El apagón peninsular dispara el interés por el autoconsumo solar

  • El gran apagón del 28 de abril reaviva el interés por el autoconsumo con baterías y modo isla en España.
  • El sector pasa de un boom impulsado por los precios y las ayudas a una fase de madurez y consolidación.
  • Crece el peso de la independencia energética, la sostenibilidad y la aerotermia en las decisiones de los hogares.
  • Las ayudas autonómicas y las nuevas fórmulas de financiación digital marcan el nuevo escenario del mercado.

autoconsumo solar tras apagon

El apagón peninsular del 28 de abril de 2025 ha supuesto un auténtico punto de inflexión para el sector del autoconsumo en España. Millones de hogares se quedaron sin luz durante horas y muchos propietarios de instalaciones fotovoltaicas descubrieron, con sorpresa, que sus placas tampoco les servían si no contaban con baterías y equipos preparados para funcionar en modo isla.

Desde entonces, el interés por las placas solares combinadas con almacenamiento doméstico y sistemas capaces de operar de forma autónoma se ha disparado. El autoconsumo ha pasado de verse como una fórmula para rebajar la factura de la luz a entenderse como una herramienta de seguridad energética frente a apagones y vaivenes del mercado eléctrico.

Del boom al frenazo y al nuevo impulso del apagón

En el último lustro, las empresas de autoconsumo han vivido una auténtica montaña rusa de demanda. El fuerte encarecimiento de la electricidad desde 2021, agravado por la crisis energética derivada de la invasión rusa de Ucrania, llevó el precio medio del mercado hasta los 167,52 euros por MWh y disparó las instalaciones fotovoltaicas en hogares y empresas.

Entre 2022 y 2024 se alcanzaron ritmos de entre 1,4 y 2,6 GW anuales de nueva potencia para autoconsumo, en buena parte apoyados por los fondos europeos Next Generation y por la urgencia de frenar un recibo de la luz desbocado. En esos años se ejecutaron cientos de miles de instalaciones, lo que situó al sector en la parte alta de la ola.

A partir de 2023 el panorama cambió. La moderación de los precios eléctricos y el progresivo fin de las ayudas públicas provocaron una fuerte desaceleración. Ese año y el siguiente se realizaron casi 100.000 instalaciones menos que en el bienio anterior, y UNEF contabilizó una caída del 31% en el ritmo de nuevos proyectos en 2024 en comparación con 2023.

El apagón del 28 de abril, también conocido como “cero eléctrico”, ha interrumpido parcialmente esa tendencia a la baja. Aunque las cifras globales de 2025 siguen reflejando un mercado en fase de ajuste, el incidente ha reactivado las consultas y las búsquedas de información sobre autoconsumo, sobre todo cuando va de la mano de baterías y equipos preparados para mantener la vivienda operativa en caso de cortes.

paneles solares y baterias para autoconsumo

El cero eléctrico cambia la mentalidad del consumidor

Según el InformeSolar 2025: Radiografía del autoconsumo en España, elaborado por SotySolar junto a UNEF, Huawei, Pontio, BayWa r.e., 8-33 y Clevergy, el cero eléctrico actuó como un auténtico revulsivo psicológico. En las semanas posteriores al apagón, las búsquedas relacionadas con placas solares, baterías domésticas y sistemas de almacenamiento se situaron en máximos históricos.

El documento resalta que, por primera vez, el ciudadano medio empezó a asociar el autoconsumo no solo con el ahorro, sino también con la resiliencia y la independencia frente a fallos de la red. Los hogares y negocios que ya contaban con instalaciones hibridadas con baterías y configuración en modo isla pudieron seguir funcionando casi con normalidad, lo que reforzó la idea de que la inversión va más allá del simple recorte de costes.

Pese a que el pico de interés fue, en gran medida, temporal, el estudio subraya que el cambio de enfoque ha llegado para quedarse. El autoconsumo se percibe ahora como una especie de seguro energético que protege ante apagones, subidas de precios y posibles tensiones en el sistema eléctrico.

José Donoso, director general de UNEF, resume esta transformación señalando que el autoconsumo ha dejado de ser una tecnología costosa y minoritaria para convertirse en algo mucho más cotidiano, comparable casi a un electrodoméstico esencial que permite ganar autonomía y estabilidad.

En la misma línea, José Carlos Díaz Lacaci, consejero delegado de SotySolar, considera que el sector se encuentra en un proceso de consolidación tras el boom de 2022 y 2023. A su juicio, la caída de la demanda ha actuado como una “selección natural” que está expulsando a los operadores menos sólidos y dejando un tejido empresarial más profesionalizado.

Un mercado más maduro: menos euforia, más estrategia

Aunque 2025 se encamina a cerrar de nuevo con cifras inferiores a las de los años de mayor expansión, el informe coincide en que el autoconsumo en España ha entrado en una fase de madurez. Ya no es una respuesta impulsiva a la factura de la luz, sino una decisión cada vez más meditada y estratégica.

Los datos del estudio muestran que el ahorro sigue siendo la motivación principal para instalar placas solares, concentrando el 65% de las preferencias de los encuestados (frente al 60% registrado en 2024). Sin embargo, otros factores ganan peso: la sostenibilidad alcanza el 12% y la independencia energética llega al 8%, reforzando la idea de que el usuario busca algo más que un simple recorte de gastos.

Este giro también tiene que ver con la inestabilidad del sector energético. La volatilidad de los precios ha llevado al 71% de los españoles a decantarse por tarifas estables, lo que coloca al autoconsumo como una herramienta clave para fijar un coste predecible de la electricidad a medio y largo plazo.

La patronal UNEF interpreta este contexto como el paso a un mercado de consolidación y profesionalización. El sector ha asumido que no se pueden sostener indefinidamente crecimientos explosivos apoyados en subvenciones puntuales, y reclama un marco regulatorio y fiscal estable que favorezca la inversión privada y la planificación a largo plazo.

Entre las peticiones más repetidas figuran la aplicación de un IVA reducido para las instalaciones de autoconsumo (con y sin baterías), la ampliación de las deducciones vinculadas a la eficiencia energética y la revisión de los peajes de acceso que fija la CNMC, con el objetivo de incentivar el uso de la energía solar en horas de máxima radiación y descongestionar la red.

Aerotermia, baterías y hogar autosuficiente: el nuevo paquete energético

El InformeSolar 2025 también pone de relieve el papel creciente de la aerotermia y de las soluciones integradas de climatización y movilidad eléctrica. En 2024, aproximadamente la mitad de los propietarios consideraba que la inversión inicial en aerotermia era demasiado elevada y el nivel de conocimiento sobre esta tecnología era escaso.

Un año después, el panorama ha dado un giro notable: el 66% de quienes ya disponen de placas solares planea instalar aerotermia en su vivienda en los próximos tres años. Esta evolución apunta hacia un modelo de hogar en el que producción fotovoltaica, calefacción y refrigeración eficientes y, en muchos casos, el coche eléctrico conviven como parte de un mismo ecosistema.

El propio Donoso subraya que el mercado se mueve hacia un modelo de independencia energética casi total, en el que las placas se integran con baterías, bombas de calor y vehículos eléctricos para construir viviendas autosuficientes y con una factura energética mucho más controlable.

La combinación de placas solares y baterías domésticas juega un papel especialmente relevante tras el apagón. Aquellos hogares que contaban con sistemas de almacenamiento y equipos habilitados para desconectarse de la red vieron reforzada su confianza en esta tecnología, algo que el informe refleja en un repunte claro de las intenciones de compra de baterías.

Este proceso se enmarca en un contexto más amplio de electrificación de la demanda. El sector considera que España dispone de condiciones privilegiadas para liderar este cambio, gracias a su elevada radiación solar, la madurez tecnológica alcanzada y la creciente disponibilidad de soluciones financieras adaptadas.

Cómo el apagón ha reordenado las prioridades de los usuarios

Hasta 2024, buena parte de los propietarios se mostraba reacia a dar el paso hacia el autoconsumo: solo un 22% de los dueños de vivienda contemplaba instalar placas en el corto plazo, lastrados por la bajada de los precios de la energía y por la retirada progresiva de los fondos europeos.

La experiencia del cero eléctrico ha provocado que la búsqueda de independencia y seguridad gane espacio frente a la mera preocupación por la factura. Muchas familias que antes posponían la inversión han empezado a plantearse que contar con una fuente propia de energía, especialmente si se complementa con baterías, puede marcar la diferencia ante futuros incidentes.

El estudio constata que, después del apagón, se produjo un récord de búsquedas sobre soluciones solares y de almacenamiento doméstico. Aunque ese pico inicial se fue diluyendo con el paso de las semanas, el impacto sobre la percepción ciudadana ha sido duradero: el autoconsumo se asocia ahora a resiliencia, continuidad del suministro y control de riesgos.

En paralelo, la manera de elegir empresa instaladora también está cambiando. El precio sigue siendo determinante para el 45% de los usuarios, pero los factores vinculados a la confianza y al acompañamiento pesan cada vez más: un 25% se deja guiar por las recomendaciones de otros clientes y un 20% valora especialmente la ayuda en la gestión de trámites, permisos y acceso a ayudas públicas.

Este peso creciente de la confianza refuerza la idea de que el usuario no solo busca un producto, sino un servicio integral a largo plazo. Empresas como SotySolar señalan que una parte significativa de sus clientes les elige precisamente por esa capacidad de acompañamiento antes, durante y después de la instalación.

Financiación flexible y ayudas autonómicas, los nuevos aliados

Otro de los cambios más visibles entre 2024 y 2025 se observa en la forma de financiar las instalaciones. El año pasado, un 73% de los propietarios desconocía la existencia de subvenciones y se mostraba muy prudente ante el desembolso inicial, lo que frenaba muchos proyectos incluso cuando económicamente resultaban rentables a medio plazo.

En 2025, entre el 60% y el 70% de los hogares se inclinan ya por opciones de pago flexible, como préstamos específicos o modalidades de financiación que eliminan la entrada. En el caso de instalaciones de más de 10.000 euros o con baterías, este porcentaje se eleva hasta el 80% de los proyectos, lo que sugiere que la financiación se ha convertido en una palanca clave para desbloquear decisiones de inversión.

El informe atribuye buena parte de este avance a la consolidación de productos financieros digitales, que permiten tramitar todo el proceso de forma online y empezar a pagar únicamente cuando la instalación está ya operativa. Para muchos usuarios, esta fórmula reduce la sensación de riesgo y convierte el autoconsumo en una decisión más asequible.

Junto a la financiación privada, las ayudas autonómicas al autoconsumo y a la eficiencia energética siguen jugando un papel relevante, aunque muy desigual según el territorio. Cataluña, por ejemplo, destaca por haber utilizado sus subvenciones como motor de dinamización del mercado, logrando un aumento del 20,6% en el volumen de interesados y atrayendo a un perfil de consumidor con intención de ejecución muy avanzada.

Un patrón similar se observa, con matices, en otras comunidades. Navarra ha apostado por programas de descarbonización para sustituir calderas tradicionales por sistemas de aerotermia, mientras que Andalucía impulsa incentivos al uso eficiente de la energía. Murcia, Galicia y País Vasco, por su parte, han puesto en marcha iniciativas para mejorar la eficiencia energética de edificios y hogares, lo que también favorece la incorporación de soluciones de autoconsumo.

El papel de la regulación y los retos para consolidar el crecimiento

El sector fotovoltaico español insiste en que, para que el interés despertado por el apagón se traduzca en crecimiento sostenido, es imprescindible contar con un marco normativo más favorable. No se trata tanto de reproducir un escenario de subvenciones masivas como el de 2022 y 2023, sino de ofrecer reglas de juego estables y una fiscalidad que reconozca el valor del autoconsumo.

Entre las medidas reclamadas destaca la extensión de la exención de permisos de acceso y conexión a la red a todas las instalaciones que inyecten menos de 15 kW, y no únicamente a aquellas cuya potencia instalada sea inferior a esa cifra. La patronal UNEF considera que este ajuste reduciría la burocracia y agilizaría la tramitación de muchos proyectos residenciales y comerciales.

Otra petición central es la implementación de un esquema fiscal más atractivo para quienes apuesten por el autoconsumo, tanto si instalan baterías como si no. Esto incluiría rebajas del IVA, ampliación de deducciones vinculadas a la mejora de la eficiencia de la vivienda y una revisión de los tributos locales que afectan a estas instalaciones.

Asimismo, se propone una revisión de los peajes publicados por la CNMC con el objetivo de incentivar el consumo en horas solares y aliviar la red en los momentos de mayor saturación. Un reparto distinto entre términos fijos y variables podría premiar más claramente a quienes generan y consumen su propia energía, contribuyendo a una gestión más eficiente del sistema eléctrico.

El sector insiste en que España dispone de un “oro” en forma de sol y de una de las mejores radiaciones de Europa, por lo que considera que desperdiciar ese potencial sería un error estratégico. La clave, apuntan, es crecer “bien”: con rentabilidad, con empresas solventes y con un foco claro en el servicio al cliente.

Todo este movimiento se produce tras el cierre progresivo de los fondos Next Generation, que obligan a pasar de un modelo muy dependiente de la subvención directa a otro basado en la rentabilidad intrínseca de los proyectos. El informe concluye que el mercado español ha asumido esta transición y que el apagón de abril ha acelerado la toma de conciencia sobre la necesidad de reforzar su propia resiliencia energética.

El cero eléctrico de 2025 ha convertido al autoconsumo en una solución que combina ahorro, estabilidad y protección frente a imprevistos, impulsando la demanda de placas solares, baterías y tecnologías complementarias como la aerotermia, en un contexto en el que hogares y empresas buscan cada vez más controlar su propia energía.

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