite directamente, su formación resulta inevitable cuando coinciden trĆ”fico intenso y temperaturas elevadas, lo que afecta tanto a Ć”reas urbanas como rurales cercanas a las ciudades.
El aƱo pasado, Madrid lideró el nĆŗmero de superaciones legales del lĆmite de ozono, pero en el verano de 2024 se han registrado alertas desde el PaĆs Vasco hasta CataluƱa, pasando por otras comunidades. SegĆŗn la nueva normativa europea que entra en vigor en 2030, 19 zonas espaƱolas ya han sobrepasado los lĆmites, afectando gravemente a la salud y la vegetación, pues el ozono tambiĆ©n merma la productividad agrĆcola.
Reducción de contaminantes, pero millones siguen en riesgo

A pesar del repunte del ozono, los datos generales del aire en EspaƱa muestran una mejora respecto a los aƱos de la pandemia y previos. Entre 2023 y 2024, la monitorización de contaminantes como las partĆculas en suspensión (PM10 y PM2.5) y el dióxido de nitrógeno (NO2) evidencia una reducción significativa, en parte gracias al aumento del uso de energĆas renovables y la aparición de vehĆculos mĆ”s eficientes. El trĆ”fico rodado sigue siendo el principal causante de la polución en las grandes ciudades, pero se han observado progresos, segĆŗn el colectivo Ecologistas en Acción.
No obstante, estas mejoras no han sido uniformes en todo el territorio. Canarias, por ejemplo, ha registrado valores de partĆculas respirables especialmente altos debido a la influencia del polvo africano. Y, segĆŗn la nueva directiva de calidad del aire de la Unión Europea, todavĆa mĆ”s de 30 millones de personas estuvieron expuestas a aire contaminado en 2024, y el 81% del territorio nacional superó los lĆmites de contaminación para la vegetación.
El impacto sanitario de la contaminación del aire
La contaminación atmosfĆ©rica sigue siendo uno de los principales problemas de salud pĆŗblica en EspaƱa y Europa. Durante 2022, la Agencia Europea de Medio Ambiente estima que hasta 30.000 muertes prematuras estuvieron relacionadas con enfermedades agravadas por respirar aire contaminado. El impacto es especialmente alto en episodios de concentraciones extremas de contaminantes, como durante las olas de calor o en dĆas con elevados niveles de partĆculas en suspensión.
Un informe reciente del Instituto Nacional de EstadĆstica (INE) evidencia que EspaƱa mantiene cifras estables de fallecimientos atribuidos a la contaminación del aire. La UE ha conseguido descensos mĆ”s notables, aunque la problemĆ”tica sigue presente en todo el continente. Las partĆculas PM10 y PM2.5 siguen siendo las mĆ”s daƱinas, ya que pueden penetrar en el sistema respiratorio y provocar enfermedades graves.
Las recomendaciones bĆ”sicas ante este tipo de episodios pasan por evitar el ejercicio fĆsico en las horas de mayor trĆ”fico, limitar el uso del vehĆculo privado, ventilar los hogares en momentos de menor trĆ”fico y optar por el transporte pĆŗblico o medios no motorizados. Las autoridades autonómicas y municipales intensifican los avisos preventivos y promueven campaƱas para reducir las emisiones, pero tanto expertos como asociaciones ecologistas insisten en que la información a la población todavĆa es insuficiente y que se requieren planes de acción mĆ”s ambiciosos.
AdemĆ”s, el informe destaca que, si bien el nĆŗmero de muertes prematuras en EspaƱa por contaminación se mantiene similar a hace una dĆ©cada, la mayor parte de la población sigue expuesta a valores superiores a los recomendados por la OMS, que son significativamente mĆ”s bajos que los lĆmites legales marcados por la Unión Europea.
La mala calidad del aire no es solo una preocupación ambiental: sus efectos alcanzan de lleno al sistema sanitario pĆŗblico y a la economĆa, por el aumento de tratamientos mĆ©dicos y el impacto sobre la productividad laboral. Los costes estimados por el Banco Mundial para EspaƱa rondan los 50.000 millones de dólares anuales, un 3,5% del PIB.
Los expertos coinciden en que cambiar los hÔbitos de movilidad, apostar decididamente por las renovables, implantar zonas de bajas emisiones realmente restrictivas y mejorar la información pública serÔn imprescindibles para avanzar en la reducción de riesgos por contaminación atmosférica en los próximos años.
Las olas de calor y el trÔfico rodado siguen agravando la presencia de contaminantes como el ozono troposférico, afectando de manera desigual a la población. Aunque se observa una mejora paulatina en la calidad del aire, aún queda camino por recorrer: millones de personas respiran niveles peligrosos de polución y los retos de salud y ambientales ligados a la contaminación atmosférica exigen medidas rÔpidas, coordinadas y eficaces por parte de todas las administraciones.
