El biodiĆ©sel ha dejado de ser una promesa lejana para colarse en decisiones industriales y regulatorias que afectan al transporte por carretera y por mar. En Europa, Volvo Trucks ha desvelado cómo serĆ” su plataforma D13, una familia de motores de 13 litros pensada para funcionar con combustibles renovables, entre ellos el biodiĆ©sel. Al mismo tiempo, Brasil mueve ficha para regular el uso de biocombustibles en barcos, un mercado enorme que hasta ahora dependĆa casi en exclusiva de derivados del petróleo.
La coincidencia no es casual. Los fabricantes y los reguladores buscan fórmulas que reduzcan emisiones sin exigir cambios radicales en flotas, puertos o surtidores. El biodiésel aparece como una pieza útil porque puede mezclarse con diésel fósil y emplearse en infraestructuras existentes, aunque su despliegue depende de normas, precios y disponibilidad. En este tablero, Europa tiene un peso especial por sus exigencias de emisiones y sus peajes.
Motores D13: mƔs eficiencia y compatibilidad con biodiƩsel

Volvo Trucks ha explicado los detalles de su nueva plataforma global D13, un desarrollo que arrancó en 2021 y que ha contado con ingenieros de la compaƱĆa en Suecia. La idea era crear una arquitectura comĆŗn para distintos mercados, capaz de cumplir normativas de emisiones dispares sin renunciar a prestaciones. El fabricante insiste en que no se trata de un motor Ćŗnico para todo, sino de una base adaptable.
Entre los cambios tĆ©cnicos, la marca destaca un turbocompresor de geometrĆa variable, mĆ”s presión en los cilindros, una relación de compresión revisada y un pistón envolvente actualizado. SegĆŗn sus datos, ese conjunto mejora la combustión y rebaja el consumo. La eficiencia energĆ©tica sube alrededor de un 2% de mejora energĆ©tica, una cifra modesta pero relevante en camiones que acumulan muchos kilómetros.
En su versión diésel, el D13 alcanza 560 CV. La variante de gas llega a 2.800 Nm de par, 300 Nm mÔs que la generación anterior. Pero el punto que interesa al sector del biodiésel es otro: la plataforma estÔ preparada para biodiésel, HVO y Bio-GNL, ademÔs de los combustibles convencionales. Eso permite que una flota elija según la infraestructura y los costes de cada zona.
Volvo tambiĆ©n ha mirado a Europa. El sistema VECTO de la Comisión Europea mide consumo y emisiones de vehĆculos pesados, y esos valores pueden influir en los peajes de algunos paĆses. Para los transportistas, bajar el gasto energĆ©tico no solo es una cuestión ambiental: tambiĆ©n puede traducirse en menos costes de explotación.
Brasil quiere llevar el biodiƩsel al combustible marino

El transporte marĆtimo mueve cerca del 80% del comercio mundial y aĆŗn depende de combustibles pesados. La Organización MarĆtima Internacional impulsa un marco global, conocido como Net-Zero Framework, para reducir la intensidad de carbono de los carburantes navales. El proceso arrancó en 2025, sufrió resistencias polĆticas y volvió a encaminarse en 2026, con una decisión definitiva prevista para el cierre de ese aƱo.
Mientras tanto, Brasil intenta adelantarse. La Agencia Nacional de Petróleo, Gas Natural y Biocombustibles, ANP, prepara una normativa para alinear su mercado de combustibles navales con las exigencias internacionales. El borrador sometido a consulta pĆŗblica de la ANP incluye especificaciones y requisitos de almacenamiento para biodiĆ©sel marĆtimo, HVO, etanol y productos obtenidos por la ruta gas-to-liquids.
La propuesta permite a los proveedores vender mezclas de hasta B100 sin permiso caso por caso a los armadores. Hasta ahora, solo Petrobras y RaĆzen podĆan comercializar mezclas de biodiĆ©sel marĆtimo, con un lĆmite del 24% de contenido renovable. La norma abrirĆa la puerta y reducirĆa trĆ”mites, aunque dejarĆa la decisión de mezclar al mercado.
La industria no se conforma con una norma voluntaria. La Unión Brasileña del Biodiésel y el Bioquerosene, Ubrabio, ha pedido un corte obligatorio escalonado para el gasoil marino. Su calendario propone un corte del 15% en julio de 2027, del 20% en enero de 2028 y del 24% en julio de 2028. Ese último escalón coincide con el techo ya autorizado a las grandes petroleras.
Binatural, uno de los mayores productores independientes de biodiĆ©sel de Brasil, calcula que un corte B15 generarĆa unos 230 millones de litros anuales de demanda extra. Con el 24%, la cifra llegarĆa a unos 368 millones de litros al aƱo. No es un volumen gigantesco para el tamaƱo del sector, pero el bunker tiene contratos de largo plazo y concentra grandes operaciones en pocos puertos.
La ventaja tĆ©cnica es que el biodiĆ©sel funciona como componente drop-in. Se mezcla con el combustible fósil y se usa en motores e instalaciones existentes, sin obras a bordo ni nuevos sistemas de propulsión. Un armador podrĆa cumplir ciertos requisitos de intensidad de carbono cambiando lo que carga, no el barco.
QuƩ significa para Europa y para las flotas espaƱolas
En Europa, la presión normativa empuja a los operadores a mirar mĆ”s allĆ” del gasóleo tradicional. La plataforma D13 de Volvo es un ejemplo de cómo los fabricantes intentan cubrir varios escenarios con un mismo motor. Para EspaƱa, paĆs con mucho transporte por carretera y dependencia del diĆ©sel, esta flexibilidad puede ser relevante si el biodiĆ©sel en EspaƱa estĆ” disponible a precios competitivos.
El problema no es solo tĆ©cnico. La implantación real del biodiĆ©sel depende de la logĆstica, la fiscalidad y la competencia con otros combustibles. El HVO, el Bio-GNL o la electricidad compiten por el mismo hueco. La ventaja del biodiĆ©sel es que no obliga a renovar toda la flota de inmediato, algo que muchas empresas no pueden asumir.
En el Ć”mbito marĆtimo, las reglas de la OMI y las decisiones de paĆses como Brasil pueden marcar tendencia. Si el biodiĆ©sel se consolida como combustible de transición en barcos, los productores europeos y los puertos del continente podrĆan mirar con atención ese mercado. TambiĆ©n las navieras que operan en rutas internacionales tendrĆ”n que comparar precios, certificaciones y disponibilidad.
La palabra clave es transición. No hay una sola solución que sirva para todo el transporte pesado, y menos en plazos cortos. El biodiésel puede aportar una rebaja inmediata de emisiones cuando sustituye parte del diésel fósil, pero su impacto depende de la materia prima, la sostenibilidad certificada y la capacidad de producción.
Próximos pasos y letra pequeña del mercado

En Brasil, la ANP analizarĆ” las propuestas del sector antes de publicar la regulación definitiva a finales de 2026. Si se aprueba con el mandato incorporado, el primer escalón entrarĆa en vigor en julio de 2027. Eso serĆa dos aƱos y medio antes de la primera fase de cumplimiento pleno del rĆ©gimen de la OMI, segĆŗn las referencias manejadas por el sector.
En Europa, el foco seguirĆ” puesto en medir bien las emisiones y el consumo. El sistema VECTO condiciona la comparación entre vehĆculos y puede afectar a peajes. Para los compradores de camiones, un motor que acepta biodiĆ©sel, HVO o gas renovable ofrece margen de maniobra, pero no garantiza por sĆ solo que el combustible estĆ© disponible en cada ruta.
La industria del biodiĆ©sel tambiĆ©n mira a la aviación, al transporte marĆtimo y a la calefacción, mercados que compiten por la misma producción. Esa demanda cruzada puede tensar los precios si la oferta no crece al mismo ritmo. Por eso, los expertos insisten en que las polĆticas pĆŗblicas deben ser estables y previsibles, no un conjunto de parches anuales.
La gran duda es si el biodiĆ©sel serĆ” una solución puente o pieza duradera. En camiones, su compatibilidad con motores actuales lo hace atractivo. En barcos, su condición de drop-in lo convierte en candidato para reducir emisiones sin rehacer flotas enteras. Lo que falta es que las reglas, la oferta y la logĆstica avancen en la misma dirección.
El biodiĆ©sel se estĆ” abriendo paso en dos frentes muy distintos: los motores de camión, donde Volvo prepara su D13 para varios combustibles renovables, y el transporte marĆtimo, donde Brasil estudia mezclas obligatorias y la OMI trata de cerrar un marco global. Para Europa y EspaƱa, la oportunidad estĆ” en aprovechar la infraestructura existente y en no perder de vista los costes, la disponibilidad y las certificaciones. La tecnologĆa ya estĆ” sobre la mesa; ahora toca ver si la regulación y el mercado empujan en la misma dirección.

