Crisis por las emisiones de Petronor en Muskiz: qué ha pasado, qué se ha medido y por qué el vecindario está en pie de guerra

  • Incidencia en un tanque de gasolina de Petronor provoca picos de benceno entre 100 y 200 µg/m³ en zonas habitadas de Muskiz.
  • El Gobierno Vasco activa recomendaciones de permanencia en interiores mientras la empresa aplica medidas correctoras.
  • Se trata del tercer episodio relevante de emisiones en pocas semanas, alimentando el hartazgo y la movilización vecinal.
  • El benceno es un cancerígeno reconocido y los colectivos vulnerables son los más expuestos a los riesgos.

Emisiones de Petronor

La última incidencia en las emisiones de Petronor ha vuelto a poner en el centro del debate la convivencia entre la refinería de Muskiz y la salud del vecindario. Un escape de compuestos volátiles procedente de un tanque de gasolina ha disparado los niveles de benceno en el aire, obligando a las autoridades a lanzar recomendaciones de permanencia en interiores y a la población a encerrarse en casa durante horas.

Aunque el Gobierno Vasco ha levantado ya las medidas preventivas tras constatar una bajada y estabilización de las concentraciones, el episodio ha dejado un poso claro: la sensación de miedo, hartazgo y desconfianza hacia la gestión de las emisiones de la refinería, en un municipio que arrastra décadas de conflictos ambientales.

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El incidente: un tanque de gasolina y picos de benceno en Muskiz

Incidencia de emisiones en Muskiz

El origen del episodio está en una avería en uno de los tanques de gasolina de Petronor. Según han detallado tanto la empresa como el Ejecutivo autonómico, una parte del combustible se evaporó de forma anómala, generando una emisión de su fracción volátil a la atmósfera. Esa fuga invisible, pero claramente perceptible por el olfato, se tradujo en picos de contaminación que se registraron en estaciones de la Red de Calidad del Aire de Euskadi.

En zonas habitadas de Muskiz, especialmente en el barrio de San Julián, los equipos de medición detectaron concentraciones de benceno en aire ambiente entre 100 y 200 µg/m³ durante la mañana, muy por encima de los valores habituales de la zona. En otros momentos del episodio se anotaron también valores elevados, con rangos entre 80 y 132 µg/m³ en el mismo entorno, siempre calificados oficialmente como «significativamente elevados».

Para hacerse una idea de la magnitud, las autoridades sanitarias recuerdan que el valor límite normativo de referencia anual está en torno a 5 µg/m³. Es decir, aunque esos 5 µg/m³ se calculan como media a lo largo de todo el año, los picos que se dieron en Muskiz en cuestión de minutos u horas multiplicaron por decenas ese nivel de referencia. Ese salto repentino es lo que llevó a activar las recomendaciones de protección a la población.

Las condiciones meteorológicas y la ubicación exacta del tanque afectado ayudaron a concentrar la nube contaminante sobre determinadas zonas del municipio, lo que explica los fuertes olores y síntomas reportados por parte de los vecinos, pese a que el episodio se calificó como puntual y de duración limitada en el tiempo.

Reacción institucional: de la minimización inicial a las recomendaciones de encierro

Medidas del Gobierno Vasco por emisiones

Ante la detección de niveles inusualmente altos de benceno, el Departamento de Salud Pública del Gobierno Vasco activó una serie de recomendaciones de carácter preventivo. La instrucción principal fue clara: permanecer en espacios interiores cerrados siempre que fuera posible, con puertas y ventanas cerradas, evitando la ventilación prolongada del hogar mientras durara el episodio.

La autoridad sanitaria pidió asimismo reducir al mínimo la actividad física intensa en el exterior y, en la medida de lo posible, utilizar sistemas de climatización en modo recirculación, es decir, sin entrada de aire del exterior. Estas pautas se extendieron a centros educativos, deportivos y sociosanitarios, donde se recomendó suspender actividades al aire libre y mantener a menores y personas dependientes en interiores con ventilación controlada.

De forma especial, las recomendaciones se dirigieron a los grupos considerados más vulnerables: personas con enfermedades respiratorias o cardiovasculares, niños y niñas, personas de edad avanzada y mujeres embarazadas. Para ellos se pidió evitar cualquier exposición innecesaria al aire exterior mientras se mantuvieran los niveles elevados.

En paralelo, los departamentos de Seguridad, Medio Ambiente y Salud continuaron realizando un seguimiento continuo de la calidad del aire, a través de las estaciones de la red autonómica, muestreos específicos en el entorno de la refinería y evaluación de las medidas correctoras que iba aplicando la empresa para reducir las emisiones.

A medida que avanzaron las horas, los datos fueron reflejando una tendencia claramente descendente de las concentraciones. En las primeras evaluaciones posteriores a la incidencia se observaron descensos rápidos hasta situar los valores en torno a los 5 µg/m³ en San Julián, y posteriormente en cifras todavía menores, en torno a los 2 µg/m³ en el conjunto del municipio, niveles próximos a los considerados habituales para este tipo de áreas industriales.

Levantamiento de las medidas y mensajes tranquilizadores

Fin de las medidas por emisiones de Petronor

Con las últimas mediciones técnicas indicando una reducción y estabilización de las concentraciones de benceno, el Gobierno Vasco anunció el levantamiento de las recomendaciones preventivas que había emitido la jornada anterior. Según el Ejecutivo, la empresa mantenía «controlada la incidencia» y los niveles registrados por la Red de Control de Calidad del Aire habían vuelto a la franja considerada normal para el entorno de Petronor.

Aun así, las instituciones subrayaron que seguirían con un monitoreo estrecho de la situación, vigilando las posibles fluctuaciones en las estaciones cercanas a la refinería y supervisando que se mantuvieran las medidas correctoras en las instalaciones afectadas. El mensaje oficial insistió en que, con los niveles actuales, no se consideraba necesario adoptar medidas extraordinarias de protección para la población general.

En declaraciones públicas, responsables de Salud Pública transmitieron que la ciudadanía podía hacer «vida normal», si bien aconsejaban seguir extremando precauciones en el municipio de Muskiz, sobre todo en lo relativo a la reducción de actividades prolongadas al aire libre mientras se consolidaba el retorno a valores estables.

Desde el lado de la empresa, Petronor pidió disculpas por las molestias ocasionadas e informó de que estaba aplicando «todas las medidas correctoras» previstas en sus protocolos de seguridad para minimizar la evaporación y recortar las emisiones con la mayor rapidez posible. La refinería ha reiterado que el suceso estuvo circunscrito a un tanque concreto de gasolina y que la actuación se ciñó a los procedimientos de seguridad establecidos y recordó su implicación en proyectos de hidrógeno como la hidrolinera de hidrógeno verde.

El papel del benceno: un contaminante volátil y cancerígeno

Benceno y salud en las emisiones de Petronor

Más allá de las cifras, el foco se ha situado en la naturaleza del contaminante protagonista del episodio: el benceno. El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) y organismos internacionales de referencia coinciden en catalogarlo como agente cancerígeno para el ser humano, vinculado de forma especialmente clara con la leucemia mieloide aguda.

Los estudios epidemiológicos han identificado también asociaciones con otros tipos de cáncer, como algunos linfomas no hodgkinianos, leucemias crónicas y mieloma múltiple, así como sospechas sobre su relación con ciertos casos de cáncer de pulmón, aunque en este último punto persisten discrepancias entre expertos. La médula ósea es uno de los principales órganos diana, al alterarse la formación normal de células sanguíneas.

En cuanto a los efectos a corto plazo, una exposición breve a concentraciones altas de benceno puede provocar irritación de ojos y vías respiratorias, mareos, náuseas, dolor de cabeza, somnolencia, alteraciones cardíacas o incluso pérdida de conocimiento en presencia de niveles muy elevados. Los documentos técnicos recuerdan que, en casos extremos, una exposición aguda severa puede llegar a ser potencialmente mortal.

La Organización Mundial de la Salud y otras agencias señalan que, al tratarse de un compuesto genotóxico, no se puede hablar realmente de un umbral «seguro» por debajo del cual el riesgo desaparezca. Cualquier dosis, por baja que sea, implica un incremento de riesgo, que lógicamente aumenta con la concentración y, sobre todo, con el tiempo de exposición acumulada a lo largo de los años.

En el caso concreto de Muskiz, las autoridades sanitarias han insistido en que el episodio fue puntual y de duración limitada, y que las mediciones apuntan a un descenso rápido tras la adopción de medidas en la refinería y el cambio en las condiciones meteorológicas. No obstante, el hecho de que se hayan registrado varios incidentes en un periodo relativamente corto ha reactivado el debate sobre la exposición continuada a mezclas de contaminantes en los entornos industriales.

Un historial de episodios y un vecindario cada vez más cansado

El último escape de benceno no ha surgido de la nada. En las últimas semanas se habían documentado otros incidentes relevantes de emisiones en Petronor, como paradas por fallos en el suministro eléctrico que derivaron en antorchas con grandes llamaradas y humo negro visible desde varios kilómetros, junto con picos de compuestos como benceno y xileno catalogados como «altamente preocupantes» por las autoridades ambientales.

Este encadenamiento de episodios ha alimentado la percepción de que no se trata de casos aislados, sino de una dinámica repetida que ha ido erosionando la confianza del vecindario. Asociaciones vecinales y plataformas como Stop Variante Las Karreras han denunciado reiteradamente lo que consideran una falta de transparencia suficiente, una tardanza en informar a la población y un control institucional insuficiente sobre las emisiones de la refinería.

La propia respuesta social a este último suceso lo evidencia: se han organizado concentraciones y llamadas a manifestarse ante las puertas de Petronor, con consignas que piden mayor protección de la salud, explicaciones claras sobre cada incidente y un replanteamiento de la relación entre la industria petrolera y la vida cotidiana en Muskiz.

Entre los mensajes que se han escuchado con más fuerza figura la denuncia de la sensación de impunidad con la que opera la compañía, apoyada en la importancia económica y fiscal que tiene para la zona. El hecho de que la normativa mida el cumplimiento principalmente en función de medias anuales de contaminantes, sin castigar de forma contundente los picos puntuales, es visto por varios colectivos como un vacío legal que deja desprotegida a la población ante episodios agudos.

En este clima, se combinan el miedo derivado de los últimos datos de emisiones, la preocupación por los posibles impactos a largo plazo en la salud y el desgaste de convivir desde hace décadas con una instalación que, según organizaciones ecologistas, concentra una parte muy significativa de las emisiones de gases de efecto invernadero de Euskadi.

El episodio de benceno en Muskiz ha vuelto a poner sobre la mesa todas estas aristas: las emisiones de Petronor, la respuesta de las instituciones, los límites de la legislación actual y el papel de la ciudadanía organizada. Aunque las mediciones indiquen que el aire ha recuperado niveles habituales, el debate sobre cómo y hasta qué punto se controla la contaminación industrial en el corazón de la costa vizcaína sigue completamente abierto.