Estados Unidos ha sellado una asociación de 80.000 millones de dólares con Westinghouse para ampliar la potencia nuclear orientada a alimentar el auge de los centros de datos y la inteligencia artificial (IA). En el acuerdo participan Brookfield Asset Management y Cameco, y su objetivo es acelerar el despliegue de capacidad de base que sostenga cargas de cómputo cada vez más intensivas.
La apuesta llega en plena escalada de la demanda elĂ©ctrica vinculada a la nube y la IA, y reabre la vĂa nuclear tras años de parĂłn y costes crecientes. Grandes tecnolĂłgicas como Google y Microsoft empujan en la misma direcciĂłn, mientras en Europa gana tracciĂłn la opciĂłn de reactores de Ăşltima generaciĂłn, con selecciones del AP1000 en Polonia, Ucrania y Bulgaria.
Un acuerdo sin precedentes: financiaciĂłn, reparto y calendario
Según Westinghouse, el Gobierno federal financiará la construcción de nuevos reactores con un esquema de asociación público-privada que incluye reparto de beneficios: el Estado percibirá un 20% de los excedentes de caja por encima de 17.500 millones de dólares, una vez operativo el programa.
El plan está alineado con la orden ejecutiva que persigue tener diez grandes reactores en construcción para 2030. Aunque no hay fechas de entrada en servicio cerradas, la prioridad es recortar plazos: se ha pedido a la NRC que acorte las autorizaciones a unos 18 meses para nuevos diseños.
El viraje llega tras una dĂ©cada larga de estancamiento y el resurgir de la energĂa nuclear: no se levantan centrales nuevas desde 2009 y los Ăşltimos dos reactores activados superaron los 30.000 millones de dĂłlares de coste, más del doble de lo previsto inicialmente, una losa que se suma al deterioro reputacional por accidentes histĂłricos.
TecnologĂa y modelos de reactor
Westinghouse propone dos lĂneas: el AP1000, un reactor de agua a presiĂłn de más de 1 GW ya certificado por la NRC, y el AP300, un pequeño modular (SMR) de 300 MW que continĂşa en proceso de certificaciĂłn. Ambos apuntan a aportar energĂa continua y estable, clave para las granjas de servidores de IA.
La compañĂa asegura tener 14 AP1000 en construcciĂłn y cinco más contratados en varios paĂses, y destaca que su tecnologĂa ha sido seleccionada para programas nacionales en Polonia, Ucrania y Bulgaria.
La participaciĂłn de Brookfield y Cameco refuerza el acceso a capital y a la cadena de suministro de combustible, dos aspectos esenciales para desplegar reactores de nueva generaciĂłn a escala y con certidumbre de plazos.
IA, centros de datos y reactivaciones nucleares
Las proyecciones apuntan a un salto en el consumo: BloombergNEF estima que los centros de datos podrĂan duplicar su demanda en EE. UU. hasta rozar el 9% del total para 2035, mientras que la AIE prevĂ© que a nivel global se alcance en 2030 alrededor de 945 TWh tras un crecimiento acelerado desde 2024.
Ante ese panorama, el sector tecnolĂłgico se mueve. Además del programa federal, empresas como Google y Microsoft han anunciado compromisos con proyectos nucleares para asegurar energĂa libre de emisiones y con disponibilidad 24/7 para la IA y la nube.
Un ejemplo destacado es Iowa: Google y NextEra Energy han pactado reactivar la central Duane Arnold, cerrada en 2020, con 615 MW previstos y un contrato de suministro de 25 años. El objetivo es que vuelva a operar en 2029 para alimentar los centros de datos de la región.
El proyecto de Duane Arnold incluye impulso económico local: se calculan unos 400 empleos directos y más de 1.200 indirectos e inducidos, además de miles de millones de dólares en beneficios agregados para el Medio Oeste según las estimaciones iniciales.
En paralelo, Bloomberg cita posibles reactivaciones como Three Mile Island (un reactor con objetivo 2027) y Palisades (Michigan, con intenciĂłn de reinicio a corto plazo), y conversaciones en VC Summer (Carolina del Sur) para retomar un proyecto parcialmente construido y abandonado en 2017.
Mirada europea
La ola estadounidense funciona como referencia para Europa, donde la invasiĂłn de Ucrania reordenĂł prioridades energĂ©ticas. La selecciĂłn del AP1000 en Polonia, Ucrania y Bulgaria muestra que los reactores avanzados ganan peso en estrategias nacionales, un movimiento que tambiĂ©n observan los operadores de centros de datos que buscan garantĂa de suministro y huella de carbono reducida.
Con un programa federal de 80.000 millones, un impulso regulatorio para acortar permisos, tecnologĂas como AP1000 y AP300 en primera lĂnea y proyectos de reactivaciĂłn como Duane Arnold, la carrera por alimentar la IA con energĂa de base libre de emisiones entra en una fase decisiva, con efectos que pueden extenderse a la planificaciĂłn elĂ©ctrica y digital en ambos lados del Atlántico.