
China es un país que representa un claro equilibrio de fuerzas contradictorias en el ámbito energético. Mientras que muchas de sus grandes ciudades permanecen sumergidas en una alta contaminación debido a la dependencia del carbón y otros combustibles fósiles, el país ha emergido como un líder imparable en la inversión y adopción de energías renovables.
Desde hace años, China ha hecho notables progresos en su transición energética, batiendo récords en capacidad de energías renovables. Anualmente, el país establece nuevas cifras y objetivos relacionados con la energía solar, eólica e hidroeléctrica.
China y su dependencia del carbón: un desafío vigente

A pesar de los avances en energías limpias, China sigue siendo el mayor consumidor de carbón del mundo. El crecimiento económico del país, el desarrollo de su infraestructura y la demanda energética general han llevado al gigante asiático a continuar utilizando este combustible fósil para satisfacer sus necesidades, especialmente en momentos de elevado consumo energético.
En 2023, aunque más del 53% de la electricidad en el país sigue proviniendo del carbón, la cifra representa una disminución frente al 60% del año anterior. Este descenso constante destaca el esfuerzo por reducir la dependencia de los combustibles fósiles a medida que más proyectos renovables entran en funcionamiento.
A largo plazo, el país ha establecido un plan para disminuir aún más su consumo de carbón, con el objetivo de que para 2025 comience a caer de manera sostenida. Sin embargo, el reto principal radica en modernizar las redes eléctricas e infraestructuras para integrar eficientemente las energías renovables. Las regiones más dependientes del carbón, como Mongolia Interior o Xinjiang, aún presentan grandes desafíos en este sentido.
Récords en inversión y capacidad de energías renovables
A pesar de los desafíos relacionados con el uso del carbón, China sigue marcando hitos en la generación de electricidad a través de energías renovables. En 2023, el país instaló un total de 216,9 gigavatios de energía solar, superando récords anteriores. China no solo lidera el mercado global de energía solar, sino que también alcanza nuevos hitos en el ámbito de la energía eólica.
El ritmo de instalación es impresionante; según los informes, en 2023 se agregaron tres campos de fútbol de energía solar por hora, un dato que subraya el enfoque agresivo del país hacia la energía limpia. Además, el objetivo inicial de capacidad solar para 2020 está casi por alcanzarse, mucho antes de lo previsto inicialmente.
Otro dato notable es el récord alcanzado en la generación eólica en 2024. Los aerogeneradores de China produjeron más de 100 TWh de electricidad solo en marzo, lo que equivale a la producción conjunta de Europa y América del Norte.
La modernización de la red eléctrica: un paso necesario
Uno de los grandes retos para China es integrar toda la electricidad limpia que produce en su red eléctrica. Muchas regiones carecen de la infraestructura necesaria para absorber más energía renovable, lo que ha obligado a aplicar restricciones a nuevos proyectos en algunas áreas.
Ante ello, el gobierno ha destinado una inversión de 455.000 millones de dólares hasta 2025 para modernizar la red e instalar líneas de transmisión de larga distancia. Este plan ha desbloqueado más de 100 GW de energías renovables en zonas menos conectadas del país.
Nuevas políticas para seguir avanzando
En los últimos años, China ha tomado medidas para flexibilizar su sistema energético. El país ha retirado gradualmente las tarifas preferenciales para impulsar las energías renovables, lo que ha supuesto un ahorro de cientos de miles de millones de dólares para el gobierno.
Además, políticas centradas en el lado de la demanda, como la creación de centrales virtuales y planes de gestión de demanda (DSM), están permitiendo una mayor adaptabilidad a la intermitencia de las energías renovables.
El futuro de China en la transición energética
Aunque China sigue siendo uno de los principales emisores de CO2, los efectos de sus fuertes inversiones en energías limpias comienzan a ser evidentes. El país ha logrado que sus emisiones de dióxido de carbono permanezcan planas en los últimos años, y la tendencia hacia un declive parece inevitable a medida que la participación de las energías renovables continúa creciendo.
China tiene como objetivo alcanzar la neutralidad de carbono para 2060, y todos los indicadores actuales sugieren que está en camino de lograrlo. Según las estimaciones de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), China podría alcanzar el pico de emisiones de gases de efecto invernadero en 2024, mucho antes del objetivo inicial de 2030.
El despliegue récord de energías limpias en 2023 y las expectativas de crecimiento continuo en 2024 apuntan a que China seguirá dominando el sector global de las energías renovables. Con más del 58% de las instalaciones solares y alrededor del 60% de las eólicas globales en 2023, el gigante asiático seguirá desempeñando un papel clave en la transición energética mundial.
El impacto internacional también es significativo. Muchas naciones dependen de los paneles solares producidos en China, y la participación del país en la cadena de suministro de energía renovable sigue creciendo.
China ha demostrado un avance imparable hacia la reducción de su dependencia del carbón. Con inversiones masivas en energía solar, eólica e hidroeléctrica, está liderando una era de transformación global que afecta no solo a su territorio, sino también al mercado mundial de energías renovables. Mientras el mundo sigue pendiente de las decisiones energéticas de China, este gigante continúa marcando récord tras récord en su carrera hacia un futuro más sostenible.

