La movilidad eléctrica en Colombia está experimentando una transformación profunda, impulsada tanto por la llegada de nuevos modelos como por el crecimiento sostenido en las ventas. El interés de los consumidores y la inversión de grandes marcas asiáticas y locales han situado al país como uno de los referentes latinoamericanos en adopción de tecnologías limpias y vehículos sustentables.
Sin embargo, este auge viene acompañado de retos estructurales que deben abordarse para garantizar una transición exitosa. La infraestructura de recarga, las diferencias tecnológicas y la necesidad de educación al consumidor son solo algunos de los puntos clave que marcan el rumbo de la electromovilidad en el país.
Líderes del mercado y tendencias de ventas
Entre las firmas que destacan en el mercado, BYD ocupa una posición dominante especialmente en el transporte público. La compañía asiática mantiene el 96% de la flota de buses eléctricos en operación, con más de 1.470 unidades circulando en Bogotá desde 2020. Esta presencia se extiende a otras ciudades importantes como Cali, Medellín, Manizales, Pereira y municipios con creciente interés en alternativas eléctricas como Montería, Bucaramanga e Ibagué.
La estrategia de BYD para los próximos años incluye la incorporación de más de 2.000 buses eléctricos nuevos en el sistema de transporte masivo durante los siguientes tres años, con una primera entrega de 100 unidades prevista para el primer semestre de 2026. Estas unidades utilizan tecnologías avanzadas, como la batería Blade, diseñada para prolongar la autonomía y la vida útil de los buses, facilitando su funcionamiento a lo largo de jornadas extensas sin comprometer el rendimiento.
Por su parte, el segmento de vehículos particulares también ha mostrado un crecimiento acelerado. Solo hasta mayo de 2025, BYD ha vendido 3.395 vehículos eléctricos, lo que representa un crecimiento interanual superior al 400%, alcanzando el 15% de las ventas nacionales de modelos híbridos y eléctricos. Modelos como la SUV Yuan Up y el compacto Seagull han contribuido a consolidar la presencia de la marca en el sector privado.
Oferta diversificada: nuevos lanzamientos y objetivos de mercado
Además de la expansión de BYD, la marca china JAC —representada en Colombia por Autocom— ha apostado fuerte por la electromovilidad local con el lanzamiento de tres nuevos modelos eléctricos. El objetivo declarado por sus directivos es posicionarse como la segunda marca más relevante en el sector, acercando vehículos de diferentes rangos de autonomía y precio a públicos urbanos y familiares.
Los tres modelos destacados de JAC son:
- E10X: eléctrico de entrada con autonomía superior a 301 km, sin restricciones de pico y placa, pantalla central de 10,25 pulgadas, frenos ABS, airbags y cámara de reversa. Se ofrece a partir de 79.900.000 pesos, con un bono de lanzamiento y otro para la compra del wallbox doméstico.
- E30X: hatchback con batería de 41 kWh, 134 hp de potencia, autonomía de hasta 400 km, techo panorámico, luces LED, pantalla multimedia de 12,8 pulgadas compatible con Apple CarPlay y Android Auto, y 6 airbags. Su precio se sitúa en torno a 98.990.000 pesos, también con bonificación de lanzamiento.
- E40X: SUV con hasta 402 km de autonomía, 148 hp, 340 Nm de torque, amplio espacio interior, enfoque familiar y sistemas de seguridad avanzados (control de estabilidad, frenado avanzado, seis airbags). Este modelo tiene un precio de 118.990.000 pesos.
Todos los modelos de JAC incluyen sistemas de conectividad para Android e iOS, cargador doméstico y opciones de carga rápida y lenta. Además, la marca incentiva la instalación de puntos de recarga en el hogar gracias a bonos y precios preferenciales en la compra del wallbox.
La entrada de JAC al segmento eléctrico en Colombia busca también captar a usuarios jóvenes y familias urbanas que valoran la flexibilidad y el ahorro, además del impacto ambiental. La firma, con más de 19 años de presencia en el país, refuerza su compromiso con una estrategia comercial y de servicio postventa adaptada a las necesidades de los conductores eléctricos.
El reto de la infraestructura de carga y educación al consumidor
A pesar de la aceleración de las ventas —con más de 9.000 vehículos eléctricos matriculados solo en 2024, más del doble que el año previo—, la red de recarga constituye el principal cuello de botella para la movilidad eléctrica en Colombia. Actualmente, fuera de los principales cascos urbanos, encontrar un punto público de carga resulta complicado y, en ocasiones, supone esperas prolongadas o incluso la imposibilidad de uso por diferencias en los adaptadores.
La mayoría de las estaciones de carga públicas y privadas operan en corriente alterna (AC), lo que implica entre 6 y 8 horas para una carga completa en baterías promedio de 54 kWh. Los puntos de carga rápida en corriente directa (DC) son escasos y su implementación en domicilios resulta poco viable por los altos costos de instalación y adecuación, superando muchas veces los 20.000 dólares.
El resultado es que, para la mayoría de usuarios de vehículos eléctricos, la recarga en el hogar mediante cargadores de pared se ha vuelto la alternativa más realista y práctica. Las marcas y concesionarios facilitan la adquisición e instalación de estos sistemas, aunque el costo y la necesidad de estudios técnicos previos siguen siendo consideraciones importantes.
Otro aspecto relevante es la falta de una normativa unificada en conectores. Diferentes fabricantes utilizan sistemas distintos —Type 1, Type 2, GBT, Cha-de-Mo— lo que obliga a los conductores a adquirir múltiples adaptadores, con la consiguiente reducción en la velocidad de carga y riesgo de incompatibilidades.
Todo esto pone de manifiesto la importancia de continuar educando al consumidor no solo en los beneficios ambientales de los vehículos eléctricos, sino en los desafíos logísticos y técnicos vinculados a su uso y recarga. Las marcas, por su parte, están adaptando su modelo de negocio para fomentar relaciones más estrechas y personalizadas con los nuevos perfiles de compradores eléctricos.
Cada vez más, los incentivos comerciales y las alianzas con entidades financieras, aseguradoras y empresas de asistencia están conformando un verdadero ecosistema alrededor de la movilidad eléctrica en Colombia.
La movilidad eléctrica en Colombia avanza a pasos firmes, con registros históricos de ventas y un portafolio de modelos cada vez más amplio. El liderazgo de marcas como BYD en transporte público y la ofensiva de JAC en vehículos particulares y familiares demuestran el interés creciente tanto a nivel institucional como privado. No obstante, la expansión real de este mercado dependerá en gran medida de la evolución de la infraestructura de carga y del apoyo de iniciativas públicas y empresariales que faciliten una verdadera transición energética sostenible y accesible.

