El biodiésel gana terreno en España: de residuo a combustible clave para la transición energética

  • El biodiésel se consolida como alternativa renovable al diésel fósil, con especial impulso en España gracias a plantas como la de Los Santos de Maimona (Badajoz).
  • La recogida de aceites usados de cocina se convierte en pilar de la economía circular: un litro mal gestionado puede contaminar hasta 1.000 litros de agua.
  • Expertos piden más apoyo institucional y mejoras en la Ley de Autoconsumo para escalar la producción y reducir la dependencia energética exterior.

Planta de producción de biodiésel

El 10 de agosto se conmemora el Día Internacional del Biodiésel, una fecha que recuerda el primer motor que Rudolf Diesel puso en marcha en 1893 usando aceite de palma. Más de un siglo después, este combustible renovable se presenta como una de las alternativas más sólidas para descarbonizar el transporte y reducir la dependencia de los combustibles fósiles. En España, la producción de biodiésel avanza lentamente, pero con ejemplos concretos que demuestran su viabilidad, como la planta de Greenfuel Extremadura en Los Santos de Maimona o las iniciativas de recogida de aceite usado en provincias como Albacete.

La conmemoración no solo busca celebrar los logros, sino también poner sobre la mesa los retos pendientes. Mientras que en países como Brasil o Paraguay la mezcla obligatoria de biodiésel en el diésel terrestre supera ya el 15% o el 7% respectivamente, en España el sector sigue luchando por abrirse hueco. El presidente del Clúster de la Energía de Extremadura, Vicente Sánchez, lo resume con claridad: “está costando introducir el biodiésel porque requiere grandes plantas y el sector apuesta más por la electrificación”. Sin embargo, las ventajas ambientales y económicas son difíciles de ignorar.

Industria del biodiésel
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Un combustible con ventajas claras para el medio ambiente y la economía

Aceite vegetal usado para biodiésel

El biodiésel se obtiene a partir de aceites vegetales, grasas animales o aceites de cocina reciclados mediante un proceso químico conocido como transesterificación. Su principal atractivo reside en que reduce las emisiones de CO₂ y partículas contaminantes en comparación con el diésel tradicional, además de ser biodegradable y ofrecer una mayor lubricación para los motores. En términos de economía circular, su producción permite dar una segunda vida a residuos que, de otro modo, acabarían en vertederos o en la red de saneamiento.

Los datos respaldan esta visión. Según el Consorcio Provincial de Medio Ambiente de Albacete, cada ciudadano genera una media de cuatro litros de aceite vegetal usado al año, lo que en el conjunto de la provincia supone cerca de 700.000 litros anuales. Durante 2025 se recogieron 48.961 kilos de este residuo, evitando que una parte importante terminara en el medio natural. Y es que, como advierten los expertos, un solo litro de aceite puede contaminar hasta 1.000 litros de agua, además de obstruir tuberías y encarecer el mantenimiento de las depuradoras.

Bote con biocomustible, biodiésel de girasol
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La planta de Greenfuel Extremadura, ubicada en Los Santos de Maimona, es un ejemplo de cómo este combustible puede generar empleo y riqueza local. La instalación emplea aceites usados de cocina y vegetales para producir biocombustibles avanzados de segunda generación, y su capacidad es escalable, es decir, se irá ampliando según las necesidades del mercado. Vicente Sánchez subraya que esta fábrica tiene cada vez más impacto en el empleo de la zona, y que la comunidad extremeña juega un papel creciente en la investigación gracias al CICYTEX, que lleva años trabajando en proyectos de biodiésel, biogás y biomasa.

El reto de la independencia energética y el apoyo institucional

Biodiésel en surtidor

Uno de los argumentos más repetidos por los defensores del biodiésel es su capacidad para reducir la dependencia energética de España y Europa frente a las tensiones geopolíticas, como las guerras en Ucrania o Irán. Al producirse a partir de materias primas renovables y locales, este combustible evita estar sujeto a los vaivenes de los mercados internacionales de petróleo. Sin embargo, el sector lamenta que las administraciones no estén apostando con suficiente decisión por esta tecnología.

biodiésel
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Desde el Clúster de la Energía de Extremadura se pide tanto al Gobierno central como a la Junta un paso más en la Ley de Autoconsumo y una mejora en el acceso a la red eléctrica para poder escalar la producción. También se reclama una mayor concienciación ciudadana sobre la importancia de reciclar el aceite usado, un gesto sencillo que, como recuerdan desde la Diputación de Albacete, es gratuito y está disponible en numerosos municipios. El proceso es simple: dejar enfriar el aceite, almacenarlo en una botella de plástico y depositarlo en los contenedores habilitados.

La comparación con otros países de la región resulta inevitable. Brasil ya exige una mezcla obligatoria del 15% de biodiésel en su diésel terrestre, mientras que Paraguay ha fijado temporalmente el 7% con planes de subir al 8% en 2027. En Argentina, la capacidad instalada supera las 3,2 millones de toneladas anuales, aunque la industria arrastra una crisis en la industria del biodiésel debido a diversas limitaciones. En Europa, el transporte marítimo se ha convertido en un nuevo campo de batalla: la Agencia Nacional de Petróleo de Brasil ya ha aprobado una consulta pública para permitir el uso de biodiésel puro (B100) en la navegación, una tendencia que podría llegar pronto al Viejo Continente.

Por último, cabe recordar que el Día Internacional del Biodiésel no solo sirve para celebrar los avances, sino también para reflexionar sobre los desafíos. La producción responsable, el uso de residuos como materia prima y la necesidad de marcos regulatorios estables son claves para que este combustible renovable se consolide como una opción real. En España, el camino es aún largo, pero los ejemplos de Extremadura y Albacete demuestran que la materia prima existe, la tecnología está probada y el beneficio ambiental es innegable. Lo que falta es voluntad política y una apuesta decidida por un modelo energético más limpio y autónomo.

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