Controlado el espectacular incendio en el Centro de Tratamiento de Residuos de Gomecello

  • El fuego se originó en la zona de residuos voluminosos y provocó una columna de humo visible desde la capital salmantina.
  • Un operativo coordinado de bomberos, Guardia Civil y maquinaria pesada logró perimetrar las llamas en pocas horas.
  • No se han registrado daños personales y la planta ha mantenido su actividad operativa con normalidad.

Incendio en planta de residuos

Vaya susto se han llevado los vecinos de la zona este domingo cuando, poco antes de las tres de la tarde, una densa y oscura humareda comenzó a elevarse desde las instalaciones del Centro de Tratamiento de Residuos (CTR). El suceso, que tuvo lugar en el kilómetro 3,900 de la carretera DSA-660, no tardó en despertar la lógica preocupación al ser perfectamente visible desde localidades como Moriscos e incluso desde Salamanca capital, lo que generó una cascada de más de cincuenta llamadas a los servicios de emergencias alertando de la magnitud de las llamas.

La rápida respuesta de los equipos de extinción permitió que, a pesar de lo aparatoso que resultaba el incendio a simple vista, la situación se pudiese controlar y perimetrar con agilidad durante la misma jornada. Según han confirmado diversas fuentes oficiales, el incidente no ha provocado daños personales, aunque sí obligó a un despliegue de seguridad importante para evitar que el fuego saltara a otras zonas del complejo o pusiera en riesgo a los trabajadores que se encontraban en el lugar.

Origen de las llamas en el complejo de Gomecello

Fuego en Centro de Tratamiento de Residuos

Todo apunta a que el fuego se inició concretamente en el área destinada a los residuos de tipo voluminoso, un espacio acotado dentro del recinto donde se acumulan enseres de gran tamaño. Aunque las causas exactas todavía están bajo una investigación técnica, la combustión de estos materiales fue la responsable de esa columna de humo tan llamativa que puso en alerta a media provincia. Por suerte, al estar la zona bien delimitada, los profesionales pudieron atacar el foco de forma directa desde los primeros minutos.

Desde la Diputación de Salamanca han querido recalcar que, aunque el incendio ha sido muy escandaloso por la naturaleza de lo que se estaba quemando, en ningún momento se vio comprometida la estructura principal de la planta. Esto ha sido fundamental para que el centro no tuviera que echar el cierre ni siquiera de forma temporal, manteniendo su ritmo de trabajo habitual mientras los operarios y bomberos remataban las tareas de enfriamiento en el perímetro afectado.

Un operativo de emergencia coordinado

Bomberos trabajando en incendio

Para sofocar este incendio de gran magnitud, se hizo necesario un trabajo en equipo entre distintas instituciones. Al lugar se desplazaron inicialmente nueve efectivos de los parques de Villares de la Reina y Ledesma, quienes contaron con el apoyo de dos autobombas y vehículos nodriza. No estuvieron solos en esta batalla contra el fuego, ya que la Junta de Castilla y León también arrimó el hombro enviando otras dos autobombas rurales con seis operarios más para asegurar que las llamas no se extendieran por los alrededores.

Un detalle muy importante en la gestión de este incidente fue la colaboración de la propia empresa gestora del CTR. Pusieron a disposición del operativo maquinaria pesada y palistas, que resultaron clave para mover los residuos y facilitar que el agua de los bomberos llegara hasta el corazón del incendio. Mientras tanto, varias patrullas de la Guardia Civil se encargaron de coordinar la seguridad en los accesos y vigilar que nadie se acercara demasiado a la zona de peligro por pura curiosidad.

Evolución favorable y consejos para la población

Humo visible desde lejos

Con el paso de las horas, la situación pasó de ser una emergencia activa a una fase de vigilancia. Ya entrada la noche, la evolución fue mucho más positiva de lo que se esperaba al principio, lo que permitió que la mayoría de los camiones de bomberos se retiraran de forma escalonada. Únicamente se quedó de retén una autobomba nodriza para vigilar posibles reproducciones, algo muy común en este tipo de incendios donde los materiales pueden seguir acumulando calor en su interior durante bastante tiempo.

Como medida de precaución, las autoridades recomendaron a los vecinos de los municipios colindantes que, si notaban olor a quemado o veían que el humo bajaba a ras de suelo, cerraran puertas y ventanas en casa. No es que hubiera un riesgo químico extremo, pero siempre es mejor evitar respirar ese aire cargado, especialmente para personas con problemas respiratorios o niños, además de aconsejar que no se hiciera deporte al aire libre en las zonas donde la columna de humo fuera más densa.

Maquinaria pesada en incendio

A día de hoy, la planta de Gomecello funciona con total normalidad y el incendio se da por estabilizado, dejando que los restos terminen su combustión de forma controlada dentro del área ya perimetrada. Es una técnica habitual en estos casos para asegurar que no queden rescoldos ocultos. Gracias a la pericia de los servicios del SPEIS y a la rápida coordinación de todos los medios implicados, lo que podría haber sido un desastre ambiental se ha quedado en un susto morrocotudo que, afortunadamente, no ha dejado que lamentar heridos ni daños materiales irreparables en la infraestructura salmantina.


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