El acceso seguro y estable a la electricidad sigue siendo un desafío relevante en distintas regiones del planeta. A pesar de los avances tecnológicos y el despliegue de fuentes renovables, la electricidad es aún un recurso escaso para millones de personas, y los problemas de distribución y precios afectan tanto a países desarrollados como emergentes.
En los últimos años, las políticas internacionales han apostado por universalizar el suministro eléctrico fiable y asequible. Sin embargo, amenazas como la inestabilidad de las redes, los cortes prolongados o la escalada de precios dificultan cumplir los objetivos de desarrollo sostenible y elevan las preocupaciones sociales.
Retos globales: acceso a la electricidad y desigualdad regional

El informe ‘Seguimiento del ODS 7’ elaborado por organismos internacionales destaca que casi el 92% de la población mundial tiene acceso a la electricidad, pero aún más de 666 millones de personas siguen fuera de la red, la mayoría concentradas en África subsahariana. En estas regiones, las dificultades para extender la infraestructura y la falta de financiación agravan la brecha energética, dejando a muchas comunidades sin las posibilidades básicas de desarrollo que aporta la electricidad.
En contraste, Asia Central y Meridional han logrado avances notables en los últimos años, reduciendo drásticamente el número de personas sin acceso a electricidad gracias a la expansión de redes y soluciones fuera de red como minirredes solares.
El informe también resalta la lentitud en la mejora de la eficiencia energética y el acceso a tecnologías limpias para cocinar, aspectos clave para lograr una transición energética justa y sostenible.
Problemas actuales: cortes de suministro y efectos en el día a día

Mientras el mundo debate sobre energías renovables y acceso universal, los cortes de electricidad siguen siendo noticia en países como Libia. En las ciudades del sur, donde se registran temperaturas superiores a 45 grados, los habitantes sufren interrupciones diarias del suministro que pueden extenderse durante largas horas. Esta situación genera protestas y preocupación, especialmente entre los sectores más vulnerables como mayores y enfermos, que ven amenazados sus derechos y calidad de vida.
Ciudadanos reclaman a las empresas eléctricas una gestión más transparente y eficiente, denunciando la falta de avisos previos sobre interrupciones y calificando de negligente la respuesta de las compañías. Las propias eléctricas atribuyen los problemas a la alta demanda y el desgaste de la infraestructura, agravados por las condiciones climáticas extremas.
Las consecuencias de estos cortes no solo afectan a la falta de luz o aire acondicionado, sino que impactan en otros servicios esenciales, como el abastecimiento de agua. Es imprescindible realizar inversiones urgentes que refuercen las redes y mejoren la resiliencia ante futuras crisis.
El precio de la electricidad: variabilidad horaria y presión al consumidor
En Europa, la atención se centra en los vaivenes del precio de la electricidad, que en España ha experimentado incrementos notables en los últimos meses. El precio medio diario, según el Operador del Mercado Ibérico de Energía (OMIE), oscila de forma significativa a lo largo del día, con diferencias notables entre las horas de mayor y menor demanda.
Por ejemplo, durante un domingo reciente, la tarifa media se situaba en 32,39 euros por megavatio hora, pero en las franjas de máximo consumo podía alcanzar los 88,64 euros. En las horas valle, el precio descendía incluso a valores negativos, llegando a -0,6 euros por megavatio hora. Este comportamiento obliga a muchos hogares a planificar el uso de electrodomésticos y a buscar los momentos más económicos para consumir energía, adaptando rutinas y hábitos diarios.
Las causas de estas subidas se relacionan tanto con factores de mercado (como la evolución del precio del gas o los carburantes) como con circunstancias climáticas, la mayor demanda veraniega y los efectos de reformas fiscales recientes. Además, la inflación energética impacta directamente sobre el coste de vida, alejando los precios del objetivo de estabilidad marcado por organismos europeos.
Renovables, almacenamiento y nuevos desafíos tecnológicos
El impulso de las energías renovables viene acompañado de desafíos de integración y almacenamiento. Tecnologías como el almacenamiento gravitacional —donde se utiliza el exceso de electricidad para elevar grandes pesos, liberando esa energía potencial cuando se necesita— se están desarrollando en países como China con la colaboración de empresas internacionales. Estas soluciones aportan ventajas en sostenibilidad y escalabilidad, aunque presentan retos en términos de espacio y rapidez de respuesta frente a otras alternativas como las baterías.
Los expertos señalan que, si bien la capacidad global de renovables sigue creciendo —alcanzando una participación del 17,9% en el consumo final de energía—, este ritmo aún no es suficiente para cumplir los objetivos internacionales de cobertura energética y descarbonización. Además, la falta de acceso a financiación adecuada limita su expansión en las regiones más necesitadas.
La cooperación internacional y la inversión en innovación serán clave para que todos los países puedan beneficiarse de un suministro eléctrico estable, limpio y asequible. La universalización del derecho a un suministro fiable seguirá siendo un reto prioritario para gobiernos, empresas y la cooperación internacional en los próximos años.