
La provincia de Castellón se prepara para un cambio importante en su modelo industrial gracias a la colaboración estratégica entre bp e Iberdrola. Ambas compañías han unido fuerzas a través de la sociedad Castellón Green Hydrogen para poner en marcha una infraestructura que promete transformar la refinería de El Grau en un núcleo de energía limpia. El proyecto acaba de recibir un espaldarazo definitivo con la asignación de una cuantiosa partida financiera que permitirá explorar nuevas vías para ampliar la producción de este gas renovable en el corto y medio plazo.
Esta inyección de capital, que asciende a los 211 millones de euros, llega en un momento clave en el que la planta de 25 megavatios ya ha finalizado su fase de construcción. Con la maquinaria ya instalada, los técnicos han comenzado las pruebas de puesta en marcha para asegurar que todo funcione como un reloj antes de que acabe el presente año. Este avance no solo es una buena noticia para las empresas implicadas, sino que supone un paso de gigante para el tejido empresarial de la Comunitat Valenciana, que ve en el hidrógeno verde en España como una alternativa real para reducir su dependencia de los combustibles fósiles.
El espaldarazo financiero de los fondos europeos
El Ministerio para la Transición Ecológica, a través del IDAE, ha dado el visto bueno a la reasignación de fondos procedentes del programa europeo IPCEI Hy2USE. Estos 211 millones de euros se suman a otros 15 millones que ya se habían concedido previamente a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Es evidente que la apuesta por la soberanía energética es una prioridad para las instituciones, que buscan alinear este tipo de proyectos con la estrategia comunitaria Accelerate EU para blindar la independencia energética de Europa frente a mercados exteriores.
Lo curioso de esta operación es que la financiación estaba inicialmente destinada a otros puntos de la geografía española, pero finalmente se ha decidido que Castellón es el lugar idóneo para ejecutar esta inversión. Gracias a ello, la alianza entre la petrolera y la eléctrica podrá estudiar cómo escalar la potencia del electrolizador en futuras fases. Aunque ahora mismo se centran en los 25 MW operativos, la hoja de ruta contempla alcanzar capacidades mucho mayores de cara a la próxima década, buscando incluso la posibilidad de exportar el excedente de producción al resto del continente.
Tecnología de vanguardia y reducción de emisiones
En el plano técnico, la planta utiliza un proceso de electrólisis para separar las moléculas de agua utilizando electricidad de origen 100% renovable, proveniente de parques eólicos y solares gestionados por Iberdrola. Con esta tecnología, se espera generar unas 2.800 toneladas de hidrógeno verde cada año, lo que permitirá sustituir el uso de hidrógeno gris —obtenido a partir de gas natural— en los procesos de la refinería. El impacto ambiental es directo y tangible: se dejarán de emitir unas 23.000 toneladas de CO2 a la atmósfera anualmente, una cifra similar a la que producirían unos 5.000 vehículos circulando durante el mismo periodo.
El proyecto no camina solo en el ámbito empresarial, ya que cuenta con la participación activa del Instituto Tecnológico de la Energía (ITE) de Valencia. Esta colaboración asegura que la innovación y el conocimiento técnico se queden en la región, fomentando una cadena de valor industrial innovadora. Además, la planta de Castellón tiene todas las papeletas para convertirse en la mayor instalación operativa de este tipo en España para el año 2026, lo que situaría a la provincia en el mapa mundial de las energías renovables aplicadas a la industria.
Un balón de oxígeno para la cerámica y la química
Uno de los puntos más interesantes de esta iniciativa es su capacidad para ayudar a otros sectores que lo tienen muy difícil para dejar de contaminar. Hablamos de la industria cerámica y la química, dos de los motores económicos de Castellón que consumen ingentes cantidades de gas natural en sus hornos y procesos térmicos. El hidrógeno verde se presenta como la solución para que estas empresas puedan reducir su huella de carbono sin perder competitividad, ofreciéndoles un combustible limpio producido de forma local y estable.
La sustitución del gas natural por hidrógeno renovable no solo es una cuestión de ecología, sino también de supervivencia económica en un mercado europeo cada vez más estricto con las emisiones. Al producirse en la propia refinería de bp, se facilita la logística y se crea un ecosistema industrial más robusto. De hecho, el plan de descarbonización de la refinería es ambicioso e incluye otras patas como la fabricación de biocombustibles de segunda generación a partir de aceites usados, formando un complejo energético integral que mira directamente al futuro sostenible.
El avance de las obras y la llegada de estos nuevos fondos confirman que la transición energética en Castellón ha pasado de ser una promesa a una realidad palpable. Con la puesta en marcha inminente de la primera fase y la mirada puesta en 2026 para liderar el sector a nivel nacional, la provincia se asegura un papel protagonista en la descarbonización de la industria pesada. Esta transformación, apoyada por la colaboración público-privada y el respaldo de la Unión Europea, marca el inicio de una etapa donde el hidrógeno producido de forma limpia será el principal aliado para mantener el pulso industrial de la región de forma respetuosa con el medio ambiente.



