El agua de la red de suministro en Rute e Iznájar vuelve a considerarse segura para beber, cocinar y la higiene bucal tras varias semanas de restricciones motivadas por los episodios de fuertes lluvias y el tren de borrascas. Las autoridades sanitarias andaluzas han emitido la resolución que pone punto final a un periodo de incertidumbre para miles de vecinos de la Subbética cordobesa.
Después de distintos controles analíticos consecutivos y del despliegue de un dispositivo de emergencia con camiones cisterna, los parámetros de calidad han regresado a los márgenes permitidos por la normativa española y europea sobre agua de consumo. Con este cambio de escenario, se levanta la prohibición que impedía el uso del agua del grifo para consumo directo y preparación de alimentos en los municipios afectados.
Fin de la declaración de no aptitud del agua en Rute e Iznájar

La Delegación Territorial de Salud y Consumo en Córdoba ha resuelto volver a declarar apta para el consumo humano el agua procedente del manantial de La Hoz, que abastece directamente a los municipios de Rute e Iznájar y a numerosas aldeas del entorno. Con esta decisión se desactiva la situación de no aptitud que se mantenía desde principios de febrero, cuando se registraron niveles anómalos de turbidez en el agua captada.
La prohibición inicial supuso que el agua de la red no pudiera utilizarse para beber, cocinar ni para la higiene bucal, aunque sí se permitió seguir empleándola para otros usos domésticos, como la ducha o la limpieza del hogar. La causa estuvo en el aumento de la turbidez por los lodos arrastrados tras el temporal, un efecto frecuente cuando se producen episodios de lluvias intensas y continuadas sobre zonas de captación de agua superficial o de manantiales.
El presidente de la Diputación de Córdoba y de la Empresa Provincial de Aguas (Emproacsa), Salvador Fuentes, ya había avanzado que, si los análisis previstos confirmaban la mejora, la vuelta a la normalidad podría producirse a mediados de semana. Finalmente, tras completarse el protocolo de muestreos y recibir el visto bueno definitivo de la Junta de Andalucía, se ha certificado que el agua vuelve a cumplir las exigencias establecidas.
Este proceso ha seguido el procedimiento habitual en el ámbito de la salud pública: detección del problema, declaración de no aptitud, activación de medidas alternativas de abastecimiento y, por último, levantamiento de las restricciones una vez verificada analíticamente la recuperación de la calidad del agua en todos los puntos de control.
Analíticas y controles: qué se ha medido y por qué es importante

Para poder levantar las restricciones, Emproacsa presentó a la administración sanitaria los informes analíticos completos que demuestran que el agua de la red cumple con los requisitos marcados por el Real Decreto 3/2023, norma estatal que recoge los criterios técnico-sanitarios para el agua de consumo humano en España, en línea con las directivas europeas. Estas analíticas han sido determinantes para tomar la decisión final.
Según ha detallado Salvador Fuentes, se realizaron tomas de muestras consecutivas durante los días 24, 25 y 26 de febrero en un total de 20 redes de distribución. Entre las instalaciones muestreadas se encuentran la Red de Rute y la Red de Iznájar, así como los sistemas de abastecimiento de El Higueral, Los Juncares, Fuente del Conde y Ventorros de Balerma, entre otras localidades que dependen del mismo manantial.
Los resultados han confirmado que el parámetro de turbidez -es decir, la presencia de partículas en suspensión que enturbian el agua- se sitúa de nuevo dentro de los límites que fija la legislación. En el caso concreto de Rute, el alcalde David Ruiz ha subrayado que los valores en el manantial se encuentran por debajo de 2 puntos, mientras que en los depósitos municipales no superan los 6. En los muestreos más recientes, las mediciones han oscilado en una horquilla de entre 0,30 y 1,2 puntos, cifras que consolidan una tendencia claramente favorable.
Además de la turbidez, se han revisado otros indicadores esenciales para la seguridad del agua, como los niveles de cloro libre residual, que garantizan la desinfección adecuada de la red sin superar los umbrales que marca la normativa. La Consejería de Salud ha confirmado que tanto el cloro como la turbidez se mantienen por debajo de los índices permitidos en todos los puntos de muestreo, lo que permite calificar el agua como apta para su consumo.
Este tipo de controles no solo sirven para responder a una crisis concreta, sino que son la base del seguimiento rutinario de la calidad del agua que se realiza en toda España y en el conjunto de la Unión Europea. Las empresas gestoras y las administraciones deben cumplir una programación de muestreos periódicos que se intensifica, como ha ocurrido ahora, en situaciones de riesgo o tras fenómenos meteorológicos extremos.
Dispositivo de emergencia: camiones cisterna y aldeas abastecidas

Mientras ha durado la declaración de no aptitud, la Diputación de Córdoba, a través de Emproacsa, ha mantenido un dispositivo de suministro alternativo de agua potable para uso alimentario. Este operativo se ha apoyado en camiones cisterna que han transportado agua desde instalaciones seguras, como la planta de potabilización de Iznájar, hasta los puntos de reparto habilitados en los municipios afectados.
El uso de vehículos cisterna se ha centrado en garantizar el acceso al agua para beber y cocinar a la población de Rute e Iznájar y de sus aldeas, complementando un suministro de red que seguía operativo pero restringido en lo relativo al consumo directo. Este tipo de medidas, aunque incómodas en el día a día, permiten minimizar el impacto de la crisis sobre la salud pública mientras se trabaja en la recuperación de la calidad del agua.
La incidencia no se ha limitado a los dos municipios principales. La declaración de no aptitud también ha afectado a un conjunto amplio de núcleos rurales y pedanías que dependen del mismo sistema de abastecimiento. Entre ellos figuran El Higueral, Cierzos y Cabrera, Arroyo de Priego, Solerche, El Jaramillo, El Lorite, Los Juncares, La Celada, La Fuente del Conde, Los Ventorros de Balerna, El Adelantado, Las Chozas, La Hoz, Corona-Algaida-Gata, Los Concejos, Alarconas-Antorchas, Montes Claros, Arroyo del Cerezo, Valenzuela, Llanadas y Rute.
En todos estos puntos se aplicaron las mismas recomendaciones de uso del agua: prohibición de beberla directamente del grifo, de emplearla para cocinar o para la higiene bucal, pero mantenimiento del suministro para otros usos domésticos básicos. La combinación de estas medidas con el aporte extra de agua potable mediante cisternas ha permitido cubrir las necesidades más urgentes durante las semanas en las que la calidad del agua del manantial de La Hoz estuvo comprometida.
Con la firma de la resolución que declara de nuevo apto el suministro, el servicio de camiones cisterna queda automáticamente suspendido, al no ser ya necesario ese refuerzo extraordinario. No obstante, las administraciones implicadas mantienen la vigilancia y el seguimiento analítico por si fuera preciso reactivar medidas similares en caso de futuros episodios meteorológicos severos.
Coordinación institucional y respuesta ciudadana ante la crisis del agua
Las diferentes administraciones implicadas han querido poner en valor la cooperación entre instituciones y con la ciudadanía durante este episodio de restricciones. El presidente de la Diputación ha agradecido expresamente la implicación de los alcaldes de Rute e Iznájar y la colaboración de los equipos técnicos de Emproacsa y de la Junta de Andalucía en todas las fases de la incidencia.
Desde los ayuntamientos, el mensaje ha ido en la misma línea. El alcalde de Rute, David Ruiz, ha remarcado la “agilidad y rapidez” de la respuesta por parte de la Diputación y de la empresa de aguas, así como el trabajo de los profesionales encargados de las analíticas y del control de la red. Sus palabras también han incluido un reconocimiento a la paciencia y responsabilidad de los vecinos, que han cumplido las recomendaciones sanitarias pese a las molestias derivadas del uso de agua embotellada o de los puntos de suministro alternativo.
Por parte de la Junta de Andalucía, la Delegación de Salud y Consumo ha insistido en que la prioridad ha sido en todo momento la protección de la salud pública, primero decretando la no aptitud del agua cuando los niveles de turbidez superaban los umbrales y, posteriormente, levantando la restricción solo cuando los análisis han mostrado cifras claramente inferiores a los límites permitidos tanto en el manantial como en los depósitos y redes de distribución.
El propio presidente de la Diputación recordaba días atrás que no era posible anunciar una fecha de vuelta a la normalidad sin antes superar las tres analíticas consecutivas cada 24 horas requeridas por el protocolo. Según explicó, durante el temporal se habían detectado “puntas” de turbidez en el manantial que costaba reducir, pero a partir del jueves, viernes y sábado previos a la resolución definitiva se observó una bajada sostenida de esos valores, lo que apuntaba ya a un desenlace favorable.
Este episodio pone de relieve la importancia de contar con entre administraciones para hacer frente a incidencias puntuales en el abastecimiento de agua, especialmente en entornos rurales y comarcas donde una sola fuente de captación abastece a numerosos municipios y aldeas.
Tras varias semanas de incertidumbre, la recuperación de la condición de agua apta para el consumo humano en Rute, Iznájar y sus aldeas supone la vuelta a la rutina en un servicio tan básico como el abastecimiento de agua potable. Los últimos controles oficiales avalan que los parámetros de calidad, desde la turbidez hasta el cloro, se mantienen por debajo de los límites fijados por la normativa, se desactiva el dispositivo de camiones cisterna y se cierra una incidencia en la que han sido determinantes la coordinación institucional, el trabajo técnico y la colaboración de la ciudadanía.