China impulsa la eólica marina flotante con su mayor plataforma de 16 MW

  • China pone en marcha su mayor plataforma eólica marina flotante de 16 MW en aguas profundas frente a Cantón.
  • La estructura combina una turbina de gran potencia con plataforma semisumergible, cables de poliéster y cable submarino dinámico de 66 kV.
  • El proyecto refuerza la competencia con Europa en la carrera por la eólica flotante y acelera la transición energética global.
  • El salto a 16 MW marca un nuevo estándar tecnológico en el contexto de los futuros concursos de eólica flotante en España y Europa.

plataforma eolica marina flotante

China ha completado la instalación de su mayor plataforma eólica marina flotante de 16 MW en aguas profundas, en un proyecto que se ha convertido en uno de los hitos tecnológicos más relevantes de la eólica offshore reciente. La infraestructura se ubica a más de 70 kilómetros de la costa, en zonas de más de 50 metros de profundidad, y está diseñada para operar en un entorno marino especialmente exigente.

Esta nueva plataforma, que combina un aerogenerador de gran potencia con una estructura flotante semisumergible y un sistema de amarre avanzado, marca un salto cualitativo en el desarrollo de la energía eólica en aguas profundas. Más allá del récord técnico, el proyecto lanza un mensaje claro a Europa y, en particular, a países como España, que preparan sus primeras licitaciones de eólica marina flotante.

Un gigante eólico flotante frente a la costa de Cantón

aerogenerador marino flotante

La plataforma, conocida como ‘Sanxia Linghang’ y promovida por el grupo estatal China Three Gorges Corporation, se ha instalado frente a la ciudad de Yangjiang, en la provincia meridional de Cantón. Se trata de una estructura flotante semisumergible equipada con una turbina de 16 MW capaz de operar en mar abierto, lejos de la costa y en fondos marinos donde la cimentación fija deja de ser viable.

La máquina se asienta sobre una plataforma de aproximadamente 81 x 91 metros y más de 24.000 toneladas, diseñada para mantener la estabilidad incluso con oleaje extremo y rachas de viento de gran intensidad. El rotor, de unos 252 metros de diámetro, barre un área equivalente a varios campos de fútbol, lo que permite capturar una cantidad de energía considerable en cada giro.

Según las estimaciones iniciales, la turbina podría alcanzar una producción anual cercana a los 44,65 millones de kWh, energía suficiente para abastecer a decenas de miles de hogares. Esta cifra sitúa al proyecto entre las instalaciones flotantes más potentes del mundo y refuerza la idea de que el salto de potencia en alta mar se está acelerando.

La instalación se ensambló íntegramente en el puerto de Tieshan, en la región de Guangxi, desde donde fue remolcada hasta su emplazamiento definitivo cruzando el estrecho de Qiongzhou. Este proceso logístico demuestra la capacidad de la industria china para integrar toda la cadena de valor de la eólica flotante, desde los componentes clave hasta el despliegue en mar abierto.

Ingeniería para aguas profundas y condiciones extremas

El emplazamiento del proyecto, a más de 70 kilómetros de la costa y en profundidades superiores a los 50 metros, obliga a abordar desafíos técnicos que van mucho más allá de los parques eólicos marinos convencionales. En esta zona, las olas pueden superar los 20 metros de altura y los vientos alcanzar velocidades de hasta 73 metros por segundo, lo que exige un diseño específico de la plataforma y de sus sistemas de sujeción.

La gran diferencia respecto a los parques de cimentación fija es que la estructura no se ancla al fondo mediante pilotes rígidos, sino que flota y se adapta al movimiento del mar. Esto permite llevar la generación renovable a fondos marinos muy profundos, donde antes era inviable instalar turbinas, pero también obliga a contar con soluciones mucho más sofisticadas para garantizar estabilidad y seguridad.

Este tipo de proyectos abre la puerta a zonas con vientos más intensos y constantes, condición fundamental para mejorar el rendimiento energético de las instalaciones offshore. Sin embargo, operar lejos de la costa implica afrontar retos adicionales en el amarre, el control del balanceo y la transmisión eléctrica, aspectos que han frenado hasta ahora el despliegue masivo de la eólica flotante en comparación con la fija.

Con esta plataforma, China da un paso adelante para demostrar que es posible mantener operativa una turbina de gran tamaño en un entorno marino extremo. La combinación de diseño estructural, sistemas de control y nuevas tecnologías de anclaje se convierte en el eje central del proyecto.

Tecnologías clave: cables de poliéster, lastre activo y cable dinámico

Uno de los elementos más llamativos de la plataforma es el uso, por primera vez en China, de cables de poliéster de alto rendimiento para el sistema de amarre. Estos cables han sido diseñados para absorber la energía del oleaje mediante deformación elástica, actuando como un amortiguador que reduce la tensión sobre la estructura y alarga su vida útil.

La sujeción al fondo marino se completa con un sistema de anclas de succión y cadenas metálicas, que, combinadas con los cables de fibra, configuran un amarre dinámico capaz de adaptarse al movimiento continuo de la plataforma. Este enfoque permite soportar el vaivén de las olas sin comprometer la integridad de la turbina ni el rendimiento de generación.

La estabilidad se ve reforzada por un sistema de lastre activo situado en las columnas de la plataforma semisumergible. Este mecanismo ajusta automáticamente el volumen de agua en función de las condiciones del mar y del viento, de modo que el centro de gravedad se mantiene controlado y la estructura evita inclinaciones excesivas.

En el apartado eléctrico, el proyecto incorpora un cable submarino dinámico de 66 kilovoltios, preparado para soportar los movimientos de la plataforma sin deteriorarse. A diferencia de los cables estáticos de los parques de cimentación fija, estos conductores tienen que acompañar las oscilaciones de la estructura flotante, manteniendo la calidad de la transmisión y minimizando el riesgo de fallos.

Otra característica relevante es que la práctica totalidad de los componentes clave —incluidos los cables de poliéster, los sistemas de anclaje y la electrónica submarina— se ha fabricado en China. Esto reduce la dependencia de proveedores externos y refuerza la capacidad del país para desplegar nuevos proyectos a gran escala con plazos y costes controlados.

Diferencias con la eólica marina de cimentación fija

La eólica flotante se diferencia de la eólica marina tradicional, de cimentación fija, en varios aspectos fundamentales. El primero es la posibilidad de operar en aguas profundas, donde los pilotes o estructuras rígidas se vuelven técnica o económicamente inviables. Esto permite alejar los parques de la línea de costa, reduciendo el impacto visual y ampliando las áreas disponibles para nuevos desarrollos.

En estos emplazamientos, los vientos suelen ser más fuertes y regulares, lo que se traduce en una producción energética más estable y predecible. Sin embargo, la contrapartida es una mayor complejidad técnica: el diseño del amarre, el comportamiento dinámico de la estructura, el mantenimiento y la evacuación de la energía son más exigentes que en los proyectos de fondo fijo.

Los costes de inversión y operación de la eólica flotante siguen siendo superiores a los de la eólica fija, pero el avance de proyectos como el chino de 16 MW indica que la brecha puede ir reduciéndose a medida que aumente la escala, se acumulen horas de operación y se optimice la cadena de suministro. El incremento de tamaño de las turbinas, como muestra claramente esta instalación, es una de las palancas clave para abaratar el coste por megavatio hora generado.

Mientras que a nivel mundial la mayor parte de la capacidad offshore instalada continúa concentrándose en parques de cimentación fija cercanos a la costa, la eólica flotante se perfila como la gran vía de expansión para la próxima década, especialmente en regiones con fondos profundos a poca distancia de tierra.

China y Europa en la carrera por la eólica flotante

El despliegue de esta plataforma se enmarca en la estrategia de Pekín de reducir su dependencia de combustibles fósiles y reforzar su autonomía energética, al tiempo que incrementa su peso en la cadena industrial de las renovables. La industria china de aerogeneradores ya está compitiendo a nivel internacional, con fabricantes como Mingyang o CSIC presentes en múltiples mercados.

Según diversos análisis sectoriales, los fabricantes chinos de turbinas han instalado varios gigavatios en el extranjero, con presencia incluso en algunos Estados miembros de la Unión Europea. No obstante, persisten interrogantes sobre el desempeño a largo plazo, la transparencia en la trazabilidad y el cumplimiento de estándares ambientales, sociales y de gobernanza (ESG).

El avance de la eólica flotante china se produce, además, en un momento de tensiones comerciales crecientes con la Unión Europea, especialmente en torno a las ayudas públicas, los precios de exportación y el papel de las empresas estatales en sectores estratégicos. La entrada de tecnología asiática a menor coste en licitaciones europeas es uno de los puntos de fricción más comentados dentro de la industria.

Implicaciones para España y el resto de Europa

En el contexto europeo, el movimiento de China llega justo cuando países como España preparan sus primeros concursos específicos de eólica marina flotante. El calendario apunta a licitaciones a partir de 2025-2026, una vez se actualice el marco regulatorio derivado del Real Decreto 1028/2007 y su desarrollo posterior.

España cuenta con una larga fachada atlántica y mediterránea con aguas profundas relativamente cercanas a la costa, lo que la convierte en un territorio idóneo para la eólica flotante. Sin embargo, esa misma característica dificulta el uso de cimentaciones fijas, por lo que la experiencia y la curva de aprendizaje que aporten proyectos como el chino será especialmente relevante.

En la actualidad, muchos fabricantes europeos de aerogeneradores offshore siguen trabajando con turbinas flotantes de potencias por debajo de los 10 MW, en contraste con los 16 MW ya en operación en China. Esta diferencia de escala puede traducirse en ventajas de coste para los proyectos asiáticos, sobre todo si logran estandarizar diseños y producir en serie.

El sector portuario español también se está moviendo: instalaciones como los puertos de Cádiz, Ferrol o Barcelona ya han iniciado adaptaciones para poder ensamblar y botar grandes estructuras flotantes, conscientes de que la eólica marina puede convertirse en un nuevo nicho industrial. La capacidad de estos puertos para atraer proyectos dependerá, en buena medida, de las condiciones que se definan en las futuras subastas.

Uno de los debates de fondo en Europa gira en torno a la configuración de los concursos y los requisitos de la cadena de suministro. Si las licitaciones no introducen criterios que valoren la producción local, la innovación europea o la diversificación tecnológica, la ventaja de escala y coste de los fabricantes asiáticos podría inclinar buena parte de las adjudicaciones, con impacto directo en el tejido industrial continental.

Un sector en plena transformación energética

La instalación de la plataforma flotante de 16 MW en China es algo más que un récord técnico: funciona como señal de hacia dónde se dirige la eólica marina global. El foco ya no está solo en multiplicar el número de turbinas, sino en aumentar su tamaño, llevarlas a aguas más profundas y mejorar su integración en sistemas eléctricos cada vez más complejos.

Este tipo de infraestructuras contribuye a diversificar las fuentes de energía renovable y a reducir la exposición a la volatilidad de los combustibles fósiles. Además, abre nuevas oportunidades de desarrollo para regiones costeras que pueden convertirse en polos industriales asociados al montaje, operación y mantenimiento de parques eólicos flotantes.

Al mismo tiempo, el despliegue de plataformas flotantes plantea retos adicionales: planificación del espacio marítimo, compatibilidad con otros usos del mar, impacto sobre la biodiversidad y necesidad de reforzar las redes eléctricas terrestres. Resolver estas cuestiones será clave para que la eólica marina pueda crecer de forma ordenada y aceptable socialmente.

A medida que proyectos de gran escala entren en operación y acumulen horas de funcionamiento en condiciones reales, el sector dispondrá de datos más precisos sobre costes, fiabilidad y rendimiento. Esa experiencia permitirá ajustar diseños, afinar modelos de negocio y decidir qué configuraciones tecnológicas resultan más competitivas en cada región.

La nueva plataforma flotante de 16 MW instalada por China simboliza, en definitiva, un cambio de fase en la eólica marina: el salto a grandes potencias en aguas profundas acelera la competencia global, empuja a Europa y a países como España a definir con claridad su estrategia y consolida a la eólica flotante como una de las piezas centrales del futuro sistema energético, en el que el viento marino tendrá un peso cada vez mayor en el suministro eléctrico mundial.

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