Catalunya supera las 138.000 instalaciones de autoconsumo fotovoltaico

  • Catalunya alcanza 138.419 instalaciones de autoconsumo y 1.634,55 MW.
  • Fuerte crecimiento en 2025, con más equipos de 5‑25 kW y auge del autoconsumo compartido.
  • El 85,8% de las instalaciones son domésticas, pero la gran potencia se concentra en pocos proyectos grandes.
  • Barcelona lidera en número de equipos y potencia, y el Govern refuerza la simplificación administrativa.

Autoconsumo fotovoltaico en Catalunya

Catalunya ha dado un paso importante en su cambio de modelo energético al superar las 138.000 instalaciones de autoconsumo fotovoltaico en servicio, un volumen que demuestra que la generación de electricidad con paneles solares ya forma parte del día a día de muchos hogares y empresas. La cifra se acompaña de una potencia total acumulada de 1.634,55 megavatios (MW), de acuerdo con los últimos datos oficiales disponibles.

Este avance no se explica solo por el aumento del número de placas sobre tejados y cubiertas, sino también por el mayor tamaño medio de las instalaciones y el auge del autoconsumo compartido, modalidades que permiten abastecer a más de un consumidor y aprovechar mejor los recursos solares en entornos urbanos, residenciales e industriales.

Un parque de 138.419 instalaciones y más de 1.600 MW en servicio

Según el Observatori de l’Autoconsum de Catalunya, elaborado por el Institut Català d’Energia (ICAEN), el territorio cerró 2025 con 138.419 instalaciones de autoconsumo fotovoltaico operativas. En términos de potencia, estas infraestructuras suman 1.634,55 MW, lo que consolida al autoconsumo como una pieza relevante dentro del sistema eléctrico catalán.

Durante el último ejercicio se registraron 14.873 nuevas altas de equipos, lo que supone un incremento del 12% respecto al año anterior en número de instalaciones. El salto ha sido todavía más notable en potencia, con 253,23 MW adicionales, un 18,3% más, lo que indica que la expansión se orienta progresivamente hacia sistemas de mayor capacidad.

Las cifras del ICAEN y de la administración autonómica apuntan a un crecimiento sostenido del modelo de generación distribuida, es decir, de pequeños y medianos productores que generan la electricidad allí donde la consumen, reduciendo pérdidas en el transporte y ganando autonomía energética frente al suministro convencional.

Este desarrollo se enmarca en las políticas de transición energética impulsadas por el Govern, que considera el autoconsumo una herramienta estratégica para avanzar en la descarbonización de la economía y para implicar a la ciudadanía en la transformación del sistema eléctrico.

Instalaciones solares de autoconsumo en edificios

Crecimiento en 2025: más equipos y de mayor potencia

Uno de los datos más destacados del último año es la consolidación del aumento de tamaño de las instalaciones. Por primera vez, se han puesto en marcha más sistemas con una potencia de entre 5 kW y 25 kW (6.967 equipos) que instalaciones pequeñas de menos de 5 kW (6.519). Esta evolución apunta a proyectos que van más allá del autoconsumo mínimo y buscan cubrir una parte relevante de la demanda eléctrica del inmueble.

El incremento del 18,3% en la potencia instalada frente al 12% de subida en el número de equipos refleja precisamente esta tendencia: no solo se instalan más sistemas, sino que cada vez son más potentes. Para el tejido productivo y para comunidades de vecinos o promociones residenciales, este salto de escala abre la puerta a ahorros más significativos en la factura de la luz.

Los datos recabados por el Observatorio del Autoconsumo muestran que este comportamiento se mantiene en la mayoría de tipologías de usuarios. Tanto particulares como empresas apuestan por instalaciones dimensionadas para aprovechar al máximo la radiación solar disponible en tejados de viviendas, naves industriales, equipamientos públicos o aparcamientos.

Desde la administración autonómica se vincula este crecimiento con un contexto en el que la energía se ha convertido en un factor clave de competitividad y de seguridad para familias y negocios. Optar por producir parte de la electricidad in situ permite amortiguar la volatilidad de los precios del mercado eléctrico y avanzar hacia un consumo más previsible a medio y largo plazo.

Placas solares de autoconsumo en un tejado

Autoconsumo compartido y comunidades energéticas en expansión

Junto al incremento del tamaño medio de las instalaciones, otro fenómeno en auge es el autoconsumo compartido, es decir, proyectos en los que varios consumidores se reparten la energía producida por una misma instalación fotovoltaica. Esta modalidad ha ganado peso durante 2025 y se consolida como una vía para que más personas puedan acceder a la energía solar aunque no dispongan de cubierta propia.

En el último año, el autoconsumo compartido registró un aumento del 32,8% en número de instalaciones y del 64,2% en potencia instalada. En términos absolutos, se incorporaron 579 nuevos equipos de este tipo, hasta alcanzar un total de 2.342 instalaciones y 67,8 MW. El salto en potencia evidencia que muchos de estos proyectos cuentan con dimensiones considerables, pensadas para abastecer a comunidades de propietarios, polígonos industriales o agrupaciones de usuarios.

El Govern ha querido impulsar estas fórmulas a través de instrumentos específicos, como la promoción de comunidades energéticas locales. Estas entidades permiten que vecindarios, pequeñas y medianas empresas o administraciones compartan inversión y beneficios de una instalación renovable, y son un elemento clave para democratizar el acceso a la generación eléctrica.

En este sentido, la administración catalana ha puesto en marcha herramientas como la plataforma telemática Comunitatenergetica.cat, concebida para facilitar la creación y gestión de comunidades energéticas en todo el territorio. A ello se suma el impulso al autoconsumo en edificios públicos a través de la empresa energética pública L’Energètica, que actúa como palanca para generalizar el modelo.

Esta dinámica encaja, además, con la prioridad establecida en el Plan territorial sectorial para la generación eléctrica eólica y fotovoltaica (PLATER), que identifica las cubiertas de los edificios como espacios preferentes para instalar placas solares, con el objetivo de minimizar el impacto sobre el territorio y aprovechar al máximo las superficies ya urbanizadas.

Autoconsumo compartido y comunidades energéticas

Perfil de las instalaciones: protagonismo doméstico y peso de la gran potencia

Los datos del ICAEN muestran que la mayoría de los equipos de autoconsumo en Catalunya están vinculados al uso residencial. El 85,8% de las instalaciones corresponden a consumidores domésticos, principalmente viviendas unifamiliares o edificios plurifamiliares que han apostado por la energía solar para cubrir parte de su demanda eléctrica.

Sin embargo, estas instalaciones de menor tamaño concentran solo el 36,8% de la potencia total instalada. El resto de la potencia se reparte entre proyectos de mayor envergadura, especialmente en el ámbito productivo y en instalaciones de gran capacidad, que representan una porción reducida del total de equipos pero aportan una parte sustancial de los MW operativos.

Otro indicador relevante es el peso de las instalaciones de más de 100 kW. Aunque solo suponen en torno al 1% del número total de equipos, estas infraestructuras representan cerca del 34,5% de toda la potencia de autoconsumo fotovoltaico instalada en Catalunya. Se trata de sistemas ligados a grandes cubiertas industriales, complejos logísticos, equipamientos públicos o proyectos colectivos de gran escala.

Este reparto entre multitud de pequeñas instalaciones y un conjunto reducido de grandes proyectos dibuja un modelo mixto, en el que convive el autoconsumo doméstico de proximidad con iniciativas de alta potencia que aportan un volumen considerable de energía renovable al conjunto del sistema.

Autoconsumo fotovoltaico en Catalunya y distribución territorial

Mapa territorial: Barcelona al frente, seguida de Girona, Tarragona y Lleida

La implantación del autoconsumo fotovoltaico no es homogénea en todo el territorio, aunque todas las demarcaciones han experimentado un aumento de instalaciones. Barcelona encabeza claramente el ranking, tanto en número de equipos como en potencia acumulada.

En concreto, la provincia de Barcelona cuenta con 81.193 instalaciones en servicio y 964,52 MW de potencia de autoconsumo. La combinación de una alta densidad de población, un tejido industrial diverso y un gran parque de edificios ha facilitado este liderazgo, con proyectos que abarcan desde viviendas particulares hasta grandes recintos empresariales.

Girona se sitúa en segundo lugar, con 23.531 instalaciones y 251,13 MW. Tarragona le sigue muy de cerca en potencia, con 22.262 equipos y 257,1 MW acumulados, lo que indica un peso relevante de instalaciones de tamaño medio y grande en esta demarcación. Finalmente, Lleida suma 11.433 instalaciones que alcanzan los 161,79 MW, impulsadas en buena medida por proyectos en entornos rurales, agroalimentarios e industriales.

Este reparto territorial revela que, aunque la mayor concentración se produce en el área metropolitana de Barcelona, el autoconsumo se extiende de forma progresiva a todo el mapa catalán. La combinación de zonas urbanas, áreas industriales y municipios rurales está configurando un mosaico de proyectos adaptados a las características de cada territorio.

Desde la administración autonómica se interpreta esta evolución como una señal de que la energía solar ya no es una opción aislada o restringida a unos pocos perfiles, sino una alternativa que se está consolidando tanto en grandes ciudades como en municipios medianos y pequeños, con márgenes de crecimiento significativos de cara a los próximos años.

Políticas públicas, simplificación administrativa y objetivos a 2050

La consellera de Territori, Habitatge i Transició Ecològica, Sílvia Paneque, ha subrayado que estos datos confirman el compromiso de Catalunya con la transición energética. En sus declaraciones, destaca que cada vez más particulares y empresas perciben la generación de su propia energía como una opción rentable y responsable, tanto desde el punto de vista económico como ambiental.

Para facilitar esta expansión, el Govern asegura haber trabajado en simplificar los trámites administrativos asociados a la puesta en marcha de instalaciones de autoconsumo. La reducción de cargas burocráticas y la digitalización de procedimientos se presentan como elementos clave para acortar plazos y agilizar la conexión de nuevos equipos a la red.

Además de la simplificación, se han impulsado medidas de promoción del autoconsumo a través de distintas vías, entre ellas el apoyo a las comunidades energéticas y el despliegue de instalaciones en edificios y equipamientos públicos. Con ello se busca no solo incrementar la potencia instalada, sino también dar ejemplo y generar confianza en la viabilidad técnica y económica de estos proyectos.

En el plano estratégico, la Prospectiva Energètica de Catalunya para 2050 estima que, para alcanzar los objetivos de descarbonización de la economía y de la sociedad catalana, será necesario llegar a alrededor de 500.000 instalaciones de autoconsumo en servicio en el horizonte de mediados de siglo. Esto implicaría prácticamente cuadruplicar el parque actual en los próximos 25 años.

La hoja de ruta dibuja un escenario en el que el autoconsumo fotovoltaico deberá seguir ganando peso, tanto en el sector doméstico como en el industrial y en el ámbito de los servicios, apoyado en una combinación de marco regulatorio estable, avances tecnológicos y mecanismos de participación ciudadana que permitan mantener el ritmo de crecimiento observado hasta ahora.

El balance que ofrecen los datos oficiales apunta a un cambio de escala del autoconsumo fotovoltaico en Catalunya: hoy se trata de un sector con más de 138.000 instalaciones, potencia superior a 1.600 MW y presencia en todo el territorio, que avanza gracias a la suma de miles de proyectos domésticos, iniciativas industriales y esquemas compartidos, y que se perfila como uno de los pilares para construir un sistema energético más limpio, descentralizado y participativo a medio y largo plazo.

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