
La Junta Directiva de Ecopetrol ha dado el visto bueno a una de las apuestas más ambiciosas de la compañía en materia de energías renovables: el desarrollo del parque eólico Windpeshi, en el departamento de La Guajira, al norte de Colombia. Este proyecto marca un punto de inflexión para el grupo energético, que busca reducir de forma progresiva su dependencia de los combustibles fósiles.
Con esta decisión, la empresa estatal colombiana avanza hacia su primera iniciativa eólica concebida, construida y operada íntegramente por Ecopetrol, un movimiento que no solo refuerza su estrategia de transición energética, sino que también sitúa al país en una posición más relevante dentro del mapa latinoamericano de la energía eólica.
Un parque eólico que cambiará la escala de la energía renovable en Colombia
El proyecto Windpeshi se levantará en los municipios de Uribia y Maicao, en la región de La Guajira, una zona con alto potencial de viento y que se ha convertido en eje estratégico para el desarrollo de la energía renovable en Colombia. Allí se instalará un parque eólico con una capacidad total de 205 megavatios (MW), un salto de escala para el país.
La decisión aprobada por la Junta se corresponde con la denominada “decisión final de inversión” (FID), que en la práctica supone el cierre de la fase de análisis y la luz verde para iniciar la construcción del proyecto. Una vez entre en operación, este parque multiplicará por cinco la potencia eólica actualmente operativa en Colombia, convirtiéndose en el mayor complejo de este tipo en el territorio nacional.
En términos comparativos, Ecopetrol prevé que Windpeshi será al menos diez veces más grande que el parque eólico más potente que funciona hoy en el país. Este cambio de escala refleja el giro que el sector energético colombiano está empezando a dar hacia un modelo más diversificado, donde la eólica gana peso progresivamente frente a las fuentes tradicionales.
Desde la perspectiva de otros mercados, como España o distintos países de la Unión Europea, donde la energía eólica ya forma parte del mix eléctrico de forma consolidada, este tipo de proyectos recuerdan a las primeras grandes instalaciones que marcaron el despegue renovable hace dos décadas. Para Colombia, supone precisamente ese punto de arranque hacia un despliegue más intensivo.
Además de la potencia instalada, el parque está dimensionado para generar alrededor de 1.006 gigavatios hora (GWh) de electricidad al año, una cifra que permitirá abastecer una parte significativa del consumo eléctrico asociado a las operaciones del propio grupo Ecopetrol.
Impacto en emisiones: un paso en la descarbonización de Ecopetrol
Uno de los aspectos centrales del proyecto es su contribución a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. De acuerdo con las estimaciones de la compañía, la energía generada por Windpeshi permitirá evitar más de 140.000 toneladas de dióxido de carbono (CO₂) al año, sustituyendo electricidad de origen fósil por generación renovable.
Esta disminución de CO₂ equivale, según los cálculos difundidos por Ecopetrol, a retirar de las carreteras cerca de 90.000 vehículos durante un año completo. Se trata de una comparación habitual en el sector energético, que ayuda a poner en contexto la magnitud del recorte de emisiones para la opinión pública y los reguladores.
En línea con las estrategias que ya se están aplicando en mercados europeos con objetivos climáticos exigentes, Ecopetrol quiere utilizar esta planta para apoyar su plan de descarbonización interna. Al destinar la electricidad generada principalmente al autoconsumo, la compañía reduce la huella de carbono de sus propias operaciones, un enfoque similar al de grandes empresas industriales en España o Alemania que instalan parques renovables para su propio suministro.
Más allá del efecto directo en el inventario de emisiones del grupo, la entrada en operación de un parque de esta envergadura contribuye también a reforzar la seguridad y la diversidad de fuentes en el sistema eléctrico colombiano, algo que en Europa se considera clave para reducir la dependencia exterior y aumentar la resiliencia frente a crisis energéticas.
Relación con las comunidades y presencia en el territorio
La petrolera ha subrayado que la decisión de seguir adelante con Windpeshi se ha tomado tras un proceso técnico y social que se ha extendido durante varios meses. En ese periodo se han intensificado los contactos con las comunidades locales de la zona de influencia del proyecto, en particular en los municipios de Uribia y Maicao.
Ecopetrol indica que el relacionamiento territorial se ha ajustado a la petición expresa de las comunidades de mantener las conversaciones directamente en sus territorios. Este enfoque, que prioriza el diálogo in situ, es similar a las prácticas de participación que se exigen en muchos proyectos renovables en la Unión Europea, donde la aceptación social se ha convertido en un factor decisivo para la viabilidad de nuevos parques eólicos o fotovoltaicos.
La compañía también señala que este proceso ha facilitado la coordinación con las autoridades locales y nacionales, un requisito imprescindible para avanzar en permisos, licencias y puntos de conexión a la red. Al mismo tiempo, Ecopetrol insiste en que el desarrollo de Windpeshi estará vinculado a una presencia permanente en la región, basada en principios de participación, corresponsabilidad y seguimiento continuo del impacto territorial.
En paralelo, se busca que las comunidades cercanas no solo participen en el proceso de consulta, sino que puedan beneficiarse de las oportunidades económicas derivadas del proyecto, como empleo directo durante la construcción, servicios auxiliares o posibles acuerdos de colaboración a más largo plazo. Este planteamiento es similar al que se observa en numerosos proyectos eólicos europeos, donde se intenta combinar la producción eléctrica con fórmulas de desarrollo local.
Características técnicas del parque eólico Windpeshi
Desde el punto de vista técnico, Windpeshi está concebido como un parque de gran escala, dotado de 41 aerogeneradores de 5 MW de potencia unitaria. Esta configuración permite alcanzar los 205 MW de capacidad instalada previstos en el proyecto, situándolo en la categoría de las grandes instalaciones eólicas terrestres.
Para gestionar la energía generada, el proyecto contempla la construcción de una subestación de media tensión equipada con un transformador de 180 MVA, encargada de elevar la tensión y adaptar la electricidad a las condiciones necesarias para su transporte por la red. Además, se ha definido un punto de conexión aprobado de 200 MW, alineado con la potencia del parque.
El sistema se completará con una línea de transmisión de aproximadamente 60 kilómetros, operando a 220 kilovoltios (kV), que será la encargada de evacuar la energía producida hasta el sistema eléctrico nacional. Este tipo de infraestructuras de evacuación son habituales en proyectos de gran tamaño, tanto en América Latina como en Europa, donde la distancia entre los puntos de generación renovable y los centros de consumo suele requerir redes específicas.
La combinación de aerogeneradores de alta potencia, subestación y línea de transmisión permite que el parque funcione de forma integrada en el sistema eléctrico nacional, aportando energía estable y contribuyendo a la diversificación del mix eléctrico colombiano, al tiempo que respalda las necesidades propias del Grupo Ecopetrol.
Energía destinada al autoabastecimiento y a reforzar la red
Ecopetrol ha especificado que la electricidad generada por Windpeshi se empleará principalmente para el autoabastecimiento energético del Grupo. Esta estrategia sigue la línea de otras grandes empresas energéticas y manufactureras a nivel internacional, que recurren a parques renovables propios para reducir costes eléctricos y emisiones asociadas.
Dentro del plan corporativo, el parque eólico se integra en la estrategia de descarbonización de las operaciones de Ecopetrol, que persigue disminuir progresivamente la intensidad de carbono por unidad de energía producida. De este modo, la compañía pretende mantener su actividad principal, al tiempo que reduce su impacto ambiental e incrementa la proporción de fuentes renovables en su consumo.
Además del autoconsumo, la empresa destaca que el proyecto contribuirá al fortalecimiento de la confiabilidad del Sistema Interconectado Nacional. Al incorporar nueva capacidad renovable gestionada y planificada, se mejora la estabilidad del suministro, se reducen los riesgos asociados a periodos de sequía que afectan a la generación hidroeléctrica y se disminuye la exposición a la volatilidad de los combustibles fósiles.
Este doble enfoque, que combina suministro propio con refuerzo del sistema eléctrico del país, es una constante en numerosos proyectos europeos, donde grandes complejos eólicos o solares sirven tanto a las necesidades de autoconsumo empresarial como a la estabilidad del conjunto del sistema, mediante contratos específicos y regulación adaptada.
Comunicación con inversores y grupos de interés
En cuanto al seguimiento del proyecto, Ecopetrol ha señalado que mantendrá informados a sus inversores, a las autoridades y a los distintos grupos de interés sobre los hitos relevantes relacionados con Windpeshi. Esta comunicación se realizará conforme a la normativa vigente y a los estándares habituales de información financiera y no financiera.
La compañía prevé ofrecer actualizaciones periódicas sobre el avance de la construcción, la entrada en operación de los aerogeneradores y el desempeño del parque una vez esté en marcha. Para los mercados, estos datos resultan relevantes tanto desde el punto de vista de la sostenibilidad como en lo relativo a la diversificación del negocio y la reducción de riesgos ligados al petróleo y al gas.
Con la aprobación de la inversión en Windpeshi, Ecopetrol da un paso firme hacia un modelo energético más diversificado, con mayor peso de las renovables en su cartera de activos. El parque eólico en La Guajira simboliza esta nueva etapa, en la que la compañía busca seguir siendo un actor clave en el sector energético, pero con un perfil de emisiones más bajo y una mayor alineación con las tendencias regulatorias y de mercado que ya se observan en España y el resto de Europa.
