La isla caribeña ha puesto en marcha un ambicioso paquete de medidas fiscales para intentar frenar la sangría energética que sufre desde hace meses. Las resoluciones 179 y 180, publicadas en la Gaceta Oficial, han entrado en vigor este fin de semana con el objetivo claro de aliviar la carga económica de quienes apuesten por las energías renovables, tanto para particulares como para empresas privadas y estatales.
El contexto no puede ser más dramático. Los apagones se han convertido en el pan de cada día, llegando a afectar a más del 60% de la población en las horas de mayor consumo. Ante esta situación límite, el Ejecutivo cubano ha decidido echar el resto con incentivos que van desde la exención total de aranceles hasta bonificaciones en impuestos, buscando que cada ciudadano o empresa pueda generar su propia electricidad.
Exenciones arancelarias y equipos incluidos
La Resolución 180/2026, que deroga la anterior 41, exime del pago del Impuesto Aduanero a quienes importen sistemas solares fotovoltaicos y sus componentes. La lista es extensa e incluye hasta 60 subpartidas arancelarias, que abarcan desde paneles solares y células fotovoltaicas hasta tornillos, tuercas, arandelas, barras de cobre y transformadores. También se benefician los calentadores solares, bombas fotovoltaicas, pequeños aerogeneradores, biodigestores de geomembranas, motobombas a biogás, alumbrado solar y sistemas de aire acondicionado solar.
Los cargadores para vehículos eléctricos que funcionen con renovables y los equipos para procesar biomasa también se incluyen en la medida. El régimen de exención estará vigente hasta el 31 de diciembre de 2027, y se aplica tanto a equipos terminados como a materias primas para fabricarlos, recogidas en el Anexo II. La norma no se limita a los equipos finales, sino que también contempla componentes básicos como herrajes y elementos de fijación, siempre que estén vinculados a los sistemas descritos.

Incentivos para la responsabilidad social y el autoconsumo
Más allá de la importación, la nueva normativa introduce deducciones en el Impuesto sobre Utilidades y sobre Ingresos Personales para quienes inviertan en renovables en centros de servicios a la población. La viceministra de Finanzas y Precios, Yenisley Ortiz, detalló que esto incluye policlínicos, hogares maternos, consultorios, centros de atención familiar, edificios multifamiliares, viviendas de personas electrodependientes y sistemas de bombeo de agua.
Además, se exime del Impuesto sobre las Ventas durante un año a la comercialización de estas tecnologías, siempre que se diferencien contablemente de otros productos. Para evitar abusos, se establece que el margen comercial no podrá superar el 25% de los costos de la operación. Esta medida busca que los precios sean asequibles y que el beneficio llegue realmente al consumidor final.
Ampliación de la compraventa de energía
La Resolución 179/2026 modifica la normativa anterior (Resolución 114 de mayo) y amplía el alcance de la compraventa de energía al Sistema Electroenergético Nacional (SEN). Hasta ahora, solo la energía solar fotovoltaica tenía un tratamiento preferente. Con el nuevo texto, la energía generada a partir de biomasa vegetal y eólica también podrá venderse a la red con tarifas reguladas y beneficios fiscales.
Esta modificación es clave para diversificar las fuentes de generación y atraer inversión privada, tanto de mipymes como de cuentapropistas. La idea es que cualquier actor económico pueda convertirse en productor de energía y verter sus excedentes a la red, contribuyendo a paliar el déficit estructural que sufre el país.
Contexto de la crisis energética
Las medidas llegan en un momento crítico. La estatal Unión Eléctrica prevé que el mayor apagón del día dejará sin servicio al 69% del país en el horario de máxima demanda. La capacidad disponible se sitúa en 1.050 megavatios frente a una demanda máxima estimada de 3.300 megavatios, lo que obliga a desconectar 2.280 megavatios para evitar interrupciones desordenadas.
Los 9,4 millones de cubanos cuentan, en promedio, con apenas dos o tres horas de servicio diario. En lo que va de 2026, la isla ha sufrido siete apagones generales, y en casi 24 meses acumula doce interrupciones totales. Julio cerró como el peor mes histórico, con déficits que superaron los 2.000 MW durante casi todo el mes. La meta oficial es que las renovables representen el 24% de la generación para 2030, aunque los expertos señalan que la infraestructura actual está muy deteriorada.
El Gobierno cubano ha puesto sobre la mesa un arsenal de incentivos fiscales para intentar revertir el colapso energético, apostando por la participación de todos los actores económicos. Sin embargo, la magnitud del déficit y el estado de las centrales térmicas, construidas en su mayoría entre los años 60 y 70, plantean un desafío mayúsculo. La exención de aranceles y las facilidades para vender energía a la red son un paso adelante, pero la realidad sobre el terreno sigue marcada por los apagones masivos y la escasez de combustible, lo que obliga a los ciudadanos a buscar soluciones individuales como paneles solares y baterías para independizarse del sistema.