Colapso de una galería minera en Monte Neme arrasa el entorno sin causar heridos

  • Una antigua balsa de la mina de Monte Neme reventó de madrugada por el colapso de una galería oculta
  • La riada de agua, lodo y piedras destruyó tramos de monte y cortó la carretera entre Leiloio y Razo
  • Amplio despliegue de emergencias y autoridades, sin daños personales ni en viviendas cercanas
  • Las primeras analíticas descartan contaminación significativa, pero se extreman las precauciones

colapso de una galeria minera de monte neme

La madrugada de este sábado, una antigua balsa de la explotación minera de Monte Neme, en la Costa da Morte, cedió de forma repentina y liberó una avalancha de agua y sedimentos ladera abajo. El suceso, que tuvo lugar entre los municipios coruñeses de Malpica y Carballo, provocó un importante reguero de daños materiales en el monte y en las infraestructuras, pero no se han registrado heridos ni afectación directa a viviendas, algo que los vecinos y las autoridades han calificado casi como un milagro dadas las dimensiones del desprendimiento.

El colapso se produjo en una galería interior asociada a una de las tres balsas de la antigua mina de Monte Neme, una infraestructura de la que no se tenía constancia precisa hasta ahora. La rotura actuó como una compuerta abierta de golpe: el nivel del agua en la balsa afectada descendió alrededor de tres metros y el torrente resultante arrastró miles de litros de agua mezclados con grandes piedras, tierra, lodo, arbustos y restos forestales, dejando tras de sí un paisaje devastado y una carretera completamente desaparecida en uno de sus tramos.

Cómo se produjo el colapso de la galería minera

Las primeras investigaciones apuntan a que el siniestro se debe, principalmente, a las intensas y persistentes lluvias de este invierno en la Costa da Morte, que habrían sobrecargado la estructura de la balsa y forzado la rotura de la galería. Responsables de la Xunta y del Gobierno central coinciden en señalar las elevadas precipitaciones de la temporada como detonante principal del fallo estructural. De momento, no se han encontrado indicios de que los trabajos de regeneración iniciados recientemente en la zona estén relacionados con lo ocurrido.

Esta galería formaba parte de las infraestructuras de la explotación minera histórica, y hasta este episodio se desconocía en detalle su estado y capacidad real. Al ceder, la presión interna liberó el agua embalsada de manera súbita, generando una riada que se abrió paso ladera abajo con una enorme fuerza destructiva. Los técnicos calculan que el vaciado parcial de la balsa fue lo suficientemente brusco como para arrancar árboles de raíz, erosionar pistas forestales y provocar socavones de gran tamaño.

Según explicaron los alcaldes de Malpica y Carballo durante su visita al lugar, la balsa afectada sería la más pequeña de las dos que aún permanecen en el antiguo complejo minero de Monte Neme. La balsa de mayor tamaño, apuntan, permanece con un nivel de agua contenido y parcialmente cubierta, por lo que, a día de hoy, no se considera que exista un riesgo inmediato de desbordamiento similar, si bien se mantendrá una vigilancia reforzada mientras continúen las lluvias.

La Xunta de Galicia había puesto en marcha, a finales del pasado año, labores de rehabilitación y restauración ambiental en la explotación minera de Monte Neme, con el objetivo de corregir impactos históricos y reducir riesgos asociados a las balsas. Sin embargo, el mal tiempo de las últimas semanas había obligado a ralentizar o detener parte de esas actuaciones, y la rotura se ha producido precisamente en una zona distinta a aquella donde se estaban desarrollando los trabajos principales de regeneración, según aclararon fuentes autonómicas.

Daños en el monte, en la carretera y en el entorno recreativo

El balance de daños materiales es considerable. La riada originada en la balsa arrasó el monte a su paso, arrancando vegetación y generando una amplia franja de terreno devastado. Los operarios que trabajan sobre el terreno describen un surco de lodo y piedras de grandes dimensiones que recorre la ladera hasta las cotas más bajas, donde el material se ha ido depositando a medida que perdía fuerza.

Una de las consecuencias más visibles fue la afección a la carretera que comunica Leiloio (Malpica) con Razo (Carballo). El torrente de agua y escombros se llevó por delante un tramo completo de la vía, dejando la calzada impracticable durante toda la jornada del sábado. Los vecinos de Aviño, en el término municipal de Malpica, fueron quienes dieron la voz de alarma a primera hora de la mañana, al comprobar que la carretera había desaparecido literalmente a pocos metros de las primeras casas del núcleo. La lengua de barro y rocas se detuvo a poco más de cien metros de las viviendas, que finalmente no sufrieron daños estructurales.

Los equipos de maquinaria pesada se desplegaron de inmediato y trabajaron contrarreloj para despejar la zona. A última hora del día, las máquinas habían logrado retirar buena parte de la enorme masa de tierra, piedra y lodo acumulada sobre la carretera, al tiempo que se procedía a canalizar de nuevo el agua para evitar que atravesase la vía y seguir estabilizando el terreno. No obstante, las autoridades locales han advertido de que aún queda un volumen importante de actuaciones por ejecutar antes de recuperar la normalidad plena en los accesos.

Más allá de la carretera principal, también se han registrado daños en pistas forestales y caminos secundarios del entorno de Monte Neme, especialmente en la zona de Aviño y en algunos accesos por el lado de Carballo. La fuerte erosión generada por la riada ha dejado tramos impracticables y taludes inestables que requerirán intervenciones específicas de consolidación y drenaje.

El impacto alcanzó además el área recreativa de O Riás, en el municipio de Malpica, donde se han contabilizado daños significativos en infraestructuras de ocio y en parte de la ruta de senderismo conocida como la ruta de los Pinos, cercana al rego de O Riás. En un punto más bajo del recorrido, un depósito de agua utilizado en la extinción de incendios forestales también se ha visto afectado por la avalancha de sedimentos, lo que añade preocupación de cara a la campaña de incendios y obliga a valorar una posible reparación prioritaria de esta instalación.

Respuesta de emergencias y despliegue institucional

La magnitud del episodio desencadenó una rápida movilización de servicios de emergencias y autoridades locales, autonómicas y estatales. Desde primeras horas de la mañana, el alcalde de Malpica, Eduardo Parga, y los concejales Miguel Ángel Fernández y Noelia Freijeiro se desplazaron hasta la zona cero acompañados por la Policía Local, voluntarios de Protección Civil y efectivos de la Guardia Civil. Paralelamente, el Concello de Carballo activó su propio dispositivo y envió a la Policía Local y a sus equipos de Protección Civil, que accedieron a Monte Neme también desde el lado de Cances.

En representación de Carballo, acudieron al lugar el alcalde Daniel Pérez y los ediles responsables de Obras, Policía y Protección Civil, entre ellos Luis Lamas, Juan Seoane y Miguel Vales. El regidor carballés se puso de inmediato a disposición del alcalde de Malpica para coordinar recursos y colaborar en todo lo necesario, teniendo en cuenta que, aunque el tramo más afectado se sitúa en territorio de Malpica, el impacto se deja sentir en un entorno compartido por ambos municipios.

La dimensión del incidente llevó también a la presencia sobre el terreno de la conselleira de Economía e Industria, María Jesús Lorenzana, y del subdelegado del Gobierno en A Coruña, Julio Abalde. Ambos responsables institucionales se interesaron por la situación de las balsas y por el alcance del vertido generado por el colapso de la galería. En sus declaraciones, atribuyeron la rotura a las fuertes lluvias de las últimas semanas y subrayaron la necesidad de mantener un seguimiento exhaustivo tanto de la estabilidad de la balsa grande como de la evolución de los sedimentos movilizados.

El subdelegado del Gobierno destacó que en la zona se encuentran trabajando los servicios de emergencias de la Xunta de Galicia, que ostenta las competencias en materia de minas y protección civil en este ámbito. Según explicó, todos los dispositivos autonómicos y estatales de prevención están coordinados y atentos para monitorizar la evolución del vertido y actuar de forma inmediata si se detectase alguna anomalía o riesgo adicional para la población o el entorno natural.

Además de los equipos municipales, el operativo desplegado incluye personal de la Xunta, Salvamento Marítimo, el Servicio de Gardacostas de Galicia, la Policía Autonómica, los Bomberos de Carballo, el GES de Ponteceso y las agrupaciones de Protección Civil de Malpica y Carballo. La Axencia Galega de Emerxencias (AXEGA-112) permanece en alerta por si fuese necesaria una mayor movilización de recursos, tanto terrestres como aéreos o marítimos.

Impacto ambiental y calidad del agua tras el vertido

Uno de los aspectos que más inquietud ha generado desde el primer momento es la posible afección ambiental de los lodos y aguas procedentes de la antigua balsa minera, ya que los embalses de esta clase suelen contener minerales y sustancias potencialmente contaminantes asociadas a la actividad extractiva del pasado. Según han confirmado las autoridades, la riada canalizó el agua, el barro y las piedras hasta el regato de O Riás, y desde allí hasta la playa de Riás, en Malpica, y la playa de Razo, en Carballo, donde el material llegó con el paso de las horas.

Para evaluar el riesgo real, se activó un protocolo de control de calidad de las aguas. Técnicos de la Consellería de Medio Ambiente, a través de Augas de Galicia, y efectivos de Medio Ambiente y Seprona realizaron tomas de muestras en el río O Riás y en distintos puntos del cauce afectado. Las analíticas rápidas efectuadas sobre el terreno indican, por el momento, valores normales de pH, oxígeno disuelto y conductividad eléctrica, parámetros básicos que permiten detectar alteraciones significativas en la composición del agua.

La Xunta ha señalado que, con los datos disponibles hasta ahora, no se ha podido constatar una contaminación apreciable de los ecosistemas acuáticos ni marinos vinculada al episodio, aunque el seguimiento continuará en los próximos días. Pese a este mensaje de relativa tranquilidad, las administraciones han preferido aplicar el principio de prudencia y han recomendado a los vecinos de la zona que, de momento, consuman únicamente agua procedente de la red de abastecimiento (la traída), evitando el uso de captaciones privadas o de manantiales próximos al área afectada.

Organismos autonómicos y estatales mantendrán una vigilancia continuada en las próximas jornadas, con la realización de nuevas analíticas y controles en puntos estratégicos del río y de la costa. El objetivo es comprobar si con el paso del tiempo los sedimentos depositados liberan sustancias que puedan alterar la calidad del agua, la fauna fluvial o los ecosistemas marinos cercanos a las desembocaduras.

En paralelo, se están valorando posibles medidas adicionales para retener o estabilizar los lodos acumulados en zonas sensibles, con el fin de evitar que futuros episodios de lluvia intensa reactiven los arrastres y amplíen el radio de afección. Estas decisiones se irán ajustando en función de los resultados de los análisis y de la evolución de las condiciones meteorológicas.

Antecedentes en Monte Neme y planes de regeneración

El accidente ocurrido en esta ocasión no es un hecho aislado en la historia reciente de Monte Neme. Hace poco más de una década, otra de las balsas del antiguo complejo minero ya había sufrido un colapso por causas similares, también asociadas a un periodo de lluvias intensas y prolongadas. Aquel episodio liberó decenas de miles de metros cúbicos de agua y sedimentos, ocasionando daños materiales en algunas viviendas del entorno de Aviño, aunque igualmente sin provocar víctimas personales.

Precisamente, esos antecedentes llevaron a la Xunta de Galicia a diseñar un plan específico de restauración de la antigua mina y cantera de Monte Neme, con un presupuesto en torno al millón de euros. Entre los objetivos prioritarios de dicho plan figuraban la rehabilitación del paisaje degradado, la mejora de la seguridad en las infraestructuras mineras abandonadas y la minimización del riesgo de nuevas roturas de balsas, tanto por causas meteorológicas como por el deterioro natural de unas instalaciones que llevaban décadas sin un mantenimiento adecuado.

El inicio de estas obras de restauración se había previsto para comienzos de este año, pero la sucesión de borrascas que ha afectado a la Costa da Morte en las últimas semanas obligó a retrasar parte de los trabajos previstos. Según explican fuentes autonómicas, en los días previos al colapso las condiciones meteorológicas impedían intervenir con normalidad en la zona de las balsas, lo que ha contribuido a que la rotura se haya producido sin que se pudieran adoptar con antelación nuevas medidas de refuerzo o drenaje.

Aunque las autoridades insisten en que la ruptura detectada no está directamente vinculada a las obras de regeneración ya iniciadas, el incidente refuerza la necesidad de acelerar y ampliar las actuaciones de seguridad en el complejo minero. En el caso concreto de la balsa grande, que se mantiene parcialmente cubierta y con mayor capacidad, la prioridad será garantizar que no se reproduzca un episodio de similares características, especialmente si persisten las lluvias intensas o se producen nuevas situaciones de inestabilidad en la ladera.

Las administraciones implicadas deberán ahora revisar los plazos y el alcance de los trabajos previstos, incorporando lo aprendido tras este nuevo colapso. La experiencia acumulada tras varios incidentes en Monte Neme apunta a que la combinación de infraestructuras mineras envejecidas y episodios meteorológicos extremos genera un escenario de riesgo que exige una intervención decidida y coordinada entre los distintos niveles de gobierno.

Recomendaciones a la población y perspectivas a corto plazo

Mientras continúan los trabajos de limpieza, vigilancia y evaluación de daños, los concellos de Malpica y Carballo han emitido llamamientos a la prudencia dirigidos a la población local y a quienes se acercan habitualmente a Monte Neme, ya sea por motivos de ocio, senderismo o curiosidad. Las autoridades solicitan expresamente que se evite subir a la zona afectada tanto desde el lado de Malpica como desde el de Carballo, al menos hasta que se pueda garantizar la estabilidad del terreno y la seguridad de los accesos.

El estado del suelo, muy saturado de agua y alterado por los arrastres, hace que cualquier desplazamiento por las laderas pueda entrañar riesgos adicionales, tanto por la posibilidad de pequeños desprendimientos como por la presencia de socavones ocultos bajo el barro. A ello se suma que parte de las pistas forestales han quedado impracticables, lo que complicaría la entrada y salida de vehículos en caso de emergencia.

Desde los servicios de protección civil se insiste, además, en la conveniencia de que los vecinos sigan las recomendaciones sobre el consumo de agua y eviten captar agua de fuentes o regatos cercanos al área afectada mientras continúan las analíticas. También aconsejan mantenerse atentos a los canales oficiales de información, donde se irán actualizando los datos sobre el estado de las balsas, la calidad del agua y la situación de las infraestructuras viarias.

A corto plazo, los esfuerzos se centrarán en restablecer la comunicación por carretera entre Leiloio y Razo, asegurar los taludes más inestables y consolidar las zonas por donde discurrió la riada. Paralelamente, los equipos técnicos trabajarán en la evaluación detallada de la estabilidad de la balsa grande y de las estructuras internas de la antigua mina, con el objetivo de identificar posibles puntos débiles y definir actuaciones de refuerzo.

En conjunto, el colapso de la galería minera en Monte Neme ha puesto de nuevo en primer plano la necesidad de abordar de forma integral la gestión de las antiguas explotaciones mineras repartidas por distintos puntos de Galicia y del conjunto de España. El incidente deja una estampa de daños notables en el monte y en varios equipamientos, pero también la constatación de que la rápida intervención de emergencias y la coordinación institucional han resultado clave para evitar males mayores, tanto para la población como para el medio ambiente.

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