
China enfrenta grandes problemas de contaminación atmosférica alimentados principalmente por su dependencia del carbón como fuente de energía. En la actualidad, China consume aproximadamente el 60% de las reservas de carbón globales, lo que genera efectos perjudiciales en la calidad del aire y la salud de sus habitantes. Para contrarrestar esto, el país ha comenzado una transición hacia energías renovables, con un enfoque multimillonario orientado a sustituir los combustibles fósiles, reducir las emisiones y mejorar la sostenibilidad.
El Plan Multimillonario por las Energías Renovables que China ha puesto en marcha cuenta con un presupuesto de 365.000 millones de dólares, y tiene como objetivo no solo combatir la contaminación, sino también transformar la estructura energética del país hacia una economía más limpia y eficiente.
Acabar con los combustibles fósiles: adiós al carbón

El Consejo de Estado de China ha aprobado un plan que destina 365.000 millones de dólares a la mejora de las energías renovables, con la intención de reemplazar progresivamente el uso de carbón. Este cambio es crucial, ya que se estima que el 64% de la energía de China depende actualmente del carbón.
El objetivo es reducir el uso de carbón en un 15% por unidad de PIB para el año 2020, alcanzando un tope de consumo equivalente a 5.000 millones de toneladas de carbón. Sin embargo, esto no será sencillo, ya que la resistencia del sector industrial y la actual infraestructura energética china juegan en contra de estos ambiciosos planes.
Aunque el camino es difícil, el gobierno chino ha propuesto una serie de medidas complementarias para apoyar esta transición, como el incremento en los controles de emisiones nocivas, el desarrollo de una economía circular y un mayor apoyo a la financiación y la innovación tecnológica en el campo de las energías limpias.
El plan del Consejo de Estado busca no solo reducir el uso del carbón, sino también alentar el desarrollo de otras fuentes energéticas, como la energía eólica, solar y nuclear, con la finalidad de diversificar la matriz energética y mitigar los efectos del cambio climático.
Iniciativa económica circular y creación de empleo
El Plan Energético también contempla una iniciativa de economía circular, que reforzará el uso de materiales reciclables y desechos como recursos. Este enfoque pretende reducir el impacto ambiental, mejorar la eficiencia energética y extender la vida útil de los productos. De hecho, esta estrategia está diseñada para minimizar el vertido de residuos y optimizar el uso de materias primas.
El desarrollo de este plan generará más de 13 millones de empleos, no solo en el sector energético, sino también en los sectores vinculados a las tecnologías limpias y sostenibles. Además, gracias a los ahorros obtenidos en eficiencia energética y reducción de emisiones, se podrán financiar proyectos de innovación tecnológica, creando un bucle de retroalimentación positiva en la economía.
El respaldo de organizaciones ecologistas como Greenpeace a esta iniciativa es clave. La organización sostiene que los esfuerzos de China representan un paso en la dirección correcta, aunque también indica que serían necesarios esfuerzos más amplios en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y una mayor expansión de las energías renovables para alcanzar los objetivos propuestos por el Acuerdo de París.
Los niveles de contaminación han sido desmesurados
Los niveles de contaminación en China han alcanzado cifras alarmantes en los últimos años. Desde diciembre, las ciudades del norte y centro han reportado índices desmesurados de partículas peligrosas en el aire, como las PM 2.5, que son especialmente dañinas debido a su capacidad para penetrar en los pulmones y generar problemas respiratorios y cardiovasculares.
Las concentraciones de estas partículas en el aire han llegado a los 343 microgramos por metro cúbico, 14 veces más de lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta situación ha obligado a las autoridades a declarar alertas constantes, como la alerta naranja en Pekín, donde la población necesita usar mascarillas para protegerse del aire.
Los niños son los más afectados por estos niveles de contaminación, razón por la cual se han comenzado a implementar medidas que buscan protegerlos, como la instalación de purificadores de aire en las escuelas de las ciudades más contaminadas. No obstante, muchos padres se han quejado de que estas medidas han tomado demasiado tiempo y no son suficientes.
El contexto internacional y la diversificación energética
China no solo está invirtiendo en renovables dentro de su propio territorio, sino también en energías limpias en el extranjero. Durante el año 2016, incrementó en un 60% su inversión en energías limpias fuera de sus fronteras, destacando proyectos en países como Brasil, Chile, y Alemania.
De manera paralela a la energía solar y eólica, China ha empezado a reforzar su estrategia en energía nuclear. Para el año 2030, el país tiene planificado aumentar su capacidad nuclear a 150 GW, consolidando su posición como un actor clave en la industria global de energías renovables.
La diversificación energética es clave en este plan, ya que también incluye la expansión de su capacidad en hidroelectricidad y biomasa, además de innovar en tecnologías como la energía oceánica.
Con este enfoque integral, China aspira a reducir su huella ambiental y convertirse en un líder mundial en energía renovable, satisfaciendo su creciente demanda energética sin depender del carbón.
Este ambicioso proyecto demuestra que no solo hay una transición energética en marcha, sino también un cambio de paradigma en la política energética global, en el cual China jugará un papel de vital importancia.



