China estrena el primer centro de datos submarino alimentado con energía eólica marina

  • Inversión de 226 millones de dólares para desplegar una infraestructura capaz de albergar 2.000 servidores bajo el mar.
  • Uso de refrigeración pasiva mediante agua oceánica que permite un ahorro energético superior al 22%.
  • Instalación estratégica en el Área Especial de Lingang para potenciar modelos de inteligencia artificial como DeepSeek y Qwen.
  • Diseño robusto preparado para resistir la corrosión salina y la presión extrema a diez metros de profundidad.

Centro de datos submarino en China

El gigante asiático ha vuelto a dar un golpe sobre la mesa en lo que a soberanía tecnológica y sostenibilidad se refiere. Con la puesta en marcha en plenas costas de Shanghái de su primer centro de datos submarino, el país no solo busca expandir su potencia de cálculo, sino hacerlo de una forma que no dispare aún más su ya de por sí abultada factura energética. Esta instalación, pionera en combinar la ubicación bajo el mar con el suministro directo de un parque eólico offshore, se presenta como la respuesta lógica al hambre voraz de electricidad que tiene la inteligencia artificial moderna.

Para sacar adelante semejante obra de ingeniería en el Área Especial de Lingang, ha sido necesario desembolsar unos 226 millones de dólares, una cifra que demuestra que la apuesta va muy en serio. No se trata de un simple experimento de laboratorio, sino de una infraestructura comercial completa donde colaboran desde autoridades locales hasta firmas tecnológicas de la talla de HiCloud Technology. Este despliegue es especialmente relevante ahora que Europa y España miran con lupa cómo reducir el impacto ambiental de sus propios hubs digitales, que no paran de crecer en regiones como Madrid o Barcelona.

Asia gana transición energética
Artículo relacionado:
Asia frente al reto y las oportunidades de la transición energética

Infraestructura submarina en el Área Especial de Lingang

Instalación de servidores bajo el mar

Lo que realmente sorprende de este proyecto es su capacidad operativa, ya que cuenta con módulos estancos que albergan unos 2.000 servidores de alto rendimiento, protegidos por una estructura que ronda las 1.950 toneladas. Estos equipos están sumergidos a unos diez metros de profundidad, una ubicación que, aunque parezca sacada de una película de ciencia ficción, tiene todo el sentido del mundo si lo que se busca es aprovechar las condiciones naturales del entorno para mejorar el rendimiento de los clústeres de procesamiento.

La ubicación no es casualidad, puesto que estar dentro de un parque eólico marino permite aprovechar la fuerza del viento marino mediante tecnologías como la eólica marina flotante para alimentar los servidores de forma directa. Esto elimina gran parte de las pérdidas que se producen en el transporte de energía a largas distancias y garantiza que los procesos de computación avanzada, esenciales para las redes 5G y el entrenamiento de grandes modelos de lenguaje, se realicen con una huella de carbono mucho más ajustada de lo habitual en la industria tecnológica pesada.

turbina eólica marina más grande del mundo en China
Artículo relacionado:
China pone en marcha la turbina eólica marina más grande del mundo y abre un nuevo frente climático

Sostenibilidad y refrigeración líquida natural

Tecnología eólica y centros de datos

El gran secreto de esta instalación reside en su sistema de intercambio de calor. Al estar rodeado de agua fría, el centro de datos utiliza un circuito de refrigeración pasiva que prácticamente anula la necesidad de usar aire acondicionado industrial o grandes ventiladores, que son los que normalmente se beben la energía en los centros terrestres. Gracias a este ingenioso diseño, se consigue un ahorro eléctrico del 22,8% comparado con las instalaciones tradicionales, lo que supone un alivio enorme para el sistema eléctrico general.

Además del ahorro en el recibo de la luz, hay otro factor ambiental clave: el agua. Mientras que los centros de datos en tierra consumen cantidades ingentes de agua dulce para sus torres de refrigeración, este modelo submarino prescinde totalmente del agua dulce, lo cual es una noticia fantástica para zonas que sufren estrés hídrico. Con un índice de eficiencia energética (PUE) cercano a 1,15, la instalación se coloca muy por delante de la mayoría de sus competidores mundiales en términos de optimización de recursos.

Retos técnicos bajo el mar de China

Evidentemente, meter tecnología de punta bajo el agua salada no es coser y cantar. Los ingenieros han tenido que lidiar con la corrosión por el salitre y la enorme presión hidrostática, diseñando módulos ultrarresistentes que puedan aguantar años sin necesidad de intervenciones físicas constantes. Para solventar este problema, el centro dispone de un sistema de monitorización remota constante y protocolos de seguridad que aseguran que los datos están a buen recaudo, incluso si las condiciones en la superficie se ponen feas.

Este centro de datos viene que ni pintado para sostener el auge de sistemas como DeepSeek o Qwen, que han posicionado a China en la vanguardia de la IA de código abierto. Al proporcionar una infraestructura que gasta menos y rinde más, el país se asegura de que su carrera por liderar el sector tecnológico no se vea frenada por las limitaciones energéticas que ya están empezando a notar otras potencias mundiales. Es, en definitiva, un movimiento estratégico que combina ingeniería naval, energías limpias y computación de última generación.

La puesta en marcha de esta infraestructura submarina en Shanghái marca un hito en la búsqueda de soluciones sostenibles para el sector digital, demostrando que es posible unir eficiencia energética y potencia de cálculo mediante el aprovechamiento de los recursos oceánicos. Con una reducción drástica en el consumo de electricidad y agua dulce, este modelo no solo responde a las necesidades inmediatas de la inteligencia artificial, sino que también ofrece un camino a seguir para futuros despliegues tecnológicos que aspiren a ser respetuosos con el medio ambiente en cualquier rincón del planeta.

primer centro de datos submarino impulsado por energía eólica
Artículo relacionado:
China conecta el primer centro de datos submarino con eólica marina