El desarrollo de plantas de biogás en España está generando un intenso debate entre administraciones, empresas y vecinos. Mientras algunas comunidades autónomas ven en estas instalaciones una oportunidad para la economía circular y la gestión de residuos, otras localidades se movilizan para frenar su implantación. La situación refleja una falta de consenso que se traduce en proyectos paralizados, otros en marcha y una creciente oposición ciudadana.
En las últimas semanas, varios municipios han sido escenario de noticias relacionadas con el biogás, desde incendios en plantas existentes hasta la aprobación de nuevos planes urbanísticos que limitan su ubicación. Este artículo recoge los principales acontecimientos en torno a esta fuente de energía renovable, centrándose en los casos más representativos de España.
Apoyo institucional en Asturias: la planta de Arenas de Cabrales sigue adelante

El Gobierno del Principado de Asturias ha mostrado su respaldo a la futura planta de biogás de Arenas de Cabrales, considerándola una infraestructura estratégica para mejorar la gestión de los residuos ganaderos y reforzar la competitividad de la industria quesera de la comarca. La Consejería de Ordenación del Territorio acompañará al Ayuntamiento de Cabrales durante la nueva tramitación urbanística del proyecto, después de que la Comisión de Urbanismo y Ordenación del Territorio de Asturias (CUOTA) concluyera que el expediente presentado es subsanable.
El informe de la CUOTA no cuestiona la viabilidad del proyecto, sino la documentación urbanística. La empresa promotora, Agrolinera, deberá elaborar un nuevo expediente adaptado a los requisitos legales, y el Ayuntamiento tendrá que aprobarlo nuevamente, someterlo a información pública y remitirlo al Gobierno asturiano. El director general de Ordenación del Territorio, Ignacio Ruiz Latierro, ha señalado que el documento presentado tenía «carencias documentales importantes» y que en algunos aspectos era «copia-pega» de otros textos. A pesar de ello, ha dejado claro que «no hay ningún escollo urbanístico para que la planta se construya ahí». La autorización ambiental ya ha sido concedida, y la planta de biogás de Cabrales tratará 99 toneladas diarias de residuos ganaderos y queseros, contribuyendo a un modelo de economía circular y al desarrollo rural.
Oposición municipal: Cartagena, Talavera y Zamora frenan o cuestionan los proyectos
En el otro extremo, varios ayuntamientos han adoptado una postura contraria a la instalación de plantas de biogás en sus términos municipales. El Gobierno municipal de Cartagena ha reiterado su compromiso de impedir la implantación de estas instalaciones en suelo industrial, y el nuevo Plan General de Ordenación Urbana incorporará esta limitación de forma definitiva. El concejal de Urbanismo, Diego Ortega, explicó que las plantas de biogás no podrán instalarse en suelo industrial salvo cuando estén destinadas al abastecimiento energético de una actividad ya existente. De esta manera, el polígono de Los Camachos queda protegido para proyectos que generen empleo e inversión.
En Talavera de la Reina, el alcalde José Julián Gregorio ha manifestado una oposición frontal a los tres proyectos de biogás en tramitación, asegurando que «no voy a hacer de Talavera un vertedero». Sin embargo, el delegado de la Junta en la localidad, David Gómez, ha respondido con sorpresa, recordando que el propio Ayuntamiento emitió tres informes favorables para esos proyectos. Gómez ha citado que los informes hablan de creación de empleo y beneficios para la agricultura y la ganadería, y ha acusado al alcalde de «echar balones fuera». La polémica pone de manifiesto las contradicciones internas en la gestión de estas infraestructuras.
En Zamora, la plataforma Zamora en Pie ha organizado una charla informativa en Castrogonzalo para analizar el impacto de las plantas de biogás. El encuentro, previsto para el día 23, es la segunda sesión divulgativa en la zona, y en ella participan Stop Biogás Comarca de Benavente y la Plataforma Defensa del Valle. Los organizadores denuncian la falta de información al pueblo y alertan sobre la rebelión vecinal contra las macroplantas de biogás, emisiones, olores, tráfico de camiones y el uso del digestato. La planta proyectada se situaría en el desvío de la autovía A-6 hacia la Ruta de la Plata.
Un proyecto en marcha: Fuente Álamo avanza pese a los recursos
Mientras en unos sitios se frena, en otros las obras siguen adelante. La planta de producción de biometano y fertilizantes que construye Fuente Álamo Bioenergy en el paraje de Los Morales, a dos kilómetros de la pedanía de Las Palas, ha alcanzado el tramo intermedio de las obras. Ni el Ayuntamiento ni la Comunidad Autónoma han atendido los sucesivos recursos presentados por la plataforma Stop Biogás Fuente Álamo. Los últimos, resueltos en julio, han sido de la Consejería de Medio Ambiente, que desestimó las alegaciones sobre posibles fallos en la tramitación de la Autorización Ambiental Integrada (AAI) y la legalidad de la ubicación en suelo no urbanizable.
La empresa inició los trabajos en octubre de 2025 y prevé poner en marcha la actividad en el primer semestre de 2027. La inversión ronda los 50 millones de euros y la planta tratará más de dos millones de toneladas anuales de purín y otros restos orgánicos, produciendo 20 millones de metros cúbicos de gas, 65.000 metros cúbicos de fertilizante y 1,5 hectómetros cúbicos de agua. El biometano se almacenará para su distribución en cisternas o para su inyección futura a la red gasista. La Consejería ha ratificado la idoneidad del proyecto, argumentando que el potencial del biometano en España es la única alternativa viable para evitar la contaminación por nitratos del acuífero del Campo de Cartagena y proteger el Mar Menor.
La polémica en torno al biogás en España no parece tener una solución inmediata. Mientras unas administraciones apuestan por estas instalaciones como herramienta para la economía circular y la reducción de emisiones, otras priorizan la protección del suelo industrial o la tranquilidad vecinal. Lo cierto es que los proyectos siguen su curso, con avances y retrocesos, y la participación ciudadana frente al biogás se ha convertido en un factor clave en la toma de decisiones. La evolución de cada iniciativa dependerá del equilibrio entre los intereses económicos, ambientales y sociales, en un debate que promete continuar en los próximos meses.

