Córdoba impulsa la primera planta de biocombustibles de segunda generación en Villa María

  • Villa María albergará la primera planta argentina de biocombustibles de segunda generación basada en residuos
  • El proyecto se ubicará en el Parque Industrial y contará con una planta de AVU, mezcladora B20 y Punto Bio para flotas públicas
  • Más de 900.000 dólares de inversión combinan aportes públicos y privados para infraestructura y equipamiento
  • Se prevé producir 80.000 litros mensuales de biodiesel y reducir de forma notable las emisiones de gases de efecto invernadero

Planta de biocombustibles de segunda generacion en Cordoba

La provincia de Córdoba ha dado un paso relevante en su estrategia de transición energética y economía circular con el impulso a la primera planta de producción de biocombustibles de segunda generación de Argentina, que se levantará en la ciudad de Villa María. Este proyecto se apoya en la reutilización de residuos como materia prima y en una fuerte articulación entre administraciones públicas y empresa privada.

La futura instalación se ubicará en el Parque Industrial, Logístico y Tecnológico de Villa María y se concibe como núcleo de un Polo Bioenergético de Biodiesel de primera y segunda generación. La planta utilizará aceite vegetal usado, no generará nuevos residuos durante su proceso y contribuirá de manera directa a la mitigación de los gases de efecto invernadero asociados al transporte.

Nantek invertirá 65 millones en una planta de transformación de plásticos en biocombustibles en Córdoba
Artículo relacionado:
Nantek levantará en Córdoba una gran planta para transformar plásticos en biocombustibles

Un proyecto pionero basado en residuos y economía circular

Instalaciones de biocombustibles en Villa Maria

La iniciativa se presenta como el primer proyecto del país en producir biocombustible de segunda generación, es decir, generado a partir de residuos y no de materias primas agrícolas destinadas a otros usos. El corazón del complejo será una planta de procesamiento de aceite vegetal usado (AVU) con capacidad de tratamiento de hasta 5.000 litros diarios.

Este aceite procederá principalmente de restaurantes, fábricas y comercios de Villa María y su entorno, donde se estima poder recoger entre 3.000 y 5.000 litros de AVU al mes. A partir de esta base, el objetivo es alcanzar una producción cercana a los 80.000 litros mensuales de biodiesel, una cantidad que, trasladada a impacto ambiental, equivaldría a retirar alrededor de 366 vehículos de circulación cada mes.

El complejo no se limitará a la planta de tratamiento. El proyecto incluye también una mezcladora B20, imprescindible para preparar gasóleos con un 20 % de biodiesel, y un “Punto Bio Villa María” destinado al expendio de combustible para las flotas públicas. Además, se habilitará un punto verde de recolección de aceite usado para que la ciudadanía y las empresas puedan entregar este residuo de forma ordenada.

Todo el desarrollo se llevará a cabo sobre una superficie aproximada de 5.600 metros cuadrados dentro del Parque Industrial, lo que permitirá integrar la planta con otras actividades productivas de la zona y favorecer sinergias con el tejido empresarial local, en especial con las plantas aceiteras regionales de Villa María, Arroyo Cabral, Tío Pujio y Carrilobo.

Alianza público-privada y más de 900.000 dólares de inversión

Proyecto de polo bioenergetico en Cordoba

El impulso de la primera planta de biocombustibles de segunda generación de Córdoba es fruto de una articulación estrecha entre administraciones y sector privado. La base formal del proyecto es una carta de intención firmada por el Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos de la Provincia de Córdoba, la Municipalidad de Villa María, el Parque Industrial, Logístico y Tecnológico local y la empresa PowerBio S.A.S.

En representación de las instituciones, el acuerdo fue suscrito por el ministro de Infraestructura, Fabián López; el intendente de Villa María, Eduardo Accastello; el presidente del Parque Industrial, Carlos Pizzorno; la administradora de PowerBio, Yanina Tumini; y el director de Biocombustibles y Bioenergía, Mariano Santillán. La carta de intención tiene un carácter declarativo inicial de doce meses, prorrogables, y abre la puerta a las negociaciones técnicas, económicas y operativas necesarias para materializar el proyecto.

La inversión global estimada supera los 900.000 dólares. De esa cifra, la parte pública aportará unos 430.000 dólares para obras de infraestructura en el Parque Industrial, mientras que la compañía PowerBio destinará alrededor de 505.000 dólares a la adquisición de equipamiento, tecnología y a la puesta en marcha y operación de la planta.

Este esquema de colaboración permite repartir riesgos, movilizar capital privado hacia la innovación en energías limpias y, al mismo tiempo, asegurar que los beneficios del proyecto reviertan en el territorio. La participación de la empresa especializada PowerBio también aporta experiencia técnica en el tratamiento de residuos y la producción de biodiesel.

La carta de intención no solo fija el marco económico, sino que establece líneas de trabajo compartidas para garantizar que la planta funcione sin generar nuevos residuos, optimice el uso de agua y energía y cumpla con las normativas ambientales vigentes a nivel provincial y nacional.

Abastecimiento de flotas públicas y soberanía energética local

Uno de los ejes centrales del Polo Bioenergético de Villa María es su capacidad para abastecer a flotas públicas con combustibles más sostenibles. El proyecto prevé un “Punto Bio” de expendio exclusivo destinado a vehículos de la Municipalidad y de la Provincia, con especial foco en el departamento General San Martín.

A través de este punto de carga, unidades de la Empresa Provincial de Energía de Córdoba (EPEC), la Policía provincial y Vialidad podrán repostar mezclas de biodiesel B20 y B50 a precios preferenciales. De esta forma se busca rebajar el coste operativo del transporte público y, al mismo tiempo, reducir la huella de carbono asociada a los servicios esenciales.

Además, se está estudiando la posibilidad de incorporar un punto de despacho de E17, una mezcla que incorpora un mayor porcentaje de bioetanol en la nafta. Este paso permitiría ampliar el alcance del proyecto a un mayor número de vehículos estatales y reforzar la seguridad de suministro de combustibles alternativos para la Administración.

El ministro Fabián López ha subrayado que Villa María se perfila como un auténtico paradigma en cuestiones climáticas y energéticas. En esa línea, anunció que el Parque Industrial contará con un punto de carga tripartito que integrará biodiesel, bioetanol y movilidad eléctrica para diferentes tipos de flotas públicas, consolidando un modelo de transporte más limpio.

El intendente Eduardo Accastello, por su parte, ha insistido en que el municipio “camina hacia la huella de carbono cero” y que muchos de esos objetivos solo son alcanzables mediante el trabajo conjunto entre la ciudad, la Provincia y el tejido empresarial, que aportará tecnología y experiencia en el ámbito de las bioenergías.

Impacto ambiental, emisiones y transición energética

El diseño de la planta y del polo bioenergético pone el acento en el aprovechamiento de residuos y la reducción de emisiones. Al utilizar aceite vegetal usado como materia prima principal, se evita su vertido inadecuado y se convierte un residuo problemático en un recurso energético con valor añadido.

La producción prevista de 80.000 litros mensuales de biodiesel, a partir de entre 3.000 y 5.000 litros de AVU recolectados al mes y del trabajo conjunto con las plantas aceiteras de la región, se traducirá en una notable disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero. La equivalencia estimada es similar a retirar cientos de vehículos de la circulación cada mes, lo que supone un aporte significativo en términos de calidad del aire y lucha contra el cambio climático.

El proyecto, además, no está concebido para generar nuevos residuos. La idea es que el proceso industrial se integre en una estrategia de economía circular, maximizando el uso de la materia prima, recuperando subproductos siempre que sea posible y minimizando el impacto en el entorno. Esto incluye la optimización de consumos energéticos y el cumplimiento de estándares ambientales exigentes.

La propia PowerBio ha destacado que se trata del primer proyecto argentino que produce biocombustible de segunda generación elaborado íntegramente a partir de residuos, un salto cualitativo respecto a iniciativas anteriores centradas en cultivos energéticos de primera generación. Esta apuesta refuerza el mensaje de que la transición energética puede ir de la mano de la gestión responsable de residuos urbanos e industriales.

En paralelo, la instalación del punto verde de recolección de aceite usado se concibe como una herramienta para fomentar la participación ciudadana. Comercios, restaurantes y hogares tendrán un lugar específico donde depositar el aceite de cocina desechado, cerrando así el círculo entre consumo responsable, reciclaje y producción de energía limpia.

Marco normativo y liderazgo de Córdoba en bioenergía

La creación de esta planta se inscribe en la política energética provincial recogida en la Ley Provincial N.º 10.721 de Promoción y Desarrollo para la Producción y Consumo de Biocombustibles y Bioenergía. Esta norma impulsa proyectos que transformen residuos en energía y que favorezcan el consumo de biocombustibles en distintos sectores económicos.

Además, el proyecto se articula con la normativa nacional que permite comercializar gasoil con mezclas de hasta un 20 % de biodiesel y naftas con hasta un 15 % de bioetanol. El aprovechamiento de estas regulaciones coloca a Córdoba en una posición adelantada dentro del mapa argentino en lo que se refiere a adopción de combustibles con mayores proporciones de origen renovable.

El ministro López ha recordado que el Gobierno nacional, a través de la Secretaría de Energía, habilitó estas mezclas reforzando la línea de trabajo que la provincia venía impulsando. En este contexto, la presencia en Villa María de importantes productores de bioetanol facilita avanzar también en combustibles con mayor contenido de este biocarburante, complementando el desarrollo del biodiesel de segunda generación.

Para la provincia, el Polo Bioenergético de Villa María sirve como escaparate de una estrategia que combina transición energética, desarrollo productivo y cohesión territorial. La apuesta por la bioenergía no solo reduce emisiones, sino que crea actividad económica en el interior provincial, fomenta la innovación tecnológica y fortalece la resiliencia del sistema energético ante posibles tensiones en los mercados de combustibles fósiles.

En términos de posicionamiento, Córdoba consolida así una imagen de liderazgo en políticas de energía limpia, situándose como referencia nacional en la puesta en marcha de proyectos que vinculan ciencia, industria y gestión pública al servicio de un modelo de desarrollo más sostenible.

El avance hacia la primera planta de biocombustibles de segunda generación en Villa María refleja cómo la combinación de colaboración público-privada, aprovechamiento de residuos, marco normativo favorable e innovación tecnológica puede traducirse en proyectos concretos con impacto ambiental, económico y social, y sitúa a Córdoba en una senda de transición energética que miran con atención otras regiones de Argentina y de Europa interesadas en modelos de bioenergía basados en la economía circular.